Bienvenido fin del mundo

Por: Alberto Luna

Una vez más debo reposar mis opiniones sobre el controvertido director Lars von Trier, quien es uno de mis directores favoritos y siempre se encuentra generando controversia por su particular manera de contar historias y mostrar escenas de pesado calibre. El 2011 nos dejó con Melancholia, el más reciente film de von Trier, como la mejor película del año según la Sociedad Nacional de Críticos de Cine, título bien ganado a pulso y no por la fama o el “sensacionalismo” del que algunos lo acusan, incluso me parece una de sus películas menos alarmantes, sin imágenes fuertes o mórbidas -hablando luego de ver Antichrist-, son pocas las películas que pueden causar impresiones más fuertes, pero ese es otro tema.

Volviendo a Melancholia, en esta ocasión von Trier confirma lo que había tratado ya en algún post anterior sobre la incursión del cine independiente en el terreno de la ficción (entendiendo ficción, en este caso, como cualquier encadenamiento narrativo que en su totalidad o en alguno de sus elementos no corresponde con el mundo real inmediato[1].) y cómo éste brinda nuevas lecturas a tópicos ya bastante trillados y que incluso podían considerarse echados a perder gracias a las grandes productoras cinematográficas. En este caso en particular y muy acorde con el año que se aproximaba al momento del estreno (noviembre del 2011) el director nos presenta su visión del fin del mundo, el cual explora con precisión quirúrgica gracias a la maestría que ha alcanzado desde sus inicios en 1977, según se registra.

La película inicia con el fin, es decir la destrucción del planeta Tierra el cual es impactado por un planeta recientemente descubierto llamado Melancholia que había estado siempre al otro lado del Sol, el director comenta que decidió romper el suspenso del final para que el público ya no se concentre en lo que sucederá sino en todos los eventos previos al desenlace que ya se dio a conocer en el principio, sin embargo el final otorga unas cuantas sorpresas que dejan un poco de trabajo a ese sentido de la sospecha que nos genera (sobre todo) el cine de autor cuando al terminar una película uno medita un poco y dice “creo que me perdí de algo”. Con respecto al lugar de la acción y los personajes, este es el punto que me parece más importante porque es donde se aprecia el gran aporte que está haciendo este tipo de cine a las ya tradicionales historias hollywoodenses librándose descaradamente del cliché. Para empezar nos extrae del eje mundial del caos y la destrucción, me refiero a los gloriosos Estados Unidos de América (destruidos en múltiples ocasiones por fenómenos naturales, máquinas asesinas, amenazas espaciales de todo tipo, zombis, etc.) y nos sitúa en Ningún Lugar, lo único que veremos en todo el film es una especie de casa-castillo en el campo y salvo por algunas referencia a un pueblo y otro lugar tácito, no existe nada más; los personajes atentarán también contra la acartonada figura heroica infaltable en estas tramas, siendo las protagonistas dos hermanas (Kirsten Dunst  y Charlotte Gainsbourg) totalmente opuestas, una de ellas acepta el inevitable fin y procura estar en paz hasta que llegue el momento ya anunciado mientras la otra pretende sortear el aterrador destino que le aguarda con la gran diferencia que no cuenta con ninguna clase de conocimiento ni talento que le permita llevar a cabo su neurótico propósito (me refiero a su arduo e inútil esfuerzo por salvar a su hijo).

A pesar de lo dicho, von Trier no se aleja de la premisa principal de una película de este corte, que es la de generar desolación y/o desesperación, o algo más profundo, como sugiere el nombre de la película (y del planeta “agresor”) y demostrar que no es necesario encerrarse en determinados lugares comunes tanto en creación de historia como de personajes, para cumplir el objetivo y abofetear al espectador muy al estilo del cine indie.

Para finalizar dejo la introducción de la película para que tengan un panorama más amplio al momento de la lectura, para alguno, incluyéndome, se trata de un genial lenguaje audio-visual, para otros resulta más efectiva que una dosis de píldoras somníferas, lo dejo a su criterio.


[1] Los entendidos en el tema perdonarán mi atrevimiento pero es inevitable usar el término y definirlo como puedo.

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