Superhéroes y fantasmas de la Modernidad *

Por: Shéridan Medina

 

 

imagesCésar De María es autor y director de teatro desde la década de los 70’s. A ganado en 1978 el “Premio Nacional de Obras de Corto Reparto” convocado por el TUSM y CELCIT PERU, ha recibido premios y menciones en concursos de teatro y narración, entre ellos, un accésit en el “Tirso de Molina” (1992) y el primer premio del “Hermanos Machado” (1995). Entre sus publicaciones están Salidas de emergencia: El ultimo barco y Superpopper (2007), Kamikaze o la historia del Cobarde Japonés (1999), Teatro: A ver un aplauso!, Escorpiones mirando al cielo, La caja negra (1995).

 
Super Popper es un héroe de historieta que habita en dentro la mente de Brunella (una joven que asesinó a sus padres adoptivos) y que a través de ello, fue internada en un manicomio de niños. Pero, cuando conoce a Joe, el chico de la limpieza, ella lo confundirá con su personaje de ficción. Y éste, con la intención de velar por su seguridad, asumirá el papel del mentado superhéroe para buscar venganza. Mientras tanto, en el manicomio, los internos planean una fuga, incrementándose los niveles de violencia, al igual que las alucinaciones de la protagonista, y con ello, de la historia en general, presentándose así un completo mundo al revés.

En el aspecto formal, la obra es señalada por el paratexto como “tragicómic”, esto porque la caracterización de varios personajes corresponde a- valga la redundancia- personajes de cómic. No cuenta con los clásicos actos ni escenas, todo transcurre sin las habituales  pausas a las que se predispone el lector con una texto dramático. La narración es lineal, con intervenciones pertinentes que indican ciertos giros de escenario, acción o tiempo. Por otro lado, es elogiable el lirismo de los diálogos, la fuerza ilocutiva de los monólogos y la atmosfera lúgubre que se logra gracias a la locura con que se tiñen los episodiso.

Lo que se propone en el texto es una vuelta a las raíces naturales del hombre, al estado salvaje que describe, por ejemplo, Freud en El malestar de la cultura. Hay una necesidad de “limpiarse” de la locura, disfrazada de razón, de los tiempos modernos, de sustraerse de la alienación a la que la televisión, la ciencia, la religión, etc., nos han llevado.

Es capital la crítica que hace la obra de aquellos discursos y aparatos que gobiernan la civilización contemporánea, parece remitirse a lo que el psicoanálisis llama “la caída del padre” que explica como los grandes metarrelatos como Dios, la ciencia, la verdad, la razón moderna, etc., han sido relativizados hasta ser anulados. Esto se explica como que a falta de la ley del padre, que como tal regula los lazos sociales, impera la ley del superyó, que empuja a gozar al infinito, y con ella, un efecto devastador en la subjetividad de los individuos inmersos en esa sociedad.

La muerte de los personajes alegóricos y los de la fantasía del cómic no es casual, resulta de la crítica a la civilización contemporánea y culmina en la propuesta de volver a un estado de inocencia que hemos perdido en el transcurso de la historia de la cultura. En ese sentido Freud en un ensayo sobre la historia de la humanidad, El malestar en la cultura dice al respecto: “Según ella, nuestra llamada cultura llevaría gran parte de la culpa por la miseria que sufrimos, y podríamos ser mucho más felices si la abandonásemos para retornar a condiciones de vida más primitivas.” (pp.31) o cuando dice también, “(…) cualquiera que sea el sentido que se dé al concepto de cultura – es innegable que todos los recursos con los cuales intentamos defendernos contra los sufrimientos amenazantes proceden de esa cultura.” (pp.31).

En el texto, el mundo contemporáneo parece insoportablemente inefable, como para ser representado por personajes reales, adultos, en lugares y situaciones concretas y se sirve de metáforas, alegorías y espacios surreales para expresarlo en su real magnitud, como el mismo autor diría: “Es que la realidad es inasumible para muchos, y es reelaborada para soportarla.” La crítica se sirve de alegorías para representar al mundo contemporáneo, sumido en el caos y en la alienación propia de la posmodernidad, y contrastarlas con los personajes del mundo del manicomio, en el que el goce y la sinrazón imperan. Ambos mundos se confrontan y luchan por ganar el control sobre el otro, sin embargo, al final, se sugiere la victoria del héroe de cómic, quien ajusticia y asecha en el mundo real.

Superpoper es una obra de niños, para niños que habitan en hombres. Sus protagonistas son encerrados por su locura pero, curiosamente, en la obra, quienes más locos parecen estar son los de afuera. *

 

 

 

* Proviene de un trabajo mayor titulado Superhéroes y fantasmas de la Modernidad: la critica a la civilizacion contemporanea en super popper. De la misma autora.

* Bibliografía básica (textos citados):

-Freud, Sigmund El malestar en la cultura Madrid alianza editorial
1999

-De María, Cesar Salidas de emergencia: El último barco /Superpopper Lima, Edit. Sol central de proyectos
2007

-Touraine, Alain Crítica de la modernidad Edit.Fondo de Cultura Económica. Buenos aires, 1995.

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