El último vuelo de Lynyrd Skynyrd

Por: Fausto Barragán

Eran un grupo de jóvenes músicos, que vivieron como muchas de las bandas setenteras suele hacerlo, de una forma no necesariamente moderada, pero siempre, de su música. Cuántos fueron los lugares que recorrieron, cuántas millas, no sólo por EE.UU., si no por el resto del mundo. La verdad, unos duros y auténticos representantes del rock sureño estadounidense, con espontáneos chispazos de hard rock, desarrollado dentro un relativo manejo del blues -ritmo que predominó en su época. Se hicieron de una popularidad abrumadora (de siniestras dimensiones) a medida visitaban festivales en los que buscaban hacerse de un nombre. Pero lamentablemente, el destino les jugaría una mala pasada.

Si me pongo a relatar lo poco que sé sobre su vida, presumo que los aburriría más de lo que (creo) ya lo estoy haciendo. Así que… Qué me lleva a escribir hoy, 20 de octubre, sobre una banda que seguramente muchos de los que lean este post no han escuchado, aparte de motivarlos a que lo hagan, es compartir una fecha que considero especial, y cabe decir, triste para esta banda. Un día como hoy, en 1977, la agrupación sureña sufre un accidente aéreo mientras piloteaban su avioneta. De ello, cuatro muertos, dramáticamente dos, los pilares de la banda. El cantante Ronnie Van Zant, y el guitarrista Steve Gaines, sin menospreciar a las dos vidas que también los acompañaron (la corista Cassie Gaines –hermana de Steve- y el mánager  Dan Kilpatric), fueron los que pagaron las enigmáticas condiciones en las que se dio el vuelo, quién sabe qué fuerzas conspiraron para eso, quién sabe cómo se puede cortar tan drásticamente el intimidante ascenso de algo, que se avizoraba enorme.

No todo podía ser felicidad en la vida de Lynyrd Skynyrd, no todo podía ser diversión, no todo podía ser libre entretenimiento, dictaban los diarios locales de su tiempo. Una muy querida y admirada banda, que me atrevo decir que no sólo estará en los corazones de los miembros de Alabama, sino de todos aquellos que encontraron un poco de paz, y sintieron un cálido baño de sol en el rostro con sólo escuchar sus canciones. Eso al menos es lo que deja par mí Lynyrd Skynyrd, junto con su actitud relajada y su –por mas que me pese decirlo- mensaje positivo en cada presentación. Lynyrd Skynyrd estará presente en cada mp3, en cada reprocudtor de Cd, -y con suerte- en cada tornamesa, siempre que se toquen sus eternas Sweet home Alabama y Free bird. ¿Paradójico no? Quién fuera adivino y les dijera que ese vuelo sería el último que haría el “ave libre”, que ya no desplegaría jamás sus alas, que no bastarían los intentos del hermano menor del fallecido Ronnie por juntar a la banda y retomar su legado, que se apagaría para siempre esa estrella que cabalgaba sobre ellos.

Es por eso que me alegra al menos desde esta humilde trinchera, estar presente con textos, videos o cualquier tipo de representación que los refresque en nuestra memoria, y si nunca estuvieron en ella, que al menos conozcan que existieron un grupo de músicos errantes que compartieron un estilo peculiar de hacer rock, sin abandonar sus raíces, que siempre le dieron prioridad, por eso genera esa sensibilidad, sea en el grupo que sea (Guns n roses, Green day, Foo Fighters, Kid rock, etc.) sino preguntémosle a Neil Young, cuál fue la respuesta del grupo tras escuchar suAlabama

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