Crash: La película que Marinetti debió ver

Por: Fausto Barragán

 

 

descargaLas películas con grandes y espectaculares explosiones han estado toda la vida. Siendo un poco más específicos, accidentes vehiculares, en donde por su considerable nivel de impacto logren impresionar al público consumidor, resultando algunas veces atinado para tal fin,  las vemos a cada instante. Pero estoy seguro que pocas, han explotado de una manera tan oscura y morbosa tales circunstancias. Una de estas muestras, captando poco a poco más adeptos, es la interesante Crash (1996) del maestro David Cronenberg.

Basada en la novela homónima de J.G. Ballard,  Crash nos muestra la vida de una pareja de amantes (James Ballard y Catherine Ballard) que misteriosamente luego de un accidente automovilístico por parte de James B., son arrastrados por una nueva y confusa forma de concebir la realidad. Ésta se definiría ahora por la búsqueda del placer, un placer tan grande y rápido que solo se pueda experimentar a través del choque entre autos. A partir del mentado accidente en la carretera, James descubrirá esta nueva pulsión que lo incita a buscar el peligro mediante la velocidad y los fierros. A partir de ello, llega a ser miembro de una suerte de grupo, regentado por Vaughan, inquietante personaje que pasa el tiempo libre fotografiando accidentes automovilísticos y representando clásicos choques que tuvieron como protagonistas a estrellas y celebridades (James Dean y Jayne Mansfield, por ejemplo.) muertas en los mismos. Éste sería uno de los personajes más extremos y por supuesto interesantes, quien es conducido por sus deseos y pasiones hasta el límite, sin escatimar en su propia vida, la cual, estando al servicio del más puro y descarnado placer, es tomada como modelo por los demás personajes. La esposa de James, quien no participa del accidente pero que de igual forma logra ser arrastrada por la personalidad e influencia de Vaughan a través de James quien la mantiene al tanto de lo sucedido en las reuniones con este inusual grupo, logra despertar dentro suyo una similar necesidad, aunque podríamos hablar –solo con ella- de una “suma” de herramientas hedonistas, pues desde el inicio de la película  vemos cómo ella presenta cierto placer apoyado en la adición máquina-sexo, desbordándose sobre sus propias fronteras, para despegar a ese lugar sin norte al que son arrojados todos los involucrados en esta historia.

Los demás miembros de este grupo son otras víctimas que tuvieron accidentes relativamente similares y que al igual que nuestro protagonista, están en la búsqueda de ese placer veloz al que solo pueden acceder mediante la velocidad de sus máquinas, externas e internas. Me refiero a que los automóviles actúan a manera de extensión de los propios cuerpos de sus choferes, prologando el placer,  abriendo otras ventanas que permiten el ingreso de diversas sensaciones, muchas de ellas, sexuales.

A esto también hay que sumarle las imágenes, el soporte fotográfico de la película, que intenta crear un matrimonio entre la sexualidad en todos sus sentidos, y la violencia de las máquinas; de esta forma, los cuerpos desmembrados, la sangre, los fierros incrustados, los vidrios rotos por cuerpos que son arrojados fuera del vehículo, adquieren en definitiva tanto erotismo como las escenas sexuales propiamente dichas, que para variar, son casi todas, se desarrollan dentro del vehículo, esté en movimiento o no. La necesidad de estos personajes no solo de estrellar sus naves, sino de buscar en depósitos o cementerios de autos, con el fin de subirse en ellos para experimentar los más retorcidos orgasmos, son una muestra interesante del estado que presentan estas víctimas. Se anulan como sujetos vivos, y buscan en las “tumbas” o depósitos recoger parte de lo que fueron en algún momento; oler, percibir al menos por unos segundos el mismo miedo, el pánico, el shock del instante previo a la colisión, tan estimulante pero efímero, será lo que seduzca a estos amantes de la muerte.

images

De ello podemos encontrar algunas películas que grafiquen rápidamente lo expuesta en Crash. Por ejemplo si recuerdan en la clásica de Tarantino Death Proof (Tarantino: 2007), podemos apreciar en la conversación del Sheriff y su hijo, en tanto intentan establecer una teoría sobre la causa de un accidente automovilístico, cómo uno de ellos describe con asombrosa y hasta bella precisión, el tema neurálgico de Crash. “Yo me imagino que es un rollo sexual. No puede haber otra. Impacto a alta velocidad, metal retorcido, cristales rotos, las cuatro almas extinguidas en el mismo instante, probablemente es lo único que hace correrse a ese diablo degenerado” (sacado del doblaje al español).  Si bien en la película podemos experimentar dos momentos que envuelven al protagonista, James Ballard, no se aleja demasiado (o sea 180 grados) de su estado original. Quiero decir que al inicio de la historia, él era una persona dispersa, con amantes (al igual que su pareja), una vida sin vivir, sostenida solamente por su actividad sexual, cosa que viró un poco luego de su accidente, en donde conocerá otro tipo de satisfacción, pero que al fin y al cabo, resulta siendo sexual.

La música y el repaso constante de carreteras fluidas e infestadas de vehículos a gran velocidad, sirven como eslabones en una película que intenta ser veloz, sin pausa, toda acción. Dentro de ello, podemos apreciar los impactos o choques, no solo entre los autos, sino en cada momento que James logra desatar sus pervertidos deseos, interpelándose a sí mismo, pero sin interponerse entre el placer que rezuma de su cuerpo, bebiendo desesperadamente cual vampiro,  la sangre atrapada entre fierros, motores y ajenos sexos. Otro de los atractivos, aparte del sentimiento intrépido y temerario de los personajes, es la sensación post impacto, que suspende por breves segundos a las víctimas, proyectándolos fuera de sus vehículos, específicamente a sus almas, que son arrojadas con violencia para amarse unas a otras, teniendo como adecuado marco, los vidrios y fragmentos rotos de una explosión. La extraña colisión de vidas y emociones yace desperdigada a lo largo de esta película, en cada diálogo, hasta en cada retorcida elucubración.

images

En definitiva, categorizada como “Thriller erótico”, Crash, no hace más que recordarnos la inestable condición del hombre,  capaz de quebrarse y adoptar un rumbo nuevo. Si podríamos hablar de una nueva vida, entonces, “volver a nacer” es una posibilidad en este film, para nada fantástica, si es que la satisfacción de nuestros más primigenios deseos se esconden detrás de ello. La explosión de diversas vidas, la desintegración, la velocidad, el despertar de la conciencia de estar todos marchando con un rumbo fijo, aunque diferente, pero aun así compartiendo la misma autopista, hasta toparnos cara a cara con la muerte, víctimas del trágico destino. Siendo ligeramente anacrónico, me pregunto qué hubiera opinado Marinetti sobre esta extraña forma de rendir culto a la máquina y la velocidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s