Buen día, Miguel

descarga Llego a ti sin saber cómo exactamente. No recuerdo específicamente el momento en el que por primera vez escuché hablar sobre ti, pero haré el esfuerzo. Al rededor  de mis primeros años universitarios, imágenes del viejo “Rinconcito norteño”, plagado de sus religiosos clientes (en los que me incluyo) caminábamos entre sus mesas casi durante todo el día, embriagados de entusiasmo, holgazanería y alcohol. Alimentábamos una estridente rockola con un repertorio considerablemente argentino. Luego de escuchar a Cerati, Calamaro, Fito, Moura y Charly, siempre lograba brillar entre ellas, una canción, que incitaba al chongo, al vacilón, y lentamente, a la reflexión: “Lunes por la madrugada”. Fue la primera canción que recuerdo haber escuchado de él, en su propia voz. Hago esta aclaración por los hits de la banda Los abuelos de la nada: “Así es el calor”, “Mil horas”, entre otras, que no necesariamente tienen a Miguel Abuelo como cantante principal. Luego de ello, empecé a escuchar más a Mike, a revisar su biografía, y muchas cosas que terminaron por darle una dimensión nueva e interesante a la “típica” concepción de Miguel Abuelo que todo en el mundo (incluyéndome en ese momento) manejaba. Pero de toda la información, no fue sino el documental realizado por Eduardo Pinto y Cucho Constantino llamado “Buen día día”, el que más me conmovió. De hecho se los recomiendo, si tienen cierto interés por este genial personaje, fuera de serie, si es que quisieran saber más. Entonces, ¿cuál es la forma en la que se le puede homenajear a un tipo de ese calibre? Escuchando su música, siendo originales en todo lo que hagamos, y aprovechando la vida a cada minuto. Salud , Miguel.

La fosa de la verdad

DSC_0140 Por motivos de la exposición desarrollada en La Casa de la Literatura Peruana titulada “Sebastián Salazar Bondy. El señor gallinazo vuelve a Lima”, fue publicado un interesante artículo de Juan Carlos Ubilluz titulado: Cristina Planas y sus feos gallinazos, en el que comenta (y empalma a la vez) la figura de esta majestuosa ave tan emblemática de nuestra ciudad, con la obra de un tremendo intelectual como Sebastián Salazar Bondy (entre otros autores) y por qué no, con la misma sociedad que hoy, luego de tantos años de fundada, seguimos maquillando a diario, a partir de la obra artística de Cristina Planas, ubicada en la Av. Hernando Lavalle (los Pantanos de Villa), Chorrillos.

Pero ¿En qué consiste la obra de Cristina Planas?, sencillo: en grupo de cabezas de gallinazos puestas sobre maltratadas palmeras. ¿Qué efecto estético tienen? Ustedes decidan:

0da27463-9808-4dac-a947-2f120ed802be   El texto si bien parte del polémico rechazo de los vecinos de la zona por  la creación de esta “obra artística”, transita por otros incómodos lugares, abriendo capítulos inconclusos que nos compete a todos como moradores de esta ciudad. A partir de diversas incógnitas como: ¿Por qué los vecinos rechazan esta obra? ¿Qué es una obra de arte? ¿Por qué el gallinazo? ¿Qué representa para Lima?, y muchas más, es que el autor nos expone la historia de un personaje tan presente no solo en el escudo de nuestra ciudad, sino, si nos ponemos a pensar un poco, dentro de cada uno de nosotros, debajo de nuestro particularísimo disfraz.

Repasando la historia de este animal como referente de la ciudad de Lima, no pude evitar dejarme embargar por la interesante relación entre el cambio que experimentó esta ciudad como consecuencia de los procesos de migración y el cambio en la apreciación social a la largo de los años del gallinazo como protagonista, positivo o negativo, de nuestra Lima. Asimismo, Ubilluz tiende un puente con la obra de Sebastian Salazar Bondy, específicamente con su cuento “El señor gallinazo vuelve a Lima”, en el que a través del narrador (el gallinazo), Salazar Bondy cuenta su experiencia al ver a una Lima distinta que, lejos de las reuniones palaciegas, las modas y el recato de una ciudad perdida en sus recuerdos, irrumpe en su violenta realidad, llena de basura, de bulla, de vendedores en las calles, sobrepoblada, etc. Ubilluz hace referencia a la figura del gallinazo en la literatura peruana, tomando como ejemplo a dos reconocidos narradores locales: Julio Ramón Ribeyro (“Los gallinazos sin plumas”) y Sebastián Salazar Bondy (“El señor gallinazo vuelve a Lima”), en la que, señala el autor, su condición ha transitado hacia el terreno de lo negativo, nocivo y marginal. DSC_0130

Esta muestra nos recuerda la contradicción vigente y galopante a la que estamos irremediablemente atados. Yerta, imponente, interpela a la cucufatería propia de la Lima vieja, esa que no se agotan todos de mentar, pero solo lo más “bonito” de ella. Estos gallinazos nos hacen el favor de sacar el polvo debajo de la alfombra. Por ello es necesaria su presencia hoy en día; que moleste, que incomode, que nos diga que el país no anda bien, no como se empeñan en mentirnos las grandes marcas transnacionales en boca de payasos mediáticos que bailan al compás de otros. El Perú, Lima, no está bien, de hecho, nunca lo estuvo, y este obra, es su sincero homenaje.

No he tenido la oportunidad de apreciar la obra “Los guardianes de la reserva” personalmente, y teniendo en cuenta el bruto viraje de percepción del arte que Lima está experimentando, será mejor que me apresure, antes de encontrarme con algún tipo de “bonita obra artística” , o peor aún, con extraños pájaros amarillos, en vez de este auténtico golpe que ancla nuestra identidad, aunque muchos no quieran reconocerlo. Por ello, en estos días de calor y sol intenso, sé que es difícil, pero cada vez que levanten la mirada y observen a esos habituales monstruos negros, no los miren con rechazo ni extrañeza, sino con respeto y familiaridad, que ellos, desde arriba, conocen mucho más a esta ciudad, su ciudad, mejor que nosotros; es un hecho.

El azote próximo de Lima

Slash

Hace un par de meses me vi en la obligación de escribir sobre un asunto que a mi parecer no debía pasar desapercibido: los conciertos de “Robert Plant”, y también el “Rock and Roll Alls Stars”. En esta oportunidad me tocará hacer una breve crítica hacia la publicidad (floja, dicho sea de paso) del próximo concierto a desarrollarse el 9 de marzo en el anfiteatro del Parque de la Exposición de Lima, del mítico guitarrista Slash: “SLASH. Myles Kennedy and the conspirators”. Es cierto, sí, perteneció a la (más mítica aún) banda de hard rock Guns N´ Roses (fines de los 80 hasta inicios de los 90), y que a ella le debe su apabullante popularidad, pero de eso, ya hace mucho. Así es. Esta crítica se orienta hacia el lado más aguafiestas que todo hincha de Guns pudiera leer. No sé por qué nuevamente la prensa peruana se empeña en hacer propaganda de un concierto de Guns´N Roses más que del propio material de Slash.Es cierto que está en la obligación de tocar sus clásicas canciones como “Sweet child o mine”, ” Nightrain”, “Rocket queen”, etc., para mantener un buen espectáculo y no decepcionar a sus fans, pero solo será menos del 50% del show. Confirmado. Y aunque se le sumen un par de canciones de su otra (genial) banda, Velvet Revolver, la mayoría sigue siendo repertorio del propio Slash. Si una persona viera las propagandas del concierto, pensaría que Slash llega solo para tributear a Guns, y nada más; cosa que no es así.

Otro aspecto nocivo de este tipo de “Reel promocional”, es la posición subestimada que le toca a Myles Kennedy, el cantante que lo acompañará en el concierto. Perteneciente a la brutal banda de hard rock/metal Alter brigde,  Myles Kennedy es un artista con una buena trayectoria en su oficio, y no un simple “don nadie” imitador, como suelen traer algunos músicos. Por favor, que no sea otro “brillante” concierto de Robert Plant. Es decir, no se dejen llevar por la propaganda, y no se engañen como en su momento los pobres fans de Led Zeppelin lo fueron: el concierto fue genial, para los que siguieron a Robert Plant en su actual trayectoria, no para los que esperaban un espectáculo como el de Madison Square Garden (1973); sí, sí, como en su DVD (The Song Remains the Same).

Mi recomendación: a cinco días de tener aquí a Slash, BUSQUEN su setlist, el de ahora, sí, no el de Guns N´Roses de Tokyo del 92 (!maldición!). Dense ese trabajo si de verdad quieren disfrutar de su artista con la música que AHORA viene haciendo. No estén como “giles” perdidos moviendo la cabeza solo por compromiso y despertando cada 10 ó 15 minutos cuando toquen sus “clásicas canciones”. No desperdicien esta oportunidad. Y no solo por no tener a Slash aquí todos los años, sino por su propia música; lo vale.

A continuación algunos señuelos:

Algo de Myles Kennedy (provecho):