Sepulcros de guerra

Por: Jossimar Cavalier Gonzáles

 

Aquellas líneas que hoy escriba en este artículo serán solo acaso para algunos lectores una luz pálida e insignificante, o para otros será tal vez más de lo mismo, como diría George Heym, uno de los muchos charcos que humean con vapores de sangre. Sin embargo es lo único que sé hacer. Si alguna vez se preguntaron cuántas palabras por minuto escriben en alguna red social o simbólicamente, como también, cuán profundas y conceptuales son aquellas referidas ¿Considerarían acaso que este país presenta la máxima expresión cuentística (y hasta novelística) de América latina?

Salta una interrogante que hasta el momento no logro solucionar ¿Ser novelista o cuentista en el Perú es un acto de suicidio emocional, intelectual y espacial? Salazar Bondy o como sus patas de la generación del 50 lo conocían, “el flaco”, en el encuentro de narradores del año 1969, hace una sugerencia sobre lo que es ser escritor, en su proclama VISITA A MI PROPIA ESTATUA. En ella nos dice: “Han transcurrido un siglo desde la triste fecha de mi muerte, ocurrida afortunadamente a los 100 años de edad, y he retornado, tras la prestigiosa apariencia fantasmal, con una sola finalidad al tedioso mundo de los vivos: ver mi propia estatua y regocijarme con ella. Debo aclarar, no obstante el honor que significa ser objeto de un tan notorio homenaje público, que me hallo un tanto decepcionado”…  Por lo tanto, ser escritor es tener una condición ambigua, marginal, una situación de segregado social.

Es que el escritor nunca se encuentra en paz con su entorno. A través de los años, su acción diaria le pedirá un desdoblamiento cotidiano, tendrá que divorciarse de su vocación de acción diaria, deberá repartirse, anularse, ser excluyente y tiránico. El escritor tampoco tiene que estar acorde con lo que escribe, aunque para muchos sí. Por ejemplo, se cree que su primer libro y acaso primera publicación, es como su DNI, claro, “escritural”, sentenciando el resto de venideras publicaciones. Es imposible dejar de pensar que para el mundo de la crítica, sus comentarios tienen como fin develar ciertos aspectos de su vida personal. Pero no siempre ello es acertado.

Para que un escritor pueda ganarse algo de dinero, debe ir muchas veces en contra de lo que piensa, y no debe pensarse como algo falso o negativo. Estamos en guerra, pues por cada palabra consultada, pensada, conceptualizada y plasmada en un papel, muere en una conciencia para sí, y damos paso a una conciencia en sí misma, a un nuevo horizonte de expectativas. No es tan malo suicidarse todos los días o de vez en cuando, como tampoco es tan malo mirar a una flaca exuberante pasando por la calle. De manera que no es algo trágico el “destetarnos dulcemente de lo terrestre”; la interrogante queda en el aire, y si el autor de este texto no llega a una conclusión, divagando sin salida en sus cavilaciones…. Solo puede decir: soy un enmudecido favorecido y collerista… El escribir es ver a una “ramera que entre escalofríos alumbra a una criatura muerta”. Es así, que me considero un MUERTO PREMATURO.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s