Odio “Mi pobre angelito”

Sin afán de “inflar” este texto, manifestaré un sentimiento nuevo para mí acerca de una de las películas navideñas familiares más conocida en la historia: Home alone, o recordada como Mi pobre angelito. Sé que muchos disentirán de esta afirmación, pero al verla hace unos días, no pude evitar contener la rabia e indignación. ¿Qué lo causó? Ver a uno de mis héroes del cine Joe Pesci, haciendo el ridículo. Sí, también sé que algunos me dirán “!oh, qué gran descubrimiento!”, pero qué les puedo decir, recién lo pude reconocer. Para que se ilustren más y pueden comprender algo de esto, les diré que Joe Pesci es uno de los actores que, de la mano Martin Scorsese, se popularizó como “ganster” en el mundo de millones de fanáticos adictos a las mafias y a la tensiones producto de ellas: Casino, Raging Bull y la inmortal Goodfellas, entre otras . Es que no era un simple matón, era un monstruo maniático, que podría disparar o clavar un bolígrafo en el cuello de cualquiera por pura diversión. Entonces, verlo liderando una “banda” de ladrones, junto a un torpe malhechor como asistente, y recibir una paliza por parte de un niño indefenso solo en su casa, me resulta vergonzoso. Simplemente hay que ver cuál era el espectro de los personajes que caracterizaba para desear no cruzarse en su camino. Eso es todo lo que tengo que decir: Odio Mi pobre angelito.

Imagínense ver este rostro frente a ustedes:

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Una película que no debes ver

28335_npadvhover Hace un par de semanas, “investigando” a través de la web producto de mis constantes arranques de sonambulismo, vi una película que hasta ahora no me he podido sacudir de la cabeza. Llevaba infinidad de tags y categorías como “perturbadora”; lideraba tops de “películas violentas”; y era la que más se comentaba al final de cada post. Por ello, no pude contener mis ganas de consumirla. ¿Cómo se llama la película?: Una película serbia. No suelo hacer esto (contar sinopsis), pero intentaré presentárselas con todos los filtros verbales posibles.

Un actor de la industria pornográfica que goza de una indiscutible fama en dicho mundo, pasa por penurias económicas y, aunque posee el respaldo de su familia, siente que las deudas lo estrangulas cada vez más. Por esta razón, estará dispuesto a volver al mundo de la carne, los orgasmos y las cámaras. No obstante, su voluntad se verá opacada por la sombra de un extraño director que lo obligará a realizar todo tipo de actos, descubriendo a medida se sumerja en este proyecto, que la frontera entre la realidad y la ficción no es del todo clara. Obviamente, por una exorbitante suma de dinero.

No les quiero mencionar más porque sería arruinarles la película.!Ojo! si no han visto antes cintas que prueben al extremo su sensibilidad, por mencionar algunos ejemplos Holocausto canibal, Saló y (siendo algo masivos) Hostal, será ocasión que empiecen por esta película. Y para colmo (dirigida a los holgazanes), deben saber que no buscarán demasiado para verla, pues está en youtube. Así es, no tienes pretexto para evitar destruirte la cabeza un rato, y descubrir si al pasar estos años, aún sigues siendo humano.

Pd: te recomiendo que la veas solo y en la madrugada. Buen provecho.

Una película serbia

Srdjan Spasojevic

2010

¿Había de verdad una “crítica”?

Es probable que este texto rompa con la temática del blog (si es que le encuentran una) pero considero más que “relevante”, necesario, opinar (al menos brevemente) sobre una noticia que, apareciendo de forma frecuente en las últimas horas, me veo en la obligación de arrogar mis opiniones al respecto.

El hecho: la “aguda” crítica de Javier Ágreda sobre la última novela de Alonso Cueto, La pasajera, titulada “Había unas 500 veces”, publicado en el portal EL MONTONERO el 2 de abril. Si bien no me considero un crítico eximio, brillante y mordaz, sí un humilde comunicador de sus impresiones luego de consumir diversos productos culturales, sean libros, películas o canciones, creo que existe cierta frontera dentro de la crítica que no se puede traspasar, pues se correría el riesgo de ser deshonesto, simplista o en el peor de los casos, desagradable. Si se toman la molestia de revisar el enlace de dicho artículo, podrán comprender, o al menos intuir hacia dónde apunta mi incomodidad.

Básicamente, la “crítica” del reseñista antes mencionado estriba en el señalamiento del constante, qué decir, excesivo uso de la palabra “había” en algunos párrafos (dos exactamente) según nos muestra. Y luego de ello, nada más. Así es. El 90 %, hasta más, de la crítica de esta novela, se reduce a la “notable” advertencia de este curioso error. Pero seguro se preguntarán, ¿cuál es el problema? Y de hecho, si lo ven así, como un simple comentario o alguna acotación, no lo habría. El problema está en que es publicado de forma seria, en un portal lejos de su muro personal de Facebook, desde donde originalmente partió. Por ello, fuera del pueril enfrentamiento sobre “retórica” en el que se zambullen algunos escritores, alimentando con sus comentarios esta “crítica”, me parece que ella misma, en sí, dice mucho de la lectura que probablemente tuvo su autor. Aparte, justificar la crítica de una novela para impartir de forma fugaz una clase intensiva de lenguaje, me parece de mal gusto.

No está mal señalar tales errores, pero constituir ese aspecto, como columna vertebral de un texto crítico, no me parece ético. Da la impresión de que el reseñista leyera rápidamente la novela, advirtiera estos errores, y dijera en cierto momento: “Eureka”. No habla sobre nada más, y eso es lo preocupante, pues todo texto ficcional bueno o malo, y en este último caso con mayor razón, tienen mucho de qué hablar. Tampoco habría que apoyarse en la urgencia de entregar reseñas a otros medios de difusión cultural sobre la misma novela, mandando cosas buenas a unos e improvisadas a otros. Y con esto, no quiero dejar a entrever algún tipo de relación mía con el autor de la novela (padrinazgos o afines), o alguna simpatía con esta, simplemente quería hacer explícito mi rechazo ante este tipo de “críticas” que, sea del lugar que vengan, no se deberían tomar en serio. Para mayores alcances, dejo aquí abajo el link de la reseña:

http://elmontonero.pe/columnas/2015/04/habia-unas-500-veces/