El efecto Grey

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Acosar a una persona, por las razones que sean, siempre esconde un gran motor pasional. Un interés desmedido por aquel otro, que por lo general es revestido por un halo negativo. En el caso del tercer largometraje de Nacho Vigalondo, Open Windows (2014), la figura del acosador, ratifica todo lo antes mencionado. Pero ello no es lo que me conmina a escribir sobre esta película. Sí, es divertida e interesante, aunque sigue el mismo esquema del enfermo obsesionado por una celebridad, en este caso Jill Goddard (Sasha Grey), llevándola al límite poniendo en riesgo su vida. Es la propuesta estética, gráfica, visual, uno de los aspecto que me atrae, pues da la apariencia al espectador, que se encuentra frente a su ordenador, participando activamente de la historia. La gran cantidad de ventanas, links, chats, videollamadas, y muchos recursos que en estos días nos resulta difícil calificar de “ficción”, aportan a la propuesta de la película “Open windows”, y no “El acosador”, como ya lo traducen por ahí. Y el segundo aspecto, que en lo personal me resulta más interesante, es ¿cómo percibir a una ex actriz porno, fuera de ese mundo, en un clima erótico? Es decir, gran parte de la película se sostiene por la venganza del “acosador” contra Jill, y esta venganza, presenta un constante cariz sexual. Entonces, ¿cómo podría como espectador real (conociendo el trabajo de Sasha Grey) comprar la propuesta erótica de la película? Considero que es un efecto interesante, (confiaré en el director) este juego de erotismo, en un thriller, que cuenta con la participación de nada más y nada menos, la señorita Grey. ¿Reprimir la imaginación y tratar de “adivinar” lo que se esconde tras su bata? No lo sé. Disfruten la película.

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