Tanto para “eso”

MV5BOTE0NWEyNDYtYWI5MC00MWY0LTg1NDctZjAwMjkyMWJiNzk1XkEyXkFqcGdeQXVyNjk5NDA3OTk@._V1_UX182_CR0,0,182,268_AL_

 

Más allá de cualquier apreciación que mi subjetividad pueda impulsar, ofreceré algunos comentarios sobre mi experiencia de ver, primera versión cinematográfica, la película It (2017).

Primer punto:
Es cierto. Cinematográficamente, tiene ganada su pulgar arriba. Me refiero a los planos, a las secuencias, a los juegos de luz, y al esfuerzo por ofrecer la oscuridad , propuesta en el libro en la mayoría de las tomas. Sin embargo, a pesar de no entender a la crítica que ovaciona sus “espectaculares” efectos digitales, considero que fueron pésimos, baratos, claramente falso (seguro algunos “Roger Eber” dirán: “pero es falso, es una película”) y hasta de mal gusto, por ejemplo, en la vomitiva escena de la muerte de Georgie. No obstante, el resto de efectos, sí, merecen reconocimiento, por ejemplo, la escena de la sangre en el baño, así como la respetable interpretación de Pennywise por Bill Skarsgård.

Segundo punto:
El plano de la historia y los guiones (y aquí viene mi desencuentro con la mayoría de entusiastas fanáticos)  estuvieron lejos de ser “geniales”. No sé por qué se aferran en otorgarle el reconocimiento en función a la cantidad de información que transmita de la novela, si un película es otro mundo, otro lenguaje, otra oportunidad, otra propuesta, etc. Es que acaso ¿El curioso caso de Benjamin Button de Fincher se parece al de F. S.Fitzgerald (cuento, por si acaso)? Y peor aún, ¿se atreverían a decir que es mala? Seguro lloraron y todo. No. No es criterio para utilizar Del bando contrario, ¿acaso la película El amor en los tiempos del cólera es buena solo por llevar la mayor cantidad de información? No. Entonces, ese no es criterio. Sobre este film, me pareció, por el contrario, que su afán por “cumplir con los datos” la vuelve como un niño explorador, que tiene todos los galones y condecoraciones pero no sabe explorar, sin norte ni rumbo, que se evidencia en los primeros 40 minutos u hora de la cinta. Por ejemplo, no sabía de qué iba pues le acababan de arrancar el brazo a un niño y en la siguiente escena el opening tipo American Pie, o cuando algunos chicos se niegan a acompañar al Tartaja a buscar a Georgie pretextando que era verano y querían divertirse (¿Qué?) Ahí sí no fue tan fiel, pues, recuerden que ellos tienen miedo (en la novela) por el ambiente macabro de desapariciones de niños, no es que decidan sobre sus vacaciones.

Tercer punto:
La intención de la película fue deliberada y asquerosamente hecha para el público juvenil. Sí, para ese grupito, promo, manchita de barrio, etc., que fue a verla. Ello se notó inmediatamente en dos aspecto. Primero, apelan al scream barato y anticipado, heredado de una vieja fórmula (y ya muy usada) de hacer cine de terror (sí, silencio, cuarto solo, volteas, no hay nadie, vuelves a voltear y buuuuuu; digo, eso lo haría cualquiera que pretenda darte un buen susto). Segundo, los guiones del parlamento, en especial de los niños y, específicamente, del Stranger things que interpretó a Richie Tozier, . Estoy seguro de que muchos, niños, chibolos y jóvenes, si es que llegan a querer leer el libro ( dudo que lo completen porque son más de 1000 páginas), querrán hacerlo por las bromas de penes y vírgenes de Richie .T. y no por Pennywise o, mucho menos, por la maldad del pueblo de Derry. Además, la risa, sí, esa risa de toda la sala, esa risa que lleva a muchos a decir: “es genial, es bonita, es divertida, es buenaza, etc.” Y si les preguntaran por qué, seguro responderían: “por los niños”, ¿y sobre el payaso? “Ah sí, da miedo”. Y si no hubiera estado esa promoción de cole, en la misma función que yo, comentando y riéndose como descosidos, les aseguro que esa risa implícita (o sea, en mi cabeza) hubiera causado el mismo efecto de rechazo y decepción, porque logró su objetivo, ese para la que fue pensada y hecha.

Habiendo leído esto, si no la has visto aún, mírala y diviértete, pásala bien. Sí, lo sé, es de terror, pero qué más ¿No?

Anuncios

La La Lamento esa entrada

descarga

Originalmente había elaborado un texto, en plena proyección en el cine, sobre la nueva entrega del galardonado Damien Chazelle, La La Land (2016); sin embargo, por motivo de las vicisitudes que definen mis últimos días, no pude concretar su publicación. Por ello, en breves palabras, y con la prisa de la ya empezada premiación de los Oscar, las presentaré a continuación. En primer lugar, sentí una película dispersa, que intentaba asirse de todo, incluyendo “tributos” a clásicos del cine y varias tomas de otras películas menos reconocidas por la masa, pero que no concretaba ni definía su intención. En segundo lugar, el casting no me pareció el más atinado, es decir, para mí, Ryan Gosling no canta ni en la ducha, mejor cantó Russell Crowe en Los Miserables, y se les ocurre que aparezca como protagonista de un “musical”, musical que, dicho sea de paso, a media película se le olvidó que era musical, para dejarse llevar por un drama que, lejos de todo pronóstico, volvió a conectarse con el ambiente musical al final. Con ello no estoy descalificando a Gosling como actor, pues no solo en Drive, sino en varios films ha demostrado ser un actor destacado dentro de toda la fauna que se podría llamar su “generación” en estos años. Por último, temáticamente, esa historia pasó como si nada, sosa, inflada, impostada e inverosímil; de repente los apuntes sobre jazz serían lo único que rescate de ella, pero nada más. En conclusión, lejos de la notable Wiplash (2014), desconozco en esta nueva película a ese director que me suspendió de un hilo durante más de una hora pegado a la pantalla, rendido a una propuesta que, en lo personal, no había visto. Ahora, en cambio, me topo con la sorpresa, por muchos de los comentarios que he escuchado sobre la película, de que con este texto estoy despotricando de la mejor película de todos los años. Sí, así de jodido estamos, señores.

 

Cuando la Bruja de Blair se convirtió en Jason

images-1

Este es otro ejemplo de la irresponsabilidad y falta de imaginación de los cineastas gringos contemporáneos. Es que no pudieron hacerlo mejor, y vaya que se empiezan a esforzar por arruinar los pocos bastiones en la cinematografía de terror que ellos mismos erigieron. Este remake no estuvo a la altura de su predecesora noventera que marcó un antes y un después en el terror documental en primera persona, sino que logró atravesar con facilidad la frontera entre la realidad y la ficción. Sin embargo, esta última destaca por la notoria ausencia de norte, reciclaje de pobres fórmulas del cine de terror actual, y un cúmulo de malas decisiones en la manipulación de la historia original que, si por alguna razón no llegaste a verla, descuida, no te pierdes de nada.

Blair Witch

2016

De Cuba con amor

images-1

Sutil y apasionado repaso por la escena musical cubana y norteamericana de mediados del siglo XX. El encuentro azaroso de un pianista y una cantante, ambos sumidos en la vida popular de Cuba, conducirá toda la trama. Asimismo, relata los acontecimientos históricos que no solo definieron el destino de un país, sino que sentenciaron la vida de dos almas que nos recuerda el rostro inmarcesible del amor, a pesar del inexorable paso de los años. Más que seguro el disfrute de esta película; no se arrepentirán.

Chico y Rita

(2010)

Celebro desde mis despojos

14741069_10210738608043006_1512621249_n

Hace un par de horas, me enteré de una noticia que seguro más de la mitad del planeta ya comenta: Bob Dylan, Nobel de Literatura 2016.  A pesar de que esta sea una situación extraña para mí, pues había pensado regresar al blog con otro post, verteré algunas palabras sobre esta agradable sorpresa. No, no nací con un disco de Dylan bajo el brazo, como me exigen algunos “sabios” antes de conversar sobre él; tengo apenas diez años de conocer parte de su obra (sí, no toda). Solo bastó, podría afirmarlo, estar un día pegado a sus discos (que antes formaba parte de Youtube) para deslumbrarme por completo; por su espectro, su leyenda, sus melodías, tan vigentes hoy, y sus letras, mismas que no sé por qué muchos se empeñan en arrojarlas a la atmósfera meramente “musical”. No sé por qué muchas personas reniegan de esta mención. Seguro no se han tomado la molestia de consumirlo; sí, no solo escucharlo, sino leerlo. Dicen que es un premio de literatura, no de música; bueno, yo les respondería a ellos: ¿qué entienden por literatura?
Está demás decir que celebro, desde los despojos de la persona que pude ser, la reciente mención de Robert Zimmerman.

Adjunto la foto de dos objetos significativos para mí, regalados por un gran amigo que me presentó al mundo (y a Dylan en él) en su más cruda versión. Sé que él, en donde esté (no está muerto, solo que en verdad no lo sé), brindará esta noche.

 

Una película muy racional

Irrational-Man-poster

Woody Allen nos sorprende pero, esta vez, no por lo genial de sus guiones, planos, temáticas o, en fin, sus loables tributos a los directores de toda su vida (I. Bergman y G. Marx, etc.), sino por jalar excesivamente la atención del público hacia la copia más repetida y explotada del mismo Woody; solo con la sinopsis se puede ejemplificar ello. Un catedrático de filosofía, seducido por la idea del suicidio, se enamora de una de sus alumnas y, a partir de ello, vuelve a recobrar su brío juvenil. De esta manera, termina concretando elucubraciones, con un ímpetu romántico, aunque estas no sean del todo legales. Acompañados de la usual banda sonora, los brotes de comedia no parecen ser suficientes para evitar que la película se sumerja en la niebla de la que sus protagonistas, Joaquín Phoenix y Emma Stone, con su insulso sarcasmo, no pudieron rescatarla
.

Irrational Man (2015)

Woody Allen

Mucho más que maquillaje y un acento extranjero, Joseph

The-Walk-2015-after-credits-hq

En esta oportunidad, le toca a Joseph Gordon Levitt protagonizar este post, por la interpretación de un funámbulo francés de la década del 70, que atrajo la mirada mundial al utilizar las recientemente (en esa época) inauguradas torres gemelas (1974), nada más y nada menos que para uno de los espectáculos que, por no decir menos, le cambiaría la vida a las pocas personas que fueron testigos de ello esa mañana: caminar por ellas sobre una cuerda. The walk (2015), a pesar de haber sido dirigida por Robert Zemeckis, y con ello me refiero a la seguridad de presenciar excelentes efectos visuales, buena banda sonora y, por supuesto, un excelente guión e historia, no logra dar la estocada final, propia de sus sellos pasados. Probablemente afirme lo anterior debido a mi primer contacto con este ecléctico personaje, Philippe Petit (nombre real del funámbulo mencionado al inicio), en el documental Man on Wire (2008), en el cual se narra de forma cautivante y, en gran medida, reveladora: la belleza artística presenciada en un solo momento en la vida. Lamentablemente, en esta nueva película, se intenta emular esa sensación, mas no lo hace con éxito; claro está, para los que vieron el documental mencionado. Si es que no la has visto, es una buena oportunidad para que conozcas la vida esta este extraño personaje que, hasta el día de hoy, sigue siendo recordado, aunque, lamentablemente, las musas que le sirvieron para inmortalizar su trabajo ya no se encuentren de pie hoy.