Entrevista a José Luis Ayala

Por: Fausto Barragán

El texto que en breve leerán, fue motivado como parte de un proyecto a mediados del año pasado. Lamentablemente éste se vio trunco, obstaculizando la publicación de dicho material. De manera que, esta “repentina” salida, no obedece a ningún interés salvo al del entusiasmo y deseo por compartir con ustedes la primera entrevista que realicé, y sobre todo, celebrar con ello, la última publicación del autor en cuestión “El pez de oro” (2011) Edición crítica. El texto conserva su estado íntegro, con el único propósito de que logren comparar su postura, sus proyectos (algunos ya logrados), y cualquier tipo de comentario, con los que tenga en la actualidad.

La posibilidad de realizar una entrevista a José Luis Ayala, luego de darle una revisión general a su trabajo, me sobrevolaba a cada momento, pues me pareció sorprendente que tamaño investigador sea casi invisible en el medio académico. En esta oportunidad le realizo una breve entrevista, para saber un poco más sobre este escritor, su vida, obras en particular, y los proyectos que pretende abordar.

 ¿Cuándo y cómo inicia su interés por la cultura aimara?

Bueno yo nací en Huancané, que es un pueblo netamente aimara, aunque la otra parte también habla quechua. Provengo de una familia de la clase media baja. Al haber nacido allí, encontré que mi abuelo era un agricultor, y todos los fines de semana me llevaba a su pequeño predio, que se llamaba “Tumuco”, en las vacaciones de niño, y así  he aprendido a hablar aimara. He vivido con los trabajadores, con gente muy sencilla, muy trabajadora; y de ellos he escuchado mitos, cuentos y leyendas, historias, sobretodo, la historia de la sublevación de Huancané en 1923, que se llama Wancho Lima. Ese hecho  me marcó de forma absolutamente profunda.

¿Cuál fue el grado de influencia que encontró en su contexto para su futura investigación sobre el mismo?

Huancané era un pueblo lleno de gamonales, de dueños de haciendas, y todos tenían un criterio de odio a los campesinos, había un desprecio por la vida de ellos. Tuve la suerte de conocer las grandes haciendas, pues mi padre fue un administrador de una de ellas. Conocí a los pomas, a los mitanes, a los muleros; y cuando ya fui adulto, trabajé veinte años en el tributal agrario, y vi, soy testigo de la reforma agraria. Entonces mi vocación por la investigación, y fundamentalmente por la literatura andina, viene de haber sido un testigo de niño de la tragedia humana que significa ser aimara en el Perú. Entonces me he ido después orientando hacia las ciencias sociales, y hoy día pues, creo que puedo con autoridad opinar sobre el mundo aimara. Y a propósito hay tres vertientes: una vertiente digamos oficial, que viene desde el estado; una vertiente con una mentalidad colonial, que viene de algunos investigadores o de algunos periodistas; y una vertiente que viene desde el desde el fondo del pueblo aimara, que tiene otra visión del mundo.

 ¿Cómo descubre su vena poética José Luis Ayala?

Bueno, yo soy resultado de la dictadura de Odría. Mi padre era aprista, y era una persona perseguida; estuvo detenido, preso. Y encontré en la biblioteca de mi padre los poemas de Magda Portal, los poemas de Cerafín del Mar, y también poemas de anarcosindicalistas que venían a través de la Paz (Bolivia), que eran publicados en Argentina, entonces leyendo esos libros y luego cuando ya fui adolescente, y cuando fui al colegio, dije que yo también tenía un mundo que revelar, puesto que ellos habían revelado un mundo de obreros, de fábricas; y luego cuando leí a Chocano, cuando leí a Vallejo, sin ninguna formación literaria, dije “bueno, yo vengo de un mundo distinto al de ellos”, un mundo en el que el ser humano sufre más de lo que ellos creen que el ser humano que ellos revelan tienen un sufrimiento mayor. El mundo del que procedo es un mundo lacerante, negado, desconocido, y es por esa razón que he seguido esa vena, esa ruta, esa orientación. Mucha gente me decía “pero que vas a sacar haciendo literatura aimara, es una estupidez.”, pero en realidad creo que no ha sido así, porque creo haber sufrido una labor importante.

Usted me mencionó con anterioridad la oportunidad de publicar un libro sobre “el Pez de Oro”, ¿cuáles son las certezas de dicho proyecto y en qué consistiría?

Son seis libros, libros del Pez de oro, después todos sus ensayos, su narrativa, su poesía, su biografía, textos referente a “Gesta bárbara” (en Bolivia), el “Grupo Orkopata”, y El  boletín Titikaka. Entonces todos estos libros me han tomado mucho tiempo, muchos años, y ya he concluido; ahora lo que estoy haciendo es trata de publicar, tratar de encontrar editores, y espero  encontrarlos para que en breve empiecen a circular.

La cronivela es un término tomado con pinzas en la actualidad, ya sea por su carácter híbrido, como por el atrevimiento del nombre, pero, tengo entendido que Manuel Scorza con su pentalogía “la guerra silenciosa” ya comenzaba a poner las bases de dicha propuesta. ¿Cómo se diferencia su cronivela (Wancho Lima) con aquél precedente?

La cronivela es una tentativa de poder liberar a la novela de conceptos demasiado estrictos, conceptos que se han venido repitiendo durante muchos años, y poderle dar libertad, a fin de adicionarle algunos textos que puedan dársela. Efectivamente uno de los escritores que inició la “cronivela” en el Perú es Manuel Scorza, porque en Scorza aparecen textos de novela propiamente dicho, y la incrustación de textos como por ejemplo pronunciamientos, recortes de periódicos y cartas. Pero me di cuenta que trabajando el libro sobre “Wancho lima” no era posible narrar todo, sino que además, por ejemplo los informes que había escrito el obispo Cossio era mucho más hermoso, más mágico que una ficción, entonces lo que hice es incrustar en la novela esos informes y otros textos, de tal manera que no se percibe desde dónde y hasta cuándo es la crónica y la novela. 

¿Háblenos sobre lo que implica haber elaborado biografías de personajes tan desconocidos como Mariano Larico, Manuelita Sáenz, Juan Basilio Catacora Heredia, entre otros?

Bueno, todos estos personajes han estado negados en la historia del Perú. Por ejemplo el caso del Dr. Juan Basilio Catacora es pues, clamoroso. En ningún libro de historia del Perú aparece, y tampoco en ningún libro de literatura peruana aparece Alberto Mostajo; y antes de este libro no había una biografía completa de Carlos Oquendo de Amat, igual sucede con Rita Puma. En lo que se refiere específicamente a la biografía he tratado de ocuparme de los personajes más importantes y más desconocidos, de desenterrar en cierta manera, y sacarlos. Hay una frase de Ernesto More, que hablaba de la “fosa común del olvido”, entonces yo creo que esa frase es muy oportuna cuando me he orientado a rescatar personajes que estuvieron absolutamente olvidados en la historia del Perú. Espero que ahora con la contribución de estos libros, los historiadores pongan mayor atención a los personajes y puedan cambiar el curso de la historia.

A propósito del centenario de José María Arguedas, ¿cuáles son los rasgos que puede reconocer de él en su obra?

Bueno, si yo no lo hubiera conocido a Arguedas no hubiera sido lo que soy ahora. José María Arguedas llegó a Puno por ocasión de un concurso de danza y música andina puneña, y donde en la memoria, en el imaginario puneño se ha estructurado un fecha con datos falsos, que se llamaba “el centenario de la fundación española de Puno”. Llegó meses antes de su muerte, exactamente en 1968, como invitado, y ahí tuvo un comportamiento excelente, lo invitamos a mi casa varios escritores jóvenes, y ahí conseguimos que Arguedas cantara, bailara, y se puso a llorar, y nos contó “el sueño del pongo” en quechua. Ninguno de nosotros sabíamos que Arguedas estaba en trance de encontrar el revolver con el que se mató. Sin embargo más allá de esas anécdotas, la literatura peruana tiene dos vertientes muy claras: la primera empieza con Concolocorvo y continúa con Mario Vargas Llosa; y la segunda empieza con Guamán Poma y continúa con Arguedas. Son dos versiones, dos visiones del Perú absolutamente contrapuestas, irreconciliables. Creo que Arguedas en ese sentido debió haber merecido el premio nobel en su tiempo, creo que debe haber sido tratado por el estado peruano de una forma distinta, como por ejemplo México tratado a Octavio Paz y Chile a Neruda, sin la ideología que uno tenga. Creo que Arguedas sin haber recibido el premio nobel, y aun la oposición oficial del presidente García, ha recibido los más grandes actos de homenaje, de reconocimiento que se merece.

El libro que más le haya impactado de nuestro baluarte indigenista.

“Los ríos profundos”, primeramente, pero si me dieran a escoger, me quedo con “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, por tres condiciones: primero porque es un libro experimental, segundo porque es una cronivela, y tercero porque Arguedas escribe con la vida y con la muerte. Ese es un libro fundamental en la literatura de la humanidad. Es decir, escribir “yo mañana me voy a matar”, y después comienza a escribir otros diarios, es una cosa terrible. Por eso creo que es un libro fundamental en la literatura del siglo XX, porque tiene de todo, tiene teatro, cuento, novela, poesía, testimonio, biografía, y tiene sobre todo la posibilidad de buscar una forma distinta de novelar.

En estos tiempos ¿en qué consiste la labor difusora de la cultura aimara?

Yo tengo la responsabilidad de escribir estos textos a fin de explicar desde adentro qué es lo que está sucediendo, qué ha pasado, y que es lo que puede suceder; creo que los últimos textos que he publicado de alguna manera ha servido para que las personas interesadas puedan entender, ahora, no es la única versión, yo no pretendo ser el dueño de la verdad absoluta; hay distintas maneras de ver el mundo aimara. Pero creo que los últimos acontecimientos en el Perú, ha demostrado que el estado peruano tiene que necesariamente tener un cambio de actitud frente a los aimaras, a los quechuas, y a los grupos humanos de la amazonía peruana.

Lima, 30 de Junio de 2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s