La inmortalidad y los Cien años…

No me atrevo a verter demasidas palabras en homenaje a este grande de las letras en hispanoamérica que nos abandonó el día de ayer, pues en todos lados lo más que abunda es ello, palabras. Solo me queda expresar mis respetos, más que dolor o cualquier calificativo amigo. No lloro, nunca lo conocí. Pero sí lo despido, con una profunda admiración. Me dejé engañar por sus bellas mentiras, por su mundo, por su forma de hacerme ver todo. Gracias. Descansa en paz.

Pongo este documental, al ser el culpable de haberlo conocido.

 

 

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