Uno de mis personajes favoritos

Definitivamente este antihéroe es uno de los pocos que recuerdo con esa dosis de oscuridad y sed de venganza en una sociedad perversa, que le recuerda constantemente quiénes son los verdaderos demonios con los que debe luchar.

Tonos de Shannon

Un día como hoy, hace 24 años, murió otra de las promesas que nunca pudo llegar a enseñarle al mundo su talento de forma madura y completa, sino que, como toda estrella fugaz del mundo de la música, nos dejó, a sus jóvenes 28 años, con algunos grandes discos y toda una vida llena de especulaciones: Shannon Hoon. Siempre escuché el nombre de Blind Melon, pero nunca lleffgué a tomarme el tiempo de escuchar sus dos discos de estudio. Ahora que ya lo hice, no me queda nada más que alabar y hablar como descosido de su voz, cariz, espectro y, obvio, de sus canciones. Otro de los hijos bastardos de Capitol records, mismos que llevan la impronta de grandes hits o canciones populares, sí, sí, me refiero a No rain. Está bien, es una buena canción, pero Blind Melon, Shannon Hoon, tiene mucho más en su repertorio. Démonos el tiempo de escuchar esos discos. Les aseguro que, si aún no lo han hecho, no se arrepentirán.

El retorno de los perdedores

Luego de 27 años, el club de los perdedores debe volver de la comodidad de las vidas que se han labrado para terminar con un enemigo que, para lograr hacerlo, deberán enfrentar sus miedos más profundos.

Con el casting que se agenciaron ya estaba asegurado la mitad del éxito de esta secuela. Además, trataron de rescatar, como en la primera entrega, gran parte de los elementos que matizaron la propia novela. La narración es fluida; rescato que le hayan restado importancia a secuencias de la anterior versión (por ejemplo, el reencuento del club en el restaurante) y que abordaran aspectos como los rituales de captura, las relaciones sentimentales entre varios de los perdedores, así como en la perspectiva y clima que se adoptó para este nuevo grupo adulto de antagonistas. Sin embargo, a pesar de que la película esté plagada de los típicos recursos efectistas de gritos que suceden momentos tensos de silencio, es una buena narración que procura avanzar sin dejar ningún cabo suelto, así como intenta representar, creo que con éxito, a esa esencia maligna conocida como It en su máximo esplendor.

Recomendable adaptación de un libro que sigo sin terminar pero que disfruto con cada intento.

IT chapter 2

2019

Andy Muschietti

Los clásicos nunca pasarán de moda

Esta película es una de las primeras de esta línea que recuerde me hayan logrado entretener. A pesar de que se enmarque en la escuela romántica, del galán que es capaz de vencer todos los obstáculos y quedarse con la doncella, la historia, las actuaciones y los efectos que utilizaron, más allá de conmoverme, lograron causar una grata sorpresa en este humilde espectador que, ante la descomunal producción de terror contemporánea (basura), buscó la fórmula infalible para este tipo de resultados: los clásicos. Así es, Black Sunday (1960) logró en mí un mayor efecto aterrador que muchas de Netflix en la actualidad. A continuación la sinopsis:

Una mujer acusada falsamente de crímenes es asesinada al aplicársele una máscara de hierro y púas. Siglos después, volverá para vengarse de la familia de quien se encargó de conducirla a una dolorosa muerte.

Pd: les recomiendo que la vean en la madrugada, su proyección aumenta considerablemente.

Black Sunday
1960
Mario Bava

La muerte es una experiencia extraordinaria

Como siempre, las palabras se quedan cortas ante la experiencia de la incomodidad del Cine de Gaspar Noé. Le debía algunas palabras a esta película; aquí van: música, estabilidad, baile, alegría, confianza, seguridad, música, alcohol, celebración, alcohol, suspicacia, aceleramiento, drogas, miedo, gritos, drogas, música, cordura, gritos, locura, sexo, gritos, sexo, instintos, racismo, música, incesto, salvajismo, locura, coreografía, sexo, gritos, violencia, llanto, desesperanza, soledad, crisis, desesperación, colores, miedo, soledad, muerte. Todas estas palabras llevadas por los cambios galopantes de cámaras y una banda sonora constante que se diluye en un desolador y progresivo clima de miseria y desenfreno. No hay marcha atrás cuando los caballos corren por las venas; solo queda esperar a que pase, y no morir.

Climax (2018)

Gaspar Noé

El espectáculo de la ficción

Siempre pensé que Tarantino era un novelista que, a diferencia de los demás, utilizaba una cámara para introducirnos a su fantasía. Por eso, no me sorprende que, en esta opotunidad, decidiera abandonar parte de su sello característico, para reemplazarlo por una versión particular e íntima de su, al menos así lo considero, homenaje a un momento particular de la historia del cine, a través de los ojos de personajes apasionados, que tuvieron la responsabilidad de aportar con su vida a la construcción de ese imaginario poderoso llamado Hollywood.

Sé que, en esta última entrega, se podría boicotear a sí mismo, pues forjó un marcado estilo a lo largo de su trayectoria, con sus clásicos diálogos ingeniosos, giros en la trama y derramamiento de sangre sin censura, mismos que aparecen, al menos parte de su «esencia», en los minutos finales. Sin embargo, debemos recordar que Tarantino, a parte de ser un reputado carnicero audiovisual, es, mayor aún, un creador de mundos alternativos.

¿Aspectos negativos? Claro que los tiene, pero no los mencionaré aquí pues para ello tienen a todas las otras críticas de lxs viudxs que esperaban otra Kill Bill o Reservoir Dogs.

A pesar de todo lo que digan, Tarantino con Once upon a time… in Hollywoodd sigue haciendo cine, y esta es una interesante remembranza, íntima, de una época llena de polémicas, misma que sabemos que no determina nada cuando depende de Quentin escribir el guion. Así es, que la crítica no vaya por «pero eso no pasa en la vida real», «en la realidad pasa esto…»; por favor, no es un documental, es ficción, y que, a mi parecer, cumple su principal objetivo: entretener.

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