El fenix que no resucitó

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Muchos te podrán comparar con James Dean, por el parecido inquietante, mas no se ajustan las nobles razones de su desaparición con la tuya. Te cagaste en el club de los 27, pues, a pesar de que no hayas formado parte de alguna banda, a tu manera, rompiste los esquemas de tu profesión, acaparando todas las portadas de tu época: fuiste un rock star; hiciste demasiado antes de marcharte, con 23 miserables (¿suficientes?) años de edad. De tu vida ya se ha comentado demasiado, al igual que sobre las circunstancias de tu muerte, por ello, evitaré hacerlo. No supiste controlar al engendro que llevabas dentro, y acabaste asfixiado por su propia libertad, boca arriba, tendido a las afueras del Viper Room (L.A.) una noche como la de hoy, hace veintidós años. Tuya era la década del 90, esa que rechazaste con el despertar de una aterradora concepción (aunque cierta) sobre la vida. Qué hubiera sido de la historia cinematográfica occidental si hubieras reemplazado a (por ejemplo) Leo DiCaprio, o a otras jóvenes promesas que tomaron los papeles que dejaste con tu sombra, tras tu repentina partida. ¿Estarás ahora bien? ¿Habrá sido un error tentar así a la muerte? Quizás sea como dijo alguna vez Frusciante: “Era lo mejor, él no quería vivir en este mundo; diría que no fue trágico que muriera, sino que naciera.”

Hoy se cumple un aniversario más de su partida.

R.I.P.

River Phoenix

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Una esperanza para el género: “Te sigue”

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A pesar de haberme ganado serias críticas por mi defensa a esta película, debo hacer pública mi satisfacción por haber sido parte de esta inusual y sobrecogedora propuesta cinematográfica. El film se titula It Follow (2014) de David Robert Mitchell, y plantea, de forma general, la angustia de una adolescente que, acompañada de sus jóvenes amigos, deberá pagar las consecuencias por formar parte de una abstrusa “tradición”, que se podría resumir en la promiscuidad. ¿Por qué me agrada? No solo por el sentimiento de incertidumbre en cada pasillo, corredor o cualquier espacio (abierto y cerrado) por el que la protagonista logre transitar; tampoco por la sensación de persecución a la que el espectador es sometido; sino, la destaco, por los perturbadores recursos visuales que ofrece. Así, es una película que brinda una interesante (sin pendejadas eufemistas) opción de llevar el terror a otro nivel. El juego de cámaras y el distanciamiento marcado, a partir de los personajes, arrastran al espectador, marcando en él como consigna única: mantenerse en constante movimiento.  Sí, lejos del “gore”, de  mutilaciones gratuitas (herencia ochentera), que más que aterrarnos robustecen nuestra insensibilidad, o del típico y ensordecedor “screamer”, esta película nos presenta en bandeja al antagonista, asesino, demonio, malo (como desees llamarlo), dejándonos el resto por nuestra propia cuenta.

Recomendable

¿TENEMOS TERROR CLÁSICO?

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Esta mañana, mientras viajaba en el Metropolitano, pude leer el periódico de una persona que, indiferente, le daba una rápida revisión. En él, un titular me interesó de sobre manera, y más aún, al cotejarlo con la imagen que lo acompañaba: Milene Vásquez (una de las meretrices de Mañana te cuento). Pero, en resumidas cuentas, ¿cómo bautizaron el bendito artículo? “HEMOS DECIDIDO VOLVER AL TERROR CLÁSICO”. Como es obvio, intenté recordar con qué fin se relacionaba a esta actriz con el género del terror o, por último, cuál era la naturaleza de sus comentarios, hasta que lo vi, en la bajada del texto: Cementerio General 2. Entonces, en ese preciso momento, todo adquirió un atroz sentido. La entrevista se dio en el contexto del estreno o rodaje (no lo sé con seguridad) de la secuela de Cementerio General. Es por esa razón que me pregunté ¿De qué carajos habla? Es decir, al mencionar la palabra “volver”, asumo de inmediato que ella considera que existió un viraje precedente tomado por otros directores dentro del mundo cinematográfico del terror. Pero, ello implicaba un detalle que probablemente Milene no advirtió: no tenemos más de una (siendo generosos) película de ese género, parida en nuestra capital, que dicho sea de paso, es la misma en la que ella participó. Entonces, a qué acepción (si es que presenta más de una) se refiere con “volver”, es un misterio. Por otro lado, siendo concesivos con la naturaleza de la respuesta, asumamos que no se refiere a su película, sino a la expectativa que ella le produce; solo como apreciación. Con mayor razón habría que preguntarle qué entiende por “terror clásico”. Sinceramente espero equivocarme con este comentario prejuicioso y que sus respuestas a esta eventual pregunta sean The Texas Chainsaw Masacre,  Suspiria, Hellraiser, Pesadilla en la calle Elm, hasta Rec, entre otras de la misma índole. Sinceramente no vi la precuela protagonista de este jodido texto, pero sí vi el tráiler en el cine, y déjenme decirles que deseaba hundirme en el asiento y desaparecer por la vergüenza ajena que provocaron en mí esas cámaras imprecisas, gritos gratuitos, y en general, todo su hedor a incipiencia. Lo hecho, hecho está, es cierto, no puedo revertir que esta cinta sea uno de los precedentes del cine de terror de mi país, pero sí, cruzar los dedos para que pronto lleguen producciones decentes que sepulten de una vez por todas en su maldito panteón a esta película que, estoy casi seguro, lamentablemente daré de qué hablar.