Hacia el Rectum de la noche…

Por: Fausto Barragán

 

 

 

 

images.jpg 4Es imposible serle indiferente a una propuesta cinematográfica distinta, lejos de todo el marketeo hollywoodense (sin pretender emular a mi amigo y colega por ahora ausente), que te muestra con las vísceras en las manos, una simple historia, trágica, pero simple historia, donde el destino nuevamente mueve la primera pieza de dominó y goza contemplando cómo se desmorona todo a su alrededor. Es imposible luego de ver esta película no escribir, conversar, o al menos despertar de la modorra del día a día, y darse cuenta que en pocos minutos, con simples acciones, nimias algunas, pueden cambiar las cosas de forma definitiva, arruinándose tanto que la culpa y el arrepentimiento diseñan una coraza infranqueable, a la cual se pueda acceder solo a través del recuerdo, el triste recuerdo de un daño irreparable.

Noel Gaspar, osado cineasta argentino, nos trae Irreversible, película francesa estrenada en el año 2002. La historia es simple. Marcus (Vincent Cassel), hombre violento, activo y pasional, se ve en la mortal obligación de vengar a su novia, Alex (Mónica Bellucci), víctima de una violación en un túnel de los suburbios nocturnos, hasta el punto de quedar moribunda, junto a su amigo y expareja de Alex, Pierre (Albert Dupontel), personaje irresoluto, que se precia de meticuloso e intelectual, todo lo contrario de Marcus, serán puestos a prueba a lo largo de toda la noche descendiendo al si bien no mejor rostro, sí más sincero, de una ciudad que duerme a la espera de dar con el responsable de tamaña vejación.

La historia, como mencioné es sencilla, un hombre dispuesto a vengar a su novia. Entonces, en definitiva debe existir otro aspecto que impulse la película. Para nuestra buena suerte, lo hay. Si bien el rótulo de la película nos muestra lo frágil que somos expuestos al azar, alcanzando un grado de caída irreversible, el desplazamiento de la historia irónicamente se da al revés.  Empieza con la escena final, y en su progreso, podemos ver cómo es que los personajes terminan llegando a dicho desenlace. No pretendo con este dato arruinarles la película. Aunque mi intención fuera esa, creo que no llegaría a realizar mi cometido. Esta película es genial porque solo viéndola se puede llegar a degustar de su áspero sabor. No hay datos sorpresas, dato escondido, ni nada. Las imágenes proyectadas por un narrador algo ebrio, entrometido, impertinente, y poco pudoroso, son las que aportan al contenido y propuesta de Gaspar. La atmósfera lúdica y exenta de ángulos fijos, predeterminados, secunda la idea de peligro, abandono y desolación experimentado por Marcus y Pierre.

La música es otro de los aciertos en esta película. Mucha de la crítica, despotricó no solo contra las fuertes imágenes expuestas en Irreversible, sino también por el absurdo de la banda sonora (si la hay). Pero, vamos, si consideramos que las imágenes son frías proyecciones de una realidad latente, posible, verosímil, no esperemos una canción o un esmerado repertorio que intente hacerle compañía a este monstruo. La única melodía (si le calza el nombre) en este largometraje es la de los gritos, botellas rotas, gemidos, llantos, estertores, respiración, en pocas palabras, la calle. Es por eso que el impacto es mayor.

Por otro lado tenemos este efecto que florece delante de tanto desastre; una historia más robusta con el transcurrir de las escenas. Los personajes son rellenados, al igual que sus historias, motivaciones, miedos, dudas, excesos, debilidades, y todo lo que confluye en las primeras escenas. Escarbando en las acciones, la película nos traslada gradualmente de un panorama desgraciado, como el de los centro de prostitución gay (en su más sórdida expresión), la prostitución callejera (prostitutas y travestis), una fiesta “normal” clase mediera (drogas, alcohol y sexo), hasta la tranquila intimidad del hogar. Quizás por ello esta propuesta sea tan interesante, pues si lo vemos así, se diría que la película cambia de semblante a medida avanza, mitigando la violencia inicial por un ambiente de sosiego y estabilidad. Pero es todo lo contrario. A medida la historia avanza, el ruido se aleja, y los rostros violentados con botellas y extintores son cambiados por besos y promesas de un futuro mejor, la trama adquiere funestas dimensiones que para algunos será difícil tolerar. Esta película logra cambiar, estoy seguro, al menos algo dentro de los que la vean. Lejos de cualquier tipo de discursos clasista y moral, podemos ver a esa enorme rueda llamada “destino”, triturar todo lo que encuentre a su paso, de forma atroz, indiscriminada e irreversible. images

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2 comentarios en “Hacia el Rectum de la noche…

  1. Me encanta esta peli, es mi favorita del director, y una de mis favoritas entre mis favoritas de todos los tiempos. Me gusta mucho la crudeza visual de la pelicula, lo que si, no es para gente que nunca ve cine…

  2. Definitivamente, Manuel. Esta película no es apta para las personas que no van mucho al cine, pero sobre todo, no es apta para las personas que, a partir de su falta de experiencia como “consumidores cinematográficos”, no han desarrollado algún escrúpulo sobre la estética de un film, que les permita soportarla.

    Saludos y gracias por la respuesta.

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