¿PEARL JAM EN LIMA?

Por: Fausto Barragán

Si bien el ambiente rockero peruano se muestra entusiasmado a raíz de la “confirmada” visita a nuestras tierras de la banda norteamericana Pearl Jam, para la cual, habían arrojado fecha, hora y demás datos que sólo incrementaban la emoción de todos, nos causa extrañeza que actualmente ningún medio nos dé razón sobre el mismo, que no haya otros links –como este- que muestren algo más que videos y comentarios optimistas de diversos fans, en resumidas cuentas, que la noticia haya quedado en el aire.

¿Por qué es tan importante la llegada de este banda? Por el simple hecho de que son los únicos representantes de la movida noventera gringa llamada “grunge”, vigentes aún, no sólo viviendo de sus antiguos éxitos, sino sorprendiendo constantemente a sus admiradores con nuevas composiciones. Muestran una sólida formación, integrada por Eddie Vedder, Jeff Ament, Stone Gossard, Mike McCready y Matt Cameron, siendo así un claro ejemplo de resistencia y  profesionalismo, logrando superar las adversidades que terminaron por disolver y arrojar a los anaqueles a sus contemporáneos: Nirvana, Soundgarden, Mudhoney, Alice in chains, entre otros.

Pero dirán: ¿acaso no vinieron ya los Smashing pumpkins? Es cierto, las “calabazas” llegaron a incendiar Lima junto a los Stereophonics, pero hubiera sido realmente fabuloso la presencia de D´arcy  Wrtezky y James Iha, miembros originales de la banda.

Queda claro que fue imprudente que soltaran un aviso de tamaña naturaleza, ya que ninguno de los empresarios organizadores se pone deacuerdo en quien tomará la responsabilidad de dicho evento.  Sólo nos queda cruzar los dedos, y esperar pacientes que este problema se solucione, para celebrar junto a ellos el bigésimo aniversario de su álbum TEN, aquí en suelo peruano.

Anuncios

Estatuillas de bajo presupuesto

 Por: Alberto Luna

Muchas de las cosas que captan mi atención o que resultan de mi agrado están desligadas de la publicidad. Debe ser por esa parte de mí que siempre estuvo fuertemente ligada a lo underground, es por eso que siempre debo estar muy atento a los pequeños volantes o afiches, más que a los grande paneles o largos comerciales que nos asedian diariamente, o, en su defecto, simplemente relajarme y apelar a que la buena suerte me lleve hacia alguna muestra interesante en la que no hay más de dos o tres personas, como ya me ha pasado antes. Sin embargo no quiero parece uno de esos tipos que afirman que lo verdaderamente bueno es aquello que nadie conoce, consumo de todo (y esto no es una apología a la droga, si revisan el contexto lo notarán), lo que apunta a lo general y también lo que va a lo especializado, de-autor y de-género, independiente y comercial.

El tema central del artículo lo revelaré un poco más adelante, pero va por el lado del cine, sobre el cual me gustaría hacer una pequeña crítica. Es cierto que he gozado con las proyecciones más aberrantes del cine llamado indie como Antichrist o Gummo, pero también me he divertido varias horas con otras cintas que muestran a Bruce Willis volando cuarenta metros por el aire, a lo bichos azules de James Cameron (los cuales no es posible definir si se encuentran en Pandora o en la sala de cine gracias a la tecnología 3-D) o a Julia Roberts corriendo detrás de algún chico lindo de Hollywood; así es, disfruto tanto con aquellas que muestran miseria y horror, como con esas otras que nos hacen creer que el mundo puede ser un lugar mejor, que los héroes existen o, en última instancia, esas que “traen un ‘buen’ mensaje” -soy de la idea de que cualquier persona que respete la obra de los demás procurará no buscar mensajes concretos dentro de la narración, texto, conjunto de signos o como se le prefiera llamar a las producciones artísticas en general, no todo tiene que ser un llamado a la consciencia por la crisis ambiental o la guerra en medio oriente-, pero debo aclarar que sí me encuentro un poco desilusionado en el aspecto de que el cine de masas, o el cine para masas limeñas si se quiere ser más especifico, se ha encargado de lavar el cerebro de varias generaciones ya, al punto de que la máxima de los habituales consumidores y los que no lo son tanto (al menos los de mi generación) parece ser: “si explota es bueno”, es extraño, pero cierto, he notado en más de una ocasión, que el valor de una película se juzga en base a la cantidad y calidad de efectos especiales en primer lugar, luego la capacidad de asustar en el género terror y la micro catarsis característica de la comedia romántica, todo esto en base a mi experiencia y el común denominador de mi muestra (la gente que he conocido en estos años). Por último y para acabar con esta extensa y medio inconexa introducción, debo aclarar de que al momento de tomar mi ejemplo coloco como género principal las películas de acción porque son las que, de ser “buenas” (bajo los parámetros ya mencionado), causan mayor emoción -y likes en facebook también-.

Ahora sí, lo que es de mi incumbencia y hablando de cine, a fines de febrero se celebró (seguro que ya están pensando en la entrega de los Oscar ¿verdad?) la vigésimo sexta entrega de los Film Independent Spirit Awards, es decir, el reconocimiento a las películas independientes o, como se me ocurrió (, muy astutamente,) llamarlo, la noche del anti-glamour del cine. El evento fue transmitido para Latinoamérica por el canal que se ha ganado mi corazón: I. Sat (Imagen Satelital es lo que significa creo), esta señal Argentina se caracteriza por su variada y también especializada selección de películas o, como comentaría con mis amigos, tiene un montón de películas caletas y buenas, además de series y algunos programas musicales. Volviendo a la celebración, esta resulta particularmente atractiva porque guarda la misma relación con los Oscar que las películas independientes con su contraparte hollywoodense. Suele llevarse a cabo un día antes que la de la academia pero muy por el contrario no se ocupa un gran teatro, ni los artista visten sus mejores atuendos, sino se coloca una carpa en un playa de California y las “estrellas” de la noche llegan vistiendo poco más que su ropa de diario; también se cuenta con un anfitrión el cual no se encuentra censurado al momento de expresarse y puede usar expresiones un poco más cargadas y fuertes que el humor un tanto más light que se aprecia en la noche de la academia; otra característica harto importante está en el tiempo del que dispone cada ganador para dar su discurso de agradecimiento ya que éste no cuenta con un límite y -en teoría- podría demorarse medio hora agradeciendo, creo que el fin de esta particularidad es hacer honor al título del premio.

Finalmente quisiera mencionar lo que creo es el detalle más importante e interesante de todos, estos premios hechos para los “olvidados” (lo coloco entre comillas porque la película multipremiada de la última edición fue El cisne negro, por ejemplo) me parece, desde un punto de vista más mágico o cósmico tal vez, que cumplen una especie de función equilibrante a nivel universal en el séptimo arte, se hace justicia ya que se premia a eso que nos aterra, no lo que muestra un lugar mejor, sino lo que enfoca desde un ángulo más cercano a las personas de a pie (un ángulo cámara al hombro probablemente), Hollywood nos muestra nuestro deseo, nos hace desplazarnos al héroe de la pantalla, las películas independientes, por otro lado, nos muestran eso que no queremos ser pero sabemos que en cierta parte somos, como se definió en I. Sat a los participantes del evento del espíritu libre: los perdedores, que es lo que habitualmente somos, frustrados, miserables, deseosos de cosas aparentemente inalcanzables, etc. y creo que es precisamente esta la razón por la que  me emociono mucho más con estos premios que cuando alguien se gana un pequeño hombre desnudo de oro macizo, porque hasta cierto punto alguien más parecido a mi es quien está obteniendo reconocimiento, alguien que vive en un lugar no pequeño pero tampoco grande, alguien que no puede comprar un par de hectáreas en la Luna o casarse con una súper modelo o actriz reconocida cada tres o cuatro años; siguiendo esa lógica y tratando de ver el lado de la utilidad esta entrega de premios a los pequeños realizadores (y los que no son tan pequeños pero tienen ganas de hacer algo fuera de los parámetros comerciales) resulta más entretenida y conmovedora que la Gran ceremonia ya mencionada para la que he debido usar diversas figuras y así no caer en redundancias.

Como último detalle quisiera comentar que, realmente, en cierto aspecto sí tengo un poquito de sujeto elitista que le gusta presumir moderadamente sobre las cosas que consume cuando sabe que no todos están enterados de ellas, siempre es divertido tener algún dato extra de algo y son muy útiles para evitar cualquier silencio incómodo en una conversación, en resumen, siempre será un plus decir “Yo vi la última entrega de los Independent Spirit Awards”.

Sus majestades satánicas

Por: Fausto Barragán

The rolling Stone… the rolling Stone… THE ROLLING STONES!!! Una megabanda sin lugar a dudas, dueña de medio mundo, y propietaria casi de todo el mercado musical. Autores de clásicos como Satisfaction, Angie, I miss you, Paint it black, entre otros. No son santos de mi devoción, pero definitivamente está presente el respeto, al ser un sólido pilar en la historia del rock, e influencia de muchas bandas que sería en vano mencionar. Pero ¿qué me lleva a escribir sobre los Rolling Stones? Técnicamente, no escribiré sobre ellos, sino acerca de uno de sus álbumes que a mi parecer transitó de forma fantasmal, ahogándose en el olvido, por una avalancha de monótonas e insípidas piezas de blues barato, sobre las cuales construyeron el sucio, rudo, y original estilo que los caracteriza.

Their satanics majestis request, es un disco único dentro de todo el repertorio de los Stones, pues la creatividad, destreza y exploración alcanzada en este material, los aleja tanto de su clásico estilo que podría considerárselo de cualquier otra banda. Existen posibilidades que perfilan como causas de la imprevista salida de dicho álbum en 1967, pero la mayoría, intentan desprestigiar el innegable talento y simple afán por producir algo nuevo. También, cabe resaltar la dura crítica que devino a su lanzamiento, tildándolo de “el mayor fracaso comercial” en la carrera de la banda. Lo cual, de hecho es factible -lo muestran los números-, decepcionando a su incondicional séquito acostumbrado al mismo “R n B”, con la entonces nueva producción, mezcla de Pink Floyd y Jefferson Airplain, desconcertantemente atractiva, y un poco “molesta”, para aquellos seguidores de su clásicos riffs.

Primeramente deberíamos agradecer la ausencia de Mick Y Keith, ya que este “dúo dinámico” se encontraba de vacaciones cuando comenzaron a hacer las primeras grabaciones del álbum, integrándose instantáneamente después de su llegada, tanto en la guitarra como en la voz respectivamente. Un ejemplo podría apreciarse en la canción In another land, la número tres del álbum, compuesta y cantada por el bajista Bill Wyman, donde se aprecia su nerviosa e insegura voz, la cual, indirectamente le agrega un atractivo particular. También se puede ver la destreza de Brian Jones en el Organo, Melotrón, Recorder, Dulcimer Eléctrico, Concert Harp, Coros, y Percusión. Ambos músicos alimentaron constantemente la sólida base del grupo, consolidándose como “invisibles pilares”, ya que el “dúo dinámico” (Mick y Keith) se llevaba todo el crédito; y es precisamente en este álbum que sus genios explotan y descubren nuevos espacios creativos, que si bien se influenciaron de una atmósfera musical ya consolidada (el rock psicodélico de fines de los 60´s), no deslegitima el enorme talento y gran contribución al espectro de la banda.

Como mencioné, es inevitable pensar en influencias musicales, no tiene nada de malo, claro, siempre y cuando dichas influencias se den con hitos precedentes, y no con sus contemporáneos, pues ocasionarían lamentables afirmaciones como las que los acusan de copia barata y plagio. Un ejemplo sería la relación con el Sgt pepper de los Beatles, lanzado unos días antes en 1967; si bien ambos presentan una portada llamativa, con los miembros vestidos “ligeramente” extravagantes, no es suficiente para darle crédito a tal afirmación, ya que musicalmente difieren de forma notable.

El disco está compuesto por diezcanciones, de las cuales sólo Citadel, In another land, She´s a rainbow y 2000 light years from home, son las que logran imprimir en el álbum ese brillo propio, musicalmente positivo, gracias también a la colaboración de tamañas figuras como J. Lennon, P. McCartney, e inclusive, un talentoso músico llamado John Paul Jones, quien antes de subirse al Zeppelin, trabajaba como arreglista en dicho estudio. Lamentablemente el estilo de este álbum desaparecería con el genial pero discontinuo Beggars Banquet (1968), considerada una de las obras más importantes en su cúspide musical y comercial.

El rechazo de este álbum por parte del publico, no es novedad. Ya se había visto algo similar con la anterior crítica del Between the bottoms (1967), pudiéndose presagiar cuál era el estilo que el público esperaba de sus héroes; no toleraba ningún afán de influencia ajena al blues, como fue la motivación y admiración en su momento por la banda Beach boys, quienes asomaron como modelo inmediato a seguir, claro está, sólo para dicho álbum.

No nos debe extrañar que los Stones fueran conminados por ellos mismo a un estilo monótono, que si bien tiene chispazos de euforia y energía, no escapa de lo mismo. Entonces, si podríamos hablar de talento en esa banda, exceptuando el de Brian Jones y Bill Wyman, sería la facilidad con la que se adecuan a diversos géneros y épocas, pues si revisamos su discografía completa, asumiríamos que el álbum en cuestión nació gracias, o bien a su espíritu solidario, al no mostrarse indiferente con la ola de rock ácido y psicodélico de su momento, o bien por una simple búsqueda de mercado, que al fracasar, retomarían su anterior estilo, diciéndonos: aquí no pasó nada.

En busca de teorías salvajes

Pola Oloixarac (Buenos aires, 1977) es una joven escritora y traductora argentina, que, a raíz de la publicación de su única novela Las teorías salvajes(Entropía, 2008), irrumpe en la escena narrativa argentina contemporánea. Reeditada en dos oportunidades, en Alpha Decay (Madrid) y Estruendomudo (Perú) el 2010, fue seleccionada entre “Los mejores narradores en español” por la revista Granta, ese mismo año. Actualmente trabaja en la próxima traducción de la misma, al francés, finlandés, italiano, y portugués, siendo ésta, muestra positiva de la gran acogida y expectativa suscitada desde su primera edición. El hecho de que gran parte de su trabajo se agote en el marketeo de ésta única producción, no me permite cotejarla con anteriores referentes, pero sí, evaluar cierta “propuesta”, al igual que aspectos criticables y rescatables.

Las teorías salvajes está compuesta por cinco historias ambientadas en lugares y tiempos diferentes, entre las que destacan: la pérdida de un científico holandés en tierras inhóspitas, la frecuencia con la que una militante comunista de 60 años le escribe cartas a Mao, y curiosos rituales de iniciación en comunidades nativas africanas, pero principalmente, son dos las historias que sostienen esta novela: la vida extravagante de la pequeña Kamtchowsky, y la obsesiva fijación de una estudiante de la facultad de filosofía en su profesor. Son estas dos mujeres las que llevarán la posta de la narración, haciendo partícipe al lector de una particular concepción del entorno que las rodea.

En el primer caso tenemos a la hija del matrimonio Kamtchowsky, quien está a la constante búsqueda de experiencias nuevas, de responder preguntas sobre sí misma, de explorar no sólo su cuerpo, si no los retorcidos meollos de su excéntrica personalidad. Como también está la “estudiante de filosofía”, quien no destaca por un nombre curioso -es más, carece de uno-, sino por la extraña fijación con su profesor, Augusto García Roxler, investigador que revoluciona el ambiente académico con su teoría de las transmisiones yoicas, siendo ésta, un elemento recurrente e imprescindible para el entendimiento de la novela, al actuar como eslabón de todas las historias presentes.

En el despliegue de los acontecimientos existe un aspecto -quizá no tan relevante- que quisiera señalar: la discontinuidad en la sucesión de capítulos y apartados, por ejemplo, cuando continúa la misma historia en tres apartados seguidos, si bien no encuentra justificación en la estructura de la historia, podría tenerla en el mismo capricho del narrador; no se deja entrever. Otro aspecto es el exagerado uso de cursivas, que podrían comprenderse en palabras como en ingles, francés u otros idiomas, pero no en simples palabras como: explorando, control, Montaña, retorcía, entre otras; es más, ni siquiera se las puede dejar en manos de sus contextos, pues ni ellos mismos explican dicha naturaleza: es como si, absortos, estuvieran obligados a responder por tales ligerezas. Similar impresión deja el intento de convertir la novela en un catálogo enciclopédico, reuniendo a los personajes más influyentes no sólo de la cultura latinoamericana, sino mundial del siglo XX (Marx, Bacón, Leibniz, Freud, Cortázar, entre otros.), retardando con pausas innecesarias -en algunos casos- el devenir de la historia.

Por otra lado, la rigurosidad y destreza del lenguaje, como también, la personalidad que imprime ese atrevido discurso femenino en la voz de una pequeña argentina de clase media, rescatan a la novela de ser un fracaso, pues, si bien no es una gran historia, la manera cómo aborda a los personajes, articula las –aparentemente- disímiles historias bajo un mismo patrón, y por último, divierte al lector con un estilo narrativo peculiar:

“Dada la repetición uniformemente acelerada de centímetros avanzando dentro de ella, estocadas a los largo de una línea recta (glande (G) = vector de fuerza) la operatoria dejaría a Kamtchowsky estrolada contra la pared, con la cabeza perforada a lo largo del eje horizontal (la abscisa).”(pág. 29)

La constante comparación de los personajes y las características que se desprenden de ellos, con animales en general, da la apariencia de que la novela es una continua evaluación y descripción científica de los mismos:

“Mati era gordito, tenía una boca bembona y ojos saltones, como escarabajos lelos; en un par de años cuando pegara el estirón, los ojos se la separarían hacia los costados de la cara, acentuando el índice de renacuajo potencial que ya croaba suavemente en su interior.” (pág. 28-29)

Así como reflexiones por parte del narrador, en un intento de definir no sólo las nimias sensaciones propias de la curiosidad de sus personajes:

“la noción abstracta del placer se presentaba como la sección de pensamiento contigua al accionar del estrógeno y la testosterona del cuerpo, evidente en la acumulación de grasa bajo las nalgas, el busto en las chicas, y el llenado de las bolsitas escrútales de los varones” (pág. 40)

Sino sobre su complicada e indefinida condición existencial:

“la transformación de las observaciones iniciáticas en sistemas iniciales implica la transformación activa de los pequeños “sujetos sujetados” en el buceo de sus propios pasados.”(pág. 30)

Como mencioné, definitivamente no es la “La novela”, lo cual no implica que debiera pasar desapercibida, pues, superando las ocasionales impresiones señaladas, me parece una novela divertida, provista de un lenguaje técnico, ágil, locuaz, y sobretodo, gestora de una original propuesta estética, que si bien no logra desarrollarse del todo, presenta en esta novela, un bosquejo nada despreciable. Es que, La teorías salvajes no sólo muestra diversas vidas que giran entorno a teorías, las cuales -sean existentes o creadas-, intentan dar soluciones a un ritmo vida constante de autodescubrimiento y experimentación, demostrando que ellas no sólo quedan en el papel, o como su mismo estado acusa, en la “teoría”, sino, que sea la herramienta perfecta para darle sentido a una.