Una fiesta que nunca acaba…

Por: Fausto Barragán

 

 

 

imagesEl miedo que todos tenemos obedece por lo general a fuerzas que provienen de lo desconocido, de lo que no podemos fijar y dominar. Cuando las cosas se salen de control optamos por resistirnos en vanos intentos de seguridad que no conducen a nada, salvo al aplazamiento de lo inevitable. Como todo ser civilizado, estamos en la dura tarea de levantarnos día a día, y realizar las actividades que se nos han programado, luchar por los ideales que deseamos profundamente, etc. Pero al salirse de control las cosas, estallamos dentro de nosotros mismos, buscando salidas de emergencia, siempre condicionados por nuestro miedo, ese podrido miedo que crece dentro de todos. Qué sería del ciudadano si no existieran estas “opciones” que arroja sobre nosotros el sistema: licor, sexo y drogas (por lo general). Seguramente ya estaríamos muertos.

En esta película, basada en el libro de Hunter S. Thompson, Fear and Loathing in Las Vegas,Miedo y asco en las Vegas”, dirigida por Terry Gilliam, nos vomita inmediatamente acabado los créditos, un viaje en carretera abierta de dos bien llamados “personajes”, que huyen no se sabe de qué, pero van a toda velocidad. El periodista Duke (Johnny Depp) y su abogado Gonzo (Benicio del Toro) son los protagonistas de esta desesperada carrera hacia una turbulenta ciudad que representa el centro de la voraz cultura capitalista: Las Vegas. Duke es enviado para cubrir un evento de motocross, y una convención contra narcóticos. En esta travesía, mencionando la ironía que representa Duke al llevar consigo a cada momento un portafolio lleno de todas las drogas y sustancias químicas, como lo llegó a mencionar Duke en la película “inventadas hasta la época”, vemos a esta irreverente dupla sumergirse en aguas para nada cristalinas, a tientas bajo lo peor de los vicios y hábitos de la sociedad norteamericana.

Los temas que nos trae la película, no solo se agotan en el viaje de dos drogadictos (en su bastedad). También nos habla sobre los fracasos de los ideales vendidos por el país yanqui, a través de la forma más sórdida de impulsarlos. Qué papel representa esta ciudad en la propuesta de Gilliam. Simple. Al ser uno de los centros de recreación y vicios “legales” en Los Estados Unidos de América más populares y aceptados por todos, recae sobre su espectro la hipocresía de los ciudadanos, que si bien en un momento vieron al juego, la mafia del casino y al libertinaje, como lo peor de su impoluto país, su normalización y acogida suprimieron esa flaca intención ética, para darle paso a un cinismo cómplice, de cada uno de los ciudadanos que alimentaban la dulce mentira que muchos desean seguir escuchando: el sueño americano.

Por otro lado, con la presencia de las drogas y su excesivo consumo en esta película, sumado a la banda sonora (que dicho sea de paso, toda ella proviene de la época feliz, del verano del amor, la música, y la paz, así es, del movimiento hippie), podemos ver un diálogo entre ambos, por más que han pasado algunos años desde su agotamiento (ambientada en los 70), la presencia de Duke y Gonzo, funciona como la voz de esa generación, como el intento de resistirse a la muerte, evocando no más de una vez lo que fueron aquellos años. Es más, en sus reflexiones, Duke se precia de afortunado al haber estado presente en ese momento de contracultura más importante del país.

Pero con ello, no quiero decir que la película sea una apología al movimiento hippie, bueno, al menos esa no es la intención de la historia. Duke y Gonzo no solo representan al espíritu libre de esa época, (en su versión repotenciada) también, sin desearlo, lazan una feroz crítica a dicho movimiento cultural, mostrándolo vacío, frívolo y absurdo. El 90 % de Miedo y asco en Las Vegas, Duke y Gonzo, no dejan de darle uso a ese maletín lleno de drogas, erigir la bandera norteamericana, y proclamar una libertad que nunca llega, consumas lo que consumas, cantes lo que cantes, grites lo que grites. Es simplemente una forma (de las tantas habidas) de desperdiciar el tiempo. Solo eso.

Es una película recomendable, escandaloso fracaso en su estreno al cine (1998), pero considerada “película de culto” en la actualidad. Por ello me sorprende que en muchas encuestas de personajes importantes de Johnny Depp, no figure en lo absoluto Duke; pero bueno, Hollywood. La película refuerza visualmente una idea de resaca constante, de vestigios de una fiesta que ya pasó, de desilusión y a la vez, de esfuerzo por aferrarse a un fantasma que ya hace mucho tiempo se marchó; es más, quizás el dilema de la película sea que ese fantasma nunca tuvo razón de ser, nunca existió. Por ello, esta pérdida quiere compensarse con el abuso imprudente de todo tipo de drogas, resultando al final solo un vano intento de preservar a los monstruos que todos llevamos dentro.

“Quien hace una bestia de sí mismo se libera del dolor de ser un hombre.”

Dr. Johnson

Miedo y asco en las Vegas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s