MISSING: Sr. Pink

Por: Fausto Barragán

Seguramente los seguidores de la banda formada a fines de los años 60, que llevó al rock ácido y psicodélico a niveles jamás superados, llamado en su época, “experimental”, esos que más adelante en sus presentaciones dejarían las luces blancas, las cortadoras en rústicos escenarios poco iluminados, y el típico fondo viscoso  cual lámpara de lava, para desarrollar imponentes conceptos en el escenario, propios de una ambición comercial que intentó no perder el compás de su lado musical, recordarán esto; así es, por más éxito y reconocimiento mundial que esta banda haya logrado alcanzar, jamás olvidarán la mítica y excéntrica figura de su fundador. La banda de la que hablo es Pink Floyd, y por su supuesto, su fundador…

Nacido un día como hoy, de 1946, con el nombre de Roger Keith Barrett, el popular Syd, mostró su interés musical desde un primer momento, cuando compartía aulas con un desgarbado y poco agraciado muchacho, su tocayo, Roger Waters, terminando en una fuerte amistad. Cosa curiosa también, ya que en esas mismas aulas conoce, al que años más tarde lo reemplazaría tras su salida de la banda, el guitarrista David Gilmour, quien le enseña (irónicamente) sus primeros acordes. Entonces, hablamos de Syd Barrett como un incipiente guitarrista al ingresar a The Abdabs, grupo que ya tenía Waters con los otros chicos miembros originales de Fluido Rosa. Lo que normalmente se esperaba de un músico incorporado a una banda, en colaboración con ella, era una suerte de actitud recelosa y a la vez cierto distanciamiento que le permita hacerse de un lugar en ella, lo más rápido posible. Pero con un genio como Syd, eso no podía pasar. Él tuvo el coraje (sin saberlo, creo) de tomar las riendas de la banda ni bien ingresó, demostrado en el atrevido gesto de cambiarle de nombre a la agrupación, siendo a partir de él, The Pink Floyd sound, y con lo que firmarían por el resto de sus vidas: Pink Floyd; sin mencionar que impuso sus influencias de blues sobre las tímidas bases de jazz, que se lograba percibir previo a su llegada. Y con ello, el espectro de Syd Barrett comenzaba a labrase en el mundo del rock.

Otra de las sorpresas que Barrett guardaba bajo la galera, fue su abrumadora habilidad para la composición. Esta fue tal, que su compañero incondicional, Roger Waters, quedó relegado a un segundo plano, salvo por una canción Take Up Thy Stethoscope & Walk, que rápidamente fue devorada (sin tener mayor repercusión) por los clásicos Astronomy Domine“, “Interstellar Overdrive“, “The Gnome“, “Flaming“, etc., temas con los que reconocieron a Barrett como el genio de la banda, diferenciándose notoriamente de los demás. Es por eso también, que Pink Floyd fue lo que fue, una banda fuera del resto, adelantada a su tiempo, siempre generando expectativa.

Lamentablemente el “exceso de drogas”, que si lo vemos bien y comparamos con sus colegas y músicos afines, eran habituales, podríamos hablar no de un “exceso” sino, de un trastorno mental, que (eso sí) fue agravado por el consumo de las drogas y demás alucinógenos, iniciando lo que rápidamente sería el final de una promesa del rock. Y como se previó, el descenso de este personaje fue dramático, notándose en diversas presentaciones. Su despido de la banda estaba cantado, por más que Roger hizo hasta lo imposible por conservar en sus filas (al menos como compositor) a Barrett, pero al final no se pudo dar. El resto, ya es historia.

Pink Floyd, como totalidad, como proyecto ambicioso conceptual no es de mi devoción, pero no niego para nada su iniciativa y talento. Rescato eso sí, el primer momento de una banda liderada por este personaje tan enigmático, del cual su repentino retiro alimentó el mito de su persona, y lo posicionó como uno de los compositores de álbumes debut más importantes e inigualables hasta ahora. Su presencia siempre estuvo en la banda, y creo que más aún cuando se fue; lo dicen muchas canciones que son gritos de reclamo y cuestionamientos por su ausencia, ejemplo “Wish you were here”, e inclusive en la película The wall, esa magnífica pieza artística, que cuenta con la participación de un personaje gordo, calvo, y de cejas depiladas, sí, ese personaje es Syd Barrett, claro, que es la imagen tomada luego de su vuelta a los estudios tras su partida, irreconocible, extraño, llamado(en la película): Sr. Pink.

Un día como hoy, nació uno de mis héroes de la música…

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