Una película muy racional

Irrational-Man-poster

Woody Allen nos sorprende pero, esta vez, no por lo genial de sus guiones, planos, temáticas o, en fin, sus loables tributos a los directores de toda su vida (I. Bergman y G. Marx, etc.), sino por jalar excesivamente la atención del público hacia la copia más repetida y explotada del mismo Woody; solo con la sinopsis se puede ejemplificar ello. Un catedrático de filosofía, seducido por la idea del suicidio, se enamora de una de sus alumnas y, a partir de ello, vuelve a recobrar su brío juvenil. De esta manera, termina concretando elucubraciones, con un ímpetu romántico, aunque estas no sean del todo legales. Acompañados de la usual banda sonora, los brotes de comedia no parecen ser suficientes para evitar que la película se sumerja en la niebla de la que sus protagonistas, Joaquín Phoenix y Emma Stone, con su insulso sarcasmo, no pudieron rescatarla
.

Irrational Man (2015)

Woody Allen

Anuncios

Mucho más que maquillaje y un acento extranjero, Joseph

The-Walk-2015-after-credits-hq

En esta oportunidad, le toca a Joseph Gordon Levitt protagonizar este post, por la interpretación de un funámbulo francés de la década del 70, que atrajo la mirada mundial al utilizar las recientemente (en esa época) inauguradas torres gemelas (1974), nada más y nada menos que para uno de los espectáculos que, por no decir menos, le cambiaría la vida a las pocas personas que fueron testigos de ello esa mañana: caminar por ellas sobre una cuerda. The walk (2015), a pesar de haber sido dirigida por Robert Zemeckis, y con ello me refiero a la seguridad de presenciar excelentes efectos visuales, buena banda sonora y, por supuesto, un excelente guión e historia, no logra dar la estocada final, propia de sus sellos pasados. Probablemente afirme lo anterior debido a mi primer contacto con este ecléctico personaje, Philippe Petit (nombre real del funámbulo mencionado al inicio), en el documental Man on Wire (2008), en el cual se narra de forma cautivante y, en gran medida, reveladora: la belleza artística presenciada en un solo momento en la vida. Lamentablemente, en esta nueva película, se intenta emular esa sensación, mas no lo hace con éxito; claro está, para los que vieron el documental mencionado. Si es que no la has visto, es una buena oportunidad para que conozcas la vida esta este extraño personaje que, hasta el día de hoy, sigue siendo recordado, aunque, lamentablemente, las musas que le sirvieron para inmortalizar su trabajo ya no se encuentren de pie hoy.

El llamado de la vieja Mary Todd

descarga

La película The Hatefull Eight (Los ocho más odiados), dirigida por Quentin Tarantino, bajo la promesa de superar a una no tan buena (floja) producción anterior (Django), sobrevive de pie luego de, aproximadamente, tres horas de duración. Compuesta por los clásicos elementos que definen a las acostumbradas películas del director, esta reciente reafirma su capacidad todavía vigente de enganchar al espectador con un clima de tensión, diálogos cuidadosamente elaborados, personajes (aunque trillados) definidos, y la habitual exhibición gratuita de sangre. Desde el punto de vista cinematográfico, la película presenta planos trabajados con mayor rigurosidad, que parecieran hablar por sí mismo. Otro de sus aciertos es la interesante elección musical para el acompañamiento de las escenas; para ahorrarme palabras: Ennio Morricone. Así, al margen de la temática, que se podría tomar como alegoría de uno de los rostros más exhibidos de América (el dinero bañado en sangre) y los elementos ya mencionados, esta película cumple con su objetivo: entretener. Sin embargo, si esperan “algo” distinto de la ya conocida propuesta de Tarantino, no se ilusionen demasiado.

Pd: Si reconocen alguna analogía con Reservoir dogs (1992) (espacios cerrados, rostros familiares, traidor infiltrado, etc.) olvídenla y solo disfruten de la película.

!No era una comedia, Jack!

descarga

Al parecer, uno de mis artistas favoritos de la comedia, Jack Black, se equivocó al aceptar el papel coprotagónico en la adaptación al cine de la exitosa serie (¿juvenil?) Escalofríos, en la cual interpreta al autor de los libros que componen esta historia, R.L. Stine. Probablemente no tenga más autoridad que la de un contrato millonario en sus manos, para haber podido impedir la filmación de esta, por ello, en breve, me tocará condenar de formar tajante y confinar al olvido esta terrible cinta. Es cierto, parece una pataleta escandalosa, pero, para quienes hemos visto la serie, despotricar contra aquel mamotreto, será cuestión de minutos. Desde el aspecto fílmico, los diálogos, la “¿tensión?” en el ambiente, hasta las referencias a los clásicos personajes de terror que componen la(s) historia original, fracasan. Alguien debió avisarle a los productores y, con mayor razón, al director que Escalofríos eran libros de TERROR (bueno, también de ciencia ficción) y no material para una olvidable adaptación cómica, que lo único que logró fue ser el ejemplo perfecto de cómo relegar a un segundo plano la riqueza del contenido original, para reemplazarlo por una historia barata de amor juvenil, como si de las masturbadas más cursimente desagradables de John Green se tratase. No pierdan su tiempo viéndola.

El bostezar de la fuerza

descarga

Todo fan de las películas de Star War seguramente ha de haberse sentido emocionado con los teaser lanzados sobre la última secuela de esta saga; sin embargo, creo que, luego de haberla visto en las salas (en todo el mundo), su emoción sufrirá un ligero quiebre, transitando hacia otro tipo de sentimiento: la decepción. No es solo por el nuevo director (sí, no es G. Lucas), J.J. Abrams, quien ,seguramente por haber dirigido algunas películas de Star Trek, se aventuró a revivir el mundo jedi, y la fiebre colectiva que ello ameritaría, sino por la falta de verosimilitud en este universo que, a fin de cuentas, lo único que evidencia es que el proyecto le quedó grande.  Sin afán de “spoilear” a nadie (salvo con los que conversé personalmente), mencionaré a continuación los puntos débiles que resalto de esta película. Primero, las constantes referencias a escenas clásicas de sus viejas predecesoras (la trama de lucha contra la nueva “Estrella de la muerte”, los fines de la Resistencia, el conflicto parricida, una muerte relevante, el final comprometedor de secuelas, etc.), la convierte en un remake de la IV y V. Segundo, la inclusión de actores clásicos que interpretan a Leia, Han Solo, y hasta Luke (con sus brillantes parlamentos), obedece solo a la rastrera finalidad de asegurarse el éxito de su película. Tercero, el personaje de Fyn (el afroamericano), con su humor barato, típico de comedia gringa actual (hermanos Wayans), desentona con la trama, es decir, con la que “debería”ser la trama, y la convierte en un producto de mal gusto. Para finalizar, el antagonista de esta secuela, Kylo Ren, a pesar de que represente la lucha de dos fuerzas y la maldad en “formación”, fracasa como personaje verosímil (observación demasiada subjetiva) por su exceso de dramatismo, expresiones plásticas y la mediana comicidad que envuelve parte de sus acciones. Por esas razones, a pesar de tener ciertos “picos” de emoción, el espectador se quedará con el sinsabor de lo que pudo ser una mejor película. Sin embargo, véanle el lado positivo, la parte VIII no tendrá una vaya muy alta que superar.

VEINTE AÑOS GUSTÁNDONOS TOY STORY

Por: Pedro C. Espinoza

 

open-uri20150422-20810-m8zzyx_5670999f

Hace algunos días (19 de noviembre) se cumplieron veinte años del estreno mundial de Toy Story, primera película de animación realizada con efectos digitales por computadora en la historia del cine, justificación suficiente para volver a comentar ciertos aspectos del largometraje animado que, repetidas veces, vemos y lo seguiremos haciendo. No obstante, frente a esa preferencia de tantos años, puede surgir una pregunta, ¿por qué nos gusta tanto Toy Story? Nos dedicaremos a dar algunas posibles respuestas.

Desde pequeños, salvo injustos y desafortunados casos, hemos disfrutado del juego. Es una de las actividades con mayor entusiasmo e imaginación que se le dedica en la infancia; la mejor prueba la encontramos cuando creamos un mundo con diversos muñecos de juguete a los que damos vida momentáneamente para divertirnos. Creamos un mundo con nuestros juguetes, un mundo donde somos los únicos que establecen las reglas y normas, y Pixar supo jugar también con ello. Esta película nos presenta al niño Andy, para lograr identificarnos con él, y aquellas épocas donde jugábamos como él, con nuestra imaginación y nuestra propia historia. Creemos que es justamente este aspecto por el cual nos sentimos atraídos por Toy Story, pues nos presenta una época que muchos hemos compartido, gozado y, probablemente, no hemos dejado del todo: jugar y crear nuestros universos; sentirnos dioses por unos instantes.

Generalmente, dentro del mundo creado por cualquier niño, existen momentos en los que se tiene que dejar de jugar. Al suspender la creación de una historia para nuestros juguetes, es justamente ahí donde Toy Story empieza. El vaquero Woody y el astronauta Buzz Lightyear se nos presentan como protagonistas de una historia marcada por distintos aspectos que no se alejan a nuestra realidad. Es decir, el mundo de Woody y Buzz sufre una especie de humanización que implica adquirir, en buena medida, los mismos problemas de las personas. No obstante, como toda película de animación,  resulta, por varios momentos, amena y divertida. Entre las escenas de comicidad que encontramos en la película, podemos mencionar el breve cruce de palabras entre el personaje del Sr. Cara de papa al presentarse a sí mismo como “Picasso” frente a Hamm, quien se queda sin entender su forma.

Asimismo, recordamos las palabras de Woody al referirse a los soldaditos de infantería: “son profesionales ¡los mejores! Vamos, no están tirados descansando”; le sigue, a mi parecer, la escena más divertida, cuando Woody le pide a Buzz que le dé una mano y este le arroja su brazo. Todas estas escenas cumplen muy bien su propósito: divertir.

Por otro lado, encontramos escenas que muestran cierta seriedad como la organizada “Junta de Consejo”, el plan de Woody para salvar a Buzz y los soldados de plomo, al realizar sus operaciones de “Vigilancia Charlie”. Mencionadas acciones nos muestra la estructura de la cual está formada la historia de Toy Story donde se les presenta ciertas dificultades, pero obedeciendo a su norma fundamental: no mostrarse con vida ante los seres humanos. Este aspecto es quebrantado para salvar a Buzz y darle una lección al niño Sid Phillips. Aquí dos puntos para comentar; primero, cuando se transgrede su norma fundamental, realizan acciones de terror: los soldados saliendo de un charco, los autos emergiendo lentamente de la arena y la vuelta en 180 grados de la cabeza de Woody que alude a la clásica película de El exorcista. Estoy seguro que podríamos encontrar otras referencias pero nos extenderíamos más de lo debido; segundo, con Sid Phillips y Andy Davis se forma la dicotomía bueno/malo típico de diversos largometrajes y un buen recurso de las películas de animación. También, podríamos mencionar otra dicotomía como viejo/nuevo representada por Woody y Buzz.

Hasta ahora hemos intentado brindar algunas respuestas a la pregunta inicial. Toy Story entretiene, hace reír, llena aquel vacío de darle vida a nuestros juguetes, de ver realizado aquel mundo imaginado que se tiene desde niños. Consideramos que se seguirá viendo la película de Pixar, pues ya se ha convertido en un clásico animado moderno; representa una importante huella en la historia del cine. Un punto aparte sería hablar de sus secuelas que también han sido del agrado del público. Sin mucho esfuerzo, Toy Story alcanza a los escondidos niños que tenemos cada adulto, devolviéndonos a la mejor actividad infantil: el juego.

El fenix que no resucitó

images

Muchos te podrán comparar con James Dean, por el parecido inquietante, mas no se ajustan las nobles razones de su desaparición con la tuya. Te cagaste en el club de los 27, pues, a pesar de que no hayas formado parte de alguna banda, a tu manera, rompiste los esquemas de tu profesión, acaparando todas las portadas de tu época: fuiste un rock star; hiciste demasiado antes de marcharte, con 23 miserables (¿suficientes?) años de edad. De tu vida ya se ha comentado demasiado, al igual que sobre las circunstancias de tu muerte, por ello, evitaré hacerlo. No supiste controlar al engendro que llevabas dentro, y acabaste asfixiado por su propia libertad, boca arriba, tendido a las afueras del Viper Room (L.A.) una noche como la de hoy, hace veintidós años. Tuya era la década del 90, esa que rechazaste con el despertar de una aterradora concepción (aunque cierta) sobre la vida. Qué hubiera sido de la historia cinematográfica occidental si hubieras reemplazado a (por ejemplo) Leo DiCaprio, o a otras jóvenes promesas que tomaron los papeles que dejaste con tu sombra, tras tu repentina partida. ¿Estarás ahora bien? ¿Habrá sido un error tentar así a la muerte? Quizás sea como dijo alguna vez Frusciante: “Era lo mejor, él no quería vivir en este mundo; diría que no fue trágico que muriera, sino que naciera.”

Hoy se cumple un aniversario más de su partida.

R.I.P.

River Phoenix