Letras Indígenas en la Amazonía Peruana: Propuesta y debate

César A. Espino León   11004285_10153156804437859_1421534651_n   Cuando optaba por realizar un trabajo de investigación referente a la Amazonía peruana, me topé con un breve libro donde se explicaba, concienzudamente, un sin números de propuestas y aproximaciones a la tradición oral amazónica. El libro que lleva por título: Letras Indígenas en la Amazonía Peruana (Pasacalle, 2011), me llevó a una serie de reflexiones que me guiaron a aclarar algunas interrogantes sobre la investigación que estaba realizando. A continuación les comentaré brevemente su contenido.

Dicho libro, que se originó de escuetos artículos para un curso de literatura indígena en la Universidad Nacional de la Amazonía en Iquitos, logra compenetrar un didactismo que a la vez propone una temática abierta a muchos lectores, asociados o no al estudio amazónico, guiándolos a una mejor comprensión sobre la literatura amazónica. La composición del libro se inicia con una poesía Shuar que está relacionada con la tradición oral, seguido por los tres breves artículos y, por último, un colofón escrito por el crítico literario y poeta Gonzalo Espino Relucé.

En el primer artículo titulado “¿Más mito que literatura?” se cuestiona el término ‘literatura’ debido a que esta se relaciona con la escritura y la lectura proponiéndose, de este modo, los términos ‘tradición oral’ para poder escenificar los elementos tradicionales de una comunidad. En un primer plano se realiza algunas aproximaciones sobre el mito y de cómo ha ido cambiando su definición debido a las traducciones imprecisas por parte de los colonizadores de aquellos tiempos y la carencia estética que se advierte dentro del relato mítico. El autor finaliza diciendo que la literatura indígena solo es propia de sus habitantes y son ellos los que nos pueden brindar un mejor acercamiento a su matriz cultural.

En el segundo artículo, “¿Más literatura que mito?”, hay un mayor acercamiento y estudio a la definición de “mito”, así como el interés por parte de otros autores que trabajan en dicha definición. Se critica al etnocentrismo y se da las primeras nociones de relatos míticos. Por último, nos explica cómo los seres fantásticos que encontramos en la Amazonía son producto de la hibridación del coloniaje y que solo se encuentran en los pueblos ribereños de la selva, mas no en ningún pueblo indígena. Además que estos seres fueron creados desde un discurso ecológico.

En el tercer y último artículo denominado “El relato mítico”, hay un trabajo exhaustivo sobre esta definición, otorgándonos una mayor puntualización. Se cuestiona la  pérdida de la estética propiamente oral por parte de los traductores, recopiladores y lingüistas, que solo el escritor especializado podría otorgarle una mejor estructura narrativa, evitando así monotonías y pérdidas de resonancia fonéticas cuidando así la naturaleza propia y la vivacidad de estos relatos míticos.

En conclusión, este breve libro de ensayos nos plantea una serie de cuestiones e interrogantes sobre los elementos y términos que se ha de utilizar en la tradición oral, así como también una propuesta para poder dilucidar y adentrar, aún más, a la literatura amazónica que hace tiempo ha sido relegada, pero que actualmente está recobrando fuerzas para llevarnos a un entendimiento mayor y regional del Perú.

El exorcista: Debate entre la ciencia y la fe

Por: César A. Espino León   11004372_10153133010812859_437557498_n   La realidad y la ficción son parte de la vida cotidiana, y dentro de ella, presentan una distancia que muchas veces se ha demostrado, se acorta cada vez más. Las producciones cinematográficas han optado por recurrir a la literatura como modelo para la realización de películas respetando ciertos parámetros. En este caso tenemos a una producción cumbre del género terror, me refiero a El exorcista que está basado en el libro, del mismo título, del estadounidense William P. Blatty.

La película (1973) dirigida por William Friedkin causó furor en dicha época, mostrando la imagen de la familia McNeil y la posesión de Regan (Linda Blair) por parte del demonio Pozuzu. Esta pieza cinematográfica ha sido vista desde una perspectiva terrorífica, hasta diabólica, mas no desde el punto de vista crítico entre la ciencia y la fe; por lo menos la película nos lo deja ver así.

Blatty nos esquematiza, desde el ateísmo de Chris McNeil, del análisis de los psiquiatras, de la posesión de Regan y de las posturas de los padres, a la ciencia como desfasada, que no siempre será objetiva y que tendrá límites para poder desarrollarse y encontrar la verdad ante cualquier hecho real o irreal. El psicoanálisis y la psiquiatría no pueden resolver los problemas de posesión, porque se afinca al método científico. Estas ciencias están imposibilitadas de llegar a lo intangible y solo solucionan lo observable; lo sobrenatural no es su campo, hasta lo radicalizan como problemas de superstición o autosugestión. Por ejemplo, en una conversación entre Chris y Regan, referente al capitán Howdy, la madre siente el desinterés de las informaciones que proporciona el tablero de la ouija:

-¿Quién lo dice?

-Bueno él

-Ah, claro

-¿Y qué más te dice?

-Cosas…

-Capitán Howdy, no seas mal educado, lo regañó Regan.

-Querida, tal vez esté durmiendo.” (Blatty, 1972, p.49-50)

Chris es un personaje intolerante y presenta una fe ciega, recrimina los actos de la ciencia debido a la muerte de un anterior hijo llamado Jamie. Por lo tanto para ella, confiar en los médicos sería optar por la muerte de su hija:

“-Recordó a Jamie. Una lenta infección. El médico de Chris en ese entonces había recetado un nuevo análisis espectral. Al comprar otra dosis del remedio en una farmacia local, el farmacéutico le había dicho cautelosamente:

-No quiero alarmarla, señora, pero este remedio… Bueno, hace poco ha salido a la venta, y se comprobó que en Georgia ha causado anemia aplásticas en… Jamie. Jamie. Muerto. Y desde entonces, Chris nunca más confió en los médicos, Sólo en Marc. Y eso le había llevado años.” (Blatty, 1972, p. 62-63)

Otros personajes que van a presentar confrontaciones es el padre Damien Karras con una postura más psiquiátrica que eclesiástica, y a Lankaster Merrin, filósofo y paleontólogo,  con un pensamiento unificado entre ciencia y fe. Karras no acepta la proposición del exorcismo si es que no tiene permiso de sus superiores, siempre y cuando se hayan realizado los análisis respectivos. Él duda de la posesión de Regan, atreviéndose a estudiar los diversos casos psiquiátricos:

Al terminar la lectura, llegó a la conclusión de que no cabía duda de que los fenómenos psicokinéticos existían, habían sido profusamente documentados, filmados en clínicas psiquiátricas. En ninguno de los casos mencionados en el artículo se hacía referencia a posesión diabólica.” (Blatty, 1972, p. 255)

La otra cara de la moneda es Merrin, famoso porque sus libros habían causado revuelo en la iglesia, ya que interpretaban su fe en términos de ciencia, en términos de una materia que se está aún transformando, destinada a ser espíritu y unida a Dios. (Blatty, 1972, p. 287). Ambos padres manejan diferentes posturas, pero están en pleno enfrentamiento teórico, esa lucha de postulados que siempre son de no acabar. Algo muy relacionado y parecido con la ciencia y la fe. Ambas se excluyen. Ellos se confrontan mediante un diálogo antes que practiquen el exorcismo a Regan:

-¿Querría preguntarme algo ahora, Damien?

Karras negó con la cabeza.

-No. Pero creo que puede ser útil que lo ponga en antecedentes sobre las distintas personalidades que Regan ha manifestado. Hasta ahora parece que hay tres.

-Hay una sola –dijo Merrin suavemente y deslizó la estola alrededor de sus hombros.” (Blatty, 1972, p. 298)

Otro personaje clave donde se representa el decaimiento de la ciencia, es el detective Kinderman que está investigando la muerte del director de cine, Burke Dennings. No sabe si la muerte del director fue causada por Regan o por sí mismo. A la vez, inspecciona los hechos recurrentes después del suicidio de Damien Karras; sabe que los métodos utilizados para su investigación no son factibles para el caso. Pensó que la muerte del padre se debió a los problemas psicológicos y emocionales por la cual estaba pasando, y más aún cuando asume la muerte de su madre, de Merrin y la posesión de Regan, toda esta carga termina por ocasionar su fallecimiento. En el epílogo del libro, Kinderman se siente desahuciado, no puede más con el caso y lo cierra.

En conclusión, lo que nos muestra William Blatty es un problema que hasta nuestros días persiste: El problema de la ciencia que no resuelve todo, que no es nada general y que siempre presenta deficiencias teóricas. Si se dice que la ciencia puede solucionarlo todo, ¿por qué no resolver un problema de posesión? ¿Por qué la fe y la ciencia se proclaman por separado?

La incomodidad de volar

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A veces el orgullo es lo único que nos queda para encarar el día a día, para ver a las personas a los ojos, y para convencernos de que aún somos especiales. Pocas proezas muchas veces nos definen para siempre posando su enorme mano sobre el resto de cosas que hicimos diferente, borrándolas de la memoria de todos. Nos quedamos encerrados en los años dorados del pasado, evitando salir por temor a que la nueva realidad despeine el bello recuerdo atesorado con celo (enfermizo en algunos casos) por nosotros. Pero ella vendrá con fuerza, insolente, llevándose todo lo que encuentre a su paso por delante. Es inevitable.

Y así como existen quienes desean conservar para siempre imágenes o momentos especiales, algunos están dispuestos a luchar contra aquella sombra omnipotente a pesar de todo, cueste lo que cueste. Mas pocos saben que solo tendrán éxito quienes se enfrenten a ella con el corazón, sin miedo a perder lo que tanto se demoró en construir, y decidan empezar desde los escombros con auténtica tenacidad; aunque si existe una voz interior recordando el fracaso al que se estaría irremediablemente ligado, puede complicarse de manera considerable esta hazaña, como en el dramático caso de Riggan Thompson:

“Érase una vez un actor, Riggan Thompson, que en tiempos pasados llenos de lujo y fama, por interpretar un personaje que lo volvería inolvidable, olvidó a quienes realmente importaban: su familia. El nombre de este personaje: Birdman. Riggan vivía atado a él por temor a crecer y ver más allá. Pero un día se dio cuenta de que podía hacer algo distinto con su vida, algo auténtico, que lo llenara de satisfacción, y lo hizo: una obra de teatro, basada en un clásico, con un verdadero sentido de la actuación, del arte con todas sus letras. Mas ¿quién la vería? ¿El mismo público joven que le reclama vestir el traje de pájaro nuevamente y salvar a la ciudad? ¿La misma generación de adultos, su público, que aún conservan esas películas  en anaqueles solo porque en ellas ven también sus años juveniles? Esas incógnitas lo llegaron a preocupar en un comienzo, pero…”

Birdman (2014) película dirigida por Alejandro Iñárritu, nos dará un duro golpe a través de la vida de un actor interpretado por Michael Keaton quien tendrá que arriesgarlo todo, si es posible hasta su propia vida en la ficción, para prevalecer en la realidad, y darse cuenta, si lo que hizo años atrás valió realmente la pena.