FAVORITE ENGLISH TRIOS

Por: Fausto Barragán

We’ll Live and Die in These Towns, es el primer álbum de “The enemy”, banda inglesa surgida el 2006. Lo que podría decir rápidamente de ellos, es que no sólo llamaron mi atención por su actitud parca, por ahí algo atrevida, y un look someramente dedicado, sino por un simple y llano aspecto: su sonido. Posiblemente algunos crean que es una más de las bandas de garaje que surgieron en U.K en plena explosión del indie, pero en lo personal, creo que tienen rasgos que la particularizan y diferencian de las demás; quizás resida en el tramposo estilo de su vocalista, en sus predecibles notas cuadradas, o en los arreglos de ese tímido piano que le da un toque especial a sus canciones. No lo sé. Pero en definitiva, algo tienen.

“The enemy” no pretende impactar con pesadas ni complejas melodías, tampoco seducir con pegadizos y predecibles estribillos, simplemente agradar a un público joven con un sonido fresco, con inmediatas huellas de The Clash, The libertines, y por ahí -sus hermanos mayores- The Strokes, entre otros. No por algo fueron invitados en dos oportunidades a participar en el Festival de Glastonbury, ni tampoco el resultar los número 1 en U.K, la primera semana del lanzamiento de su disco debut.

Tom Clarke, Liam Watts, Andy Hopkins, son los miembros de esta interesante banda, claro que como todas, uno debe ser el genio y llevar la posta, siendo éste: Tom Clarke, joven arreglista y principal compositor. Su más reciente producción (2009) los mantiene a la expectativa, pues al consolidarse con un inquietante estilo musical, atados al temple y frialdad típico del ambiente inglés, prometen con una evidente evolución, dándole espacios protagónicos a otros instrumentos a parte de sus ya clásicas sucias guitarras, como por ejemplo, a guitarras acústicas, pianos, etc.

Por otro lado están mis favoritos, “The subway”, conformado por Billy Lunn, Charlotte Cooper, y Josh Morgan. Su primer álbum Young for eternity (2005), presenta canciones interesantes como “Oh Yeah”, “Rock and Roll Queen”, “With You”, temas que a la vez fueron acompañados por sus respectivos videos, durando la promoción de este primer material cerca de 2 años.

También se destacaron por su participación en Glastonbury, y ya tiene un lugar posicionado dentro del rock británico contemporáneo. Lo curioso, y en particular, atractivo de ella, es que su trayectoria viene de más antes, de un origen mucho más duro y humilde que los anteriores. Sus primeras grabaciones no sólo fueron demos, sino que tuvieron una cantidad curiosa o un tanto desconcertante de Ep´s, por lo que el lanzamiento de su disco sólo fue la confirmación de algo ansiosamente ya esperado.

Sus influencias transitan desde simples bandas como Green day y Nirvana, identificable en sus rasgueos, hasta otras no tan sencillas -cotejándolas con su nuevo estilo- como por ejemplo The Hives y The arctic monkeys. La violenta y desbordante descarga de sus canciones, agregándole la seductora y melódica voz de su bajista, le aseguran una simpática y entretenida presencia en el escenario. Creo que la intensidad de “The subway” contrasta de manera notoria con la intención -ligeramente- estética de “The enemy”, en cada coro y estribillo. En general, me queda decir que ambas son interesantes representantes de un estilo que han venido explotando de manera particular, apostando siempre por diversos registros y tonalidades, sean vocales, rítmicas e instrumentales, pero evolucionando, evitando el hartazgo de lo usual y repetitivo.

Anuncios

“DISCO COLECTIVO URBANO segunda edición”

por: Fausto Barragán

HOY A LAS 6 PM EN EL BAR DGROT(Av.Nicolas de Pierola 995 Plaza San Martin) PRESENTACION DEL “DISCO COLECTIVO URBANO segunda edición” ENTRADA 7 SOLES !! MAS INFO EN EL FLYER.

A raiz de nuestra sorpresiva y simpática entrevista el martes pasado en Radio capital, en el programa conducido por el poeta y periodista Julio Heredia,”Julio a la medianoche”, gracias a César Gino y Aura de Luna -con quienes compartimos cabina-, dimos con los chicos del “Colectivo urbano”, quienes esta noche presentarán su disco “colectivo urbano segunda edición”. Esperamos la concurrencia de todos quienes lean este mensaje; les prometemos que no se van a arrepentir.

Zero

Por: JulioAlberto

Después de la explosión de la vanguardia en las primeras décadas de 1900, la poesía en el Perú estuvo marcada por la aparición de dos generaciones: la del 50, salidos en su mayoría de los claustros sanmarquinos y la del 60, relacionada mayormente a la PUCP. A inicios del 70 hizo su irrupción Hora Zero, provenientes de la por entonces recientemente creada Universidad Federico Villarreal; este nuevo grupo de poetas vendría, de alguna manera, a terciar dentro del movimiento poético en Lima. Si bien Hora Zero empieza su actividad en Lima, propondrán una descentralización en el quehacer poético peruano intentando darles una mayor voz a los escritores de provincias. Antes de Hora Zero, existieron en la misma época otros grupos que se enmarcaban en alguna ideología determinada, por ejemplo tenemos a Gleba o Estación Reunida. Los “horazerianos” marcaron también un nuevo quiebre al aceptar dentro de sus filas a poetas de distintas ideologías y tonos políticos en concordancia con su afán democratizador y descentralizador. Democrático, a pesar de tener a Jorge Pimentel como principal eje rector dentro del movimiento a lo largo de su existencia; Enrique Verástegui funcionará como mediador, luego de la salida de Juan Ramírez Ruiz, en disputas que se generaron dentro del colectivo además, de ser el poeta que más atención ha recibido por parte de la crítica nacional y extranjera. Si bien la producción del movimiento (grupo Hora Zero) ha sido destacada como un intento de renovación dentro de la poesía peruana de la década del 70, la misma no ha sido objeto de un exhaustivo estudio, tan sólo ha sido mencionada en innumerables reseñas, entrevistas y artículos periodísticos, en el mejor de los casos. Hora Zero es considerado por algunos como un simple grupo de jóvenes inconformes e incendiarios capaces de renegar de toda la tradición literaria anterior, sin tener mayor mérito que ser el eco de los cambios sociales producidos por las migraciones hacia la capital. Dentro de este movimiento destacará la figura de Juan Ramírez Ruiz como fundador, junto a Jorge Pimentel. Ramírez Ruiz publicará su primer poemario Un par de vueltas por la realidad en 1971 en el que manifiesta las primeras intenciones del grupo en cuanto a romper con la tradición poética anterior, rescatando únicamente a Cesar Vallejo; y buscar representar las circunstancias en las cuales se ve sumergido el hombre. Así por medio de una búsqueda de identidad se forjará una nueva forma de poesía cuya formación identitaria, al no poder realizarse en un nivel étnico, económico y social, buscará afianzarse por intervención del cuerpo, que logra una relación directa con las circunstancias adscritas al hombre, las cuales son el ingrediente necesario para la renovación poética propuesta por Ramírez Ruiz y su grupo. El cuerpo funcionaría como la extensión y parte necesaria del acto creador que el artista deberá buscar. Se entiende al acto creador como todas las manifestaciones del poeta, ya sean en sus escritos o en cualquier acción que realice, así estas acciones deberán buscar un cambio en su medio circundante, lo cual se logrará por la mediación corporal.

No todo está en los libros

 

Por: Jesús Delgado

No todo está en los libros, es falso. Uno no se convierte en buen escritor únicamente leyendo. Tampoco escribiendo incansablemente día y noche. Falta más. Ahora son muchas las exigencias. Sé que no digo nada nuevo, pero parece que muchos ya lo olvidaron. Ya no es suficiente leer a Cervantes, a Joyce o Kafka, mucho menos a los clásicos griegos y latinos. Ya no se puede morir feliz leyendo Cien años de soledad,Rayuela o En busca del tiempo perdido. Leer la obra completa de Shakespeare en antiguo inglés, en serio, da igual. Leer a tus autores favoritos en sus idiomas originales, no basta. No me miren mal, pero la literatura necesita de ayuda, no porque se encuentre mal, sino porque se encuentra aislada.

Busquemos literatura donde pocos la han visto. La música; no importa el género que sea: Incluyámosla.  Utilicemos los sonidos que creamos convenientes: así éstas salgan de un arpa, de un saxofón o una balalaika; tocadas en la calle de Nueva Orleans o en algún auditorio praguense. No sirve dudar, la música carga de energías y crea la atmosfera propicia para todo.

Un dibujo, aunque esté en una pared sucia o en la galería central de Louvre, en una estampilla o en un tatuaje.  Una buena imagen vale más que mil palabras; diría que vale al menos un libro propio. Trazos simples o complejos, líneas que sólo nosotros sabremos interpretar, no importa que sea absurdo, pueril o gracioso. Todo suma a la hora de escribir: Un comic, una revista de ovnis, un recetario de comida mediterránea, una fotografía familiar, etc.

El cine y la televisión, sin duda,  han aportado mucho. La mejor literatura de la actualidad la encontramos en los guiones. Una buena historia pone de manifiesto nuestras obsesiones o ideales. Ahora hay un universo que se encuentra en el internet y depende de nosotros aprovecharlo.

No pongamos límites. Asimilemos todo y sobre la marcha. El orden es lo de menos: Danza, física, futbol, escultura. Todo encaja perfectamente: Desde costura hasta quiromancia. Nunca sabrás cuando un detalle extraído de un partido de rugby pueda culminar en literatura. No tengas miedo de aferrarte a lo que otros rechazan siempre y cuando ello termine en un gran poema. El tiempo no será problema, si sabes convertir con cautela lo que recepciones, entonces el tiempo será tu aliado.Pero falta algo más: equivócate si puedes, equivócate mucho. Una historia buena es siempre un buen error. Los defectos son riquezas. Ya sabemos el gusto de la mayoría, busquemos ahora en lo que a nadie le gusta. Ahí está el secreto. La literatura es omnipresente, mas no omnisapiente y es mejor dejarla así, para ir reescribiéndola paulatinamente.

El tiempo, los crímenes y otros temas un tanto desligados

Por: Alberto Luna

A pesar de que el blog tiene una pequeña presentación, la semana pasada se me ocurrió que esta sección (de la que me encargo, la de cine… ¿no lo habían notado?) no había sido presentada formalmente, es decir, el primer post fue una pequeña reflexión sobre un festival de películas independientes, si no el más importante sí, creo yo, uno con bastante trascendencia. Con el transcurrir de las diferentes entradas del blog creo que quedó relativamente claro qué línea pensaba seguir. Sin embargo he reconsiderado el hecho de hacer una minúscula introducción tardía, la cual no me llevará todo el post, en vista que estoy enterado de aquellos que revisan este espacio y sé que lo hacen precisamente para leer sobre alguna curiosidad del cine. Es precisamente esa característica la que quiero que sea, de alguna manera, el estandarte o la insignia que caracterice mis publicaciones: las curiosidades, aquello que dentro de lo “caleta” incluso es poco más difícil de encontrar; esto no quiere decir que nunca tocaré a otros autores un tanto más comerciales, entre comillas también, como Jeunet, Linklater, etc., los cuales son de mi agrado, pero al mismo tiempo es bastante más simple (o menos complicado) hallar referencias sobre ellos. La base de este blog es la opinión, no presentar un discurso académico de nivel ni nada por el estilo, así que tampoco se debe dudar que cuando tenga algo importante que decir sobre alguno de los autores mencionados o cualquier otro, lo haré sin ninguna clase de reparo.

El tema de hoy me genera una particular satisfacción, hace algunos años alguien me envió un enlace de YouTube, se trataba de un cortometraje español realizado por un tal Nacho Vigalondo (el mismo que dejo como cabecera de este post). Era una producción musical dramático-tragicómica, si es que cabe ponerle algún rótulo, protagonizada por él mismo titulada “7:35 de la mañana”. Éste corto ofrece una muestra de lo que en 8 gloriosos minutos puede hacer una buena historia, algo de utilería y los complementos mínimos necesarios adecuados; posteriormente llegó a mí la ópera prima de este mismo director (además de actor y guionista). Desde que oí de ella sentí que se trataría de una grata sorpresa, no sólo por la experiencia precedente que tuve con el corto anteriormente mencionado, sino también por el título: Los Cronocrímenes.

Es necesario mencionar que si bien me considero un ferviente seguidor del cine independiente y, por tanto, de sus historias, las cuales se encuentran, de alguna manera y sin ánimos de generalizar, un poco más ancladas en la realidad, también me gusta apreciar a los personajes que realizan acciones extraordinarias y más aún si se encuentran dentro de un paisaje urbano o cotidiano, como es el caso de aquella obra maestra llamada “Sin city” (desde mi modesto punto de vista y sin haber podido encontrar aún el comic). Y si a todo eso se le agrega un papel muy activo sobre el tiempo y sus variaciones o, en otro caso, habilidades desarrollables simplemente me enamoro; pero ese es otro tema. Desde la última década, si la memoria y las fuentes no me fallan, se ha iniciado en España una suerte de corriente muy interesante que me sugiere entre líneas el estilo de narración de Quentin Tarantino, ya que he visto trabajos que contienen historias muy bien construidas, interesantes e inteligentes con el plus de amalgamar éstas a géneros muy consumibles como el fantástico con “El laberinto del fauno”, o el de terror con “El orfanato”.

Ahora, Vigalondo, hace su aporte al cine de ciencia ficción con los Cronocrímenes aplicando su talento como narrador y director, a este tipo de películas con una historia realmente interesante y entretenida. El personaje principal, Héctor, es un hombre maduro, casado, quien piensa pasar unos días en una casa de campo junto a su esposa. Mientras reposa en el jardín observa con unos binoculares que en una montaña cercana hay una muchacha desnudándose, decide ir a investigar. Una vez en el lugar se encontrará con un extraño perseguidor quien lo ataca con unas tijeras, el mismo que tiene la cara cubierta por una especie de vendajes rosados, luego de algunos contratiempos, Héctor llega a una estación científica y se esconde, por sugerencia del científico que opera el lugar, en un extraño cilindro el cual en realidad resulta ser una máquina del tiempo, la cual lo regresa una hora en el pasado y así es como se convierte en Héctor 2, ya que en ese tiempo ya existía otro Héctor que se encontraba en el mismo lugar en el que estaba él, ahora Héctor 2, una hora antes. Y ¿por qué cuento esto? Normalmente no suelo comentar con tanto detalle todo o parte del argumento, pero en esta ocasión es necesario para que quede un poco más claro el tipo de guión con el que nos topamos, uno con algunas referencias científicas, sobre todo aquellas que están orientadas a la alteración y el viaje temporal, basado en el “principio de autoconsistencia de Novikov” además de la visión de un héroe bastante casero, improvisado y, más que nada, coyuntural.

De esta manera Nacho Vigalondo propone o, mejor dicho, continúa con esta nueva licencia narrativa que ha adquirido el cine hispano apelando a la ficción (no en la definición extensa de la palabra), y así el qué se cuenta, se renueva sin que el cómo se cuenta se vea afectado ni pierda calidad, estética o de la forma que se le prefiera llamar facilitando de esta manera su consumo y digestión (no es mi intención ser muy metafórico ni gastronómico), ya que es bastante difícil para alguien no familiarizado con el cine independiente no comentar cosas como “es aburrido” o “nunca sucede nada”. Muy recomendable y además fácil de conseguir en comparación con los otros títulos revisados anteriormente.

Pateando las puertas del cementerio

Por: Fausto Barragán

Recuerdo que hace años, conversando con unos amigos en la reja de mi casa, me comentaron que hacía poco asesinaron al guitarrista de una banda en plena presentación. Me pareció curiosa la noticia, sin saber exactamente de quién se trataba. Años después, escuchando por cosas del destino a “Metallica”, “Megadeath”, “Maiden”, entre otras, me salió el link de un video: cemetery gates. Fue instantáneo. Esa canción me marcó. No sé si podría considerarla la mejor de la banda, pero en lo personal, es la que creo más feeling tiene. Claro que con ello no pretendo restarle importancia aCowboys from hell, Walk, 5 minutes alone, I´m broken, que de por sí me parecen temas que hablan solos.

Con este humilde texto, le rindo homenaje a uno de los guitarristas más influyentes del heavy metal (dicho sea de paso, uno de mis favoritos), ya que hace minutos… 20 de agosto, se celebró su onomástico. El fallecido guitarrista de la banda “Pantera”, Dimbag Darrell, asesinado el 2004, a los 38 años de edad, por un esquizofrénico quien le disparó arteramente con una escopeta por la espalda, matándolo instantáneamente, la noche que tocaba con “Damageplan”, banda provicional tras su salida de “Pantera”. Una terrible pérdida para el metal; sólo nos queda seguir oyendo su música y disfrutar con  el brutal estilo de sus riffs.