El exorcista: Debate entre la ciencia y la fe

Por: César A. Espino León   11004372_10153133010812859_437557498_n   La realidad y la ficción son parte de la vida cotidiana, y dentro de ella, presentan una distancia que muchas veces se ha demostrado, se acorta cada vez más. Las producciones cinematográficas han optado por recurrir a la literatura como modelo para la realización de películas respetando ciertos parámetros. En este caso tenemos a una producción cumbre del género terror, me refiero a El exorcista que está basado en el libro, del mismo título, del estadounidense William P. Blatty.

La película (1973) dirigida por William Friedkin causó furor en dicha época, mostrando la imagen de la familia McNeil y la posesión de Regan (Linda Blair) por parte del demonio Pozuzu. Esta pieza cinematográfica ha sido vista desde una perspectiva terrorífica, hasta diabólica, mas no desde el punto de vista crítico entre la ciencia y la fe; por lo menos la película nos lo deja ver así.

Blatty nos esquematiza, desde el ateísmo de Chris McNeil, del análisis de los psiquiatras, de la posesión de Regan y de las posturas de los padres, a la ciencia como desfasada, que no siempre será objetiva y que tendrá límites para poder desarrollarse y encontrar la verdad ante cualquier hecho real o irreal. El psicoanálisis y la psiquiatría no pueden resolver los problemas de posesión, porque se afinca al método científico. Estas ciencias están imposibilitadas de llegar a lo intangible y solo solucionan lo observable; lo sobrenatural no es su campo, hasta lo radicalizan como problemas de superstición o autosugestión. Por ejemplo, en una conversación entre Chris y Regan, referente al capitán Howdy, la madre siente el desinterés de las informaciones que proporciona el tablero de la ouija:

-¿Quién lo dice?

-Bueno él

-Ah, claro

-¿Y qué más te dice?

-Cosas…

-Capitán Howdy, no seas mal educado, lo regañó Regan.

-Querida, tal vez esté durmiendo.” (Blatty, 1972, p.49-50)

Chris es un personaje intolerante y presenta una fe ciega, recrimina los actos de la ciencia debido a la muerte de un anterior hijo llamado Jamie. Por lo tanto para ella, confiar en los médicos sería optar por la muerte de su hija:

“-Recordó a Jamie. Una lenta infección. El médico de Chris en ese entonces había recetado un nuevo análisis espectral. Al comprar otra dosis del remedio en una farmacia local, el farmacéutico le había dicho cautelosamente:

-No quiero alarmarla, señora, pero este remedio… Bueno, hace poco ha salido a la venta, y se comprobó que en Georgia ha causado anemia aplásticas en… Jamie. Jamie. Muerto. Y desde entonces, Chris nunca más confió en los médicos, Sólo en Marc. Y eso le había llevado años.” (Blatty, 1972, p. 62-63)

Otros personajes que van a presentar confrontaciones es el padre Damien Karras con una postura más psiquiátrica que eclesiástica, y a Lankaster Merrin, filósofo y paleontólogo,  con un pensamiento unificado entre ciencia y fe. Karras no acepta la proposición del exorcismo si es que no tiene permiso de sus superiores, siempre y cuando se hayan realizado los análisis respectivos. Él duda de la posesión de Regan, atreviéndose a estudiar los diversos casos psiquiátricos:

Al terminar la lectura, llegó a la conclusión de que no cabía duda de que los fenómenos psicokinéticos existían, habían sido profusamente documentados, filmados en clínicas psiquiátricas. En ninguno de los casos mencionados en el artículo se hacía referencia a posesión diabólica.” (Blatty, 1972, p. 255)

La otra cara de la moneda es Merrin, famoso porque sus libros habían causado revuelo en la iglesia, ya que interpretaban su fe en términos de ciencia, en términos de una materia que se está aún transformando, destinada a ser espíritu y unida a Dios. (Blatty, 1972, p. 287). Ambos padres manejan diferentes posturas, pero están en pleno enfrentamiento teórico, esa lucha de postulados que siempre son de no acabar. Algo muy relacionado y parecido con la ciencia y la fe. Ambas se excluyen. Ellos se confrontan mediante un diálogo antes que practiquen el exorcismo a Regan:

-¿Querría preguntarme algo ahora, Damien?

Karras negó con la cabeza.

-No. Pero creo que puede ser útil que lo ponga en antecedentes sobre las distintas personalidades que Regan ha manifestado. Hasta ahora parece que hay tres.

-Hay una sola –dijo Merrin suavemente y deslizó la estola alrededor de sus hombros.” (Blatty, 1972, p. 298)

Otro personaje clave donde se representa el decaimiento de la ciencia, es el detective Kinderman que está investigando la muerte del director de cine, Burke Dennings. No sabe si la muerte del director fue causada por Regan o por sí mismo. A la vez, inspecciona los hechos recurrentes después del suicidio de Damien Karras; sabe que los métodos utilizados para su investigación no son factibles para el caso. Pensó que la muerte del padre se debió a los problemas psicológicos y emocionales por la cual estaba pasando, y más aún cuando asume la muerte de su madre, de Merrin y la posesión de Regan, toda esta carga termina por ocasionar su fallecimiento. En el epílogo del libro, Kinderman se siente desahuciado, no puede más con el caso y lo cierra.

En conclusión, lo que nos muestra William Blatty es un problema que hasta nuestros días persiste: El problema de la ciencia que no resuelve todo, que no es nada general y que siempre presenta deficiencias teóricas. Si se dice que la ciencia puede solucionarlo todo, ¿por qué no resolver un problema de posesión? ¿Por qué la fe y la ciencia se proclaman por separado?

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