La dura improvisación de vivir

Por: Fausto Barragán

 

 

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Cuántas veces hemos oído la palabra “muerte”. Creo que muchas. Y el simple hecho de hacerlo nos mueve a creer que estamos preparados para lidiar con ella. Algunas personas lo pueden ver demasiado lejano, ajeno a sus vidas, otras, pueden haberlo sufrido en sus cortos años, o quizás con una insana continuidad que definitivamente dejó huellas incurables. Pero qué pasaría cuando se lidia con algo mucho más complicado, por ejemplo, con la conciencia de nuestra propia muerte como algo próximo a suceder. Son esas pruebas que nos impone la vida, y de la que pocos son capaces de salir, la que nos plantea la siguiente película.

50/50 , estrenada el 2011 por Jonathan Levine, es una película de corte independiente basada en la vida de Will Reiser, quien colaboró con el guión original, que nos presenta el drama atravesado por Adam Lerner (Joseph Gordon Levitt), joven de 27 años quien después de llevar una vida estrictamente saludable, conservadora y lejos de cualquier práctica que pueda atentar contra ella, es golpeado súbitamente por la noticia de que padece un extraño cáncer, luego de presentarse al médico a raíz de unos continuos dolores en la columna que hace algunos días lo inquietaba. Una vez enterado, intenta reponerse, y para ello, tendrá la mano de su inseparable amigo Kyle (Seth Rogen), sus padres Diane y Richard Lerner, de su terapeuta, y hasta de su novia, quienes desempeñarán un rol importante, cada uno de ellos, en la apresurada carrera de Adam contra el tiempo, para salvarse, pero no de la muerte, sino de la fantasía de la vida, esa que lo cegó en cada día a día, e impidió que viera todo como a partir de esta experiencia, lo verá.

Luego de ese momento, los valores y preceptos tomados de la vida del protagonista sufrirán el abatimiento de ese extraño sabor de sentirse diferente al resto, a esa masa abstrusa que lo espera listos para despedirlo sin que aún se vaya, y hacer su vida lo más placentera posible. Los recursos visuales aportan al sentimiento de desvarío y pérdida del lugar, la sugestión, que opera y carcome las fortalezas de una ejemplar vida echada a perder por el capricho del destino. Sumado a esto, los conflictos que lleva dentro de sí en la relación con sus padres, específicamente con su madre, quien desde el punto de vista de aquel, le hace la vida imposible, representan una carga incómoda en particular. Tenemos también la relación con su novia, quien luego de la noticia se vuelve distante con él, falsa e indiferente, llegando a descubrirse gracias a su amigo Kyle, su infidelidad. Siendo éste también un personaje importante, pues a su estilo, aparece como el incondicional confidente de Adam, al margen de que vivan juntos, lo acompaña en su travesía, incitándole a sacarle el lado positivo a esa súbita noticia de enfermedad, aunque en su mayoría, esté inclinado hacia el placer sexual, del que no solo Adam salga beneficiado. Pero, una de las revelaciones de la historia, será la relación que surja con su terapeuta, quien le enseñará sin proponérselo, que la vida no reside en papeles, y todo lo que está documentado no necesariamente encuentra correspondencia con la realidad.

Pero definitivamente, uno de los rasgos que predominan en la película son las bocanadas de humor, esa sensación lúdica, fuera del comprensible drama del cual pueda ser víctima ante la muerte. Los diálogos apelan al contraste de sus probabilidades de vida con los juegos de azar. 50/50, ganar o perder. A partir de la idea de que todos estamos de pasada en el mundo, somos pasajeros y necesariamente tendremos que morir, opta por probar el otro lado de la vida, ese que tanto mantuvo al margen, y que al final no le sirvió para nada. Los diálogos, y la tensión de verse cada día en el espejo, salir, confraternizar con otros pacientes, ver al mundo que seguirá girando, son conducidos por un osado optimismo que ciego, avanza sin mirar hacia atrás, devorando con sonrisas y pensamientos positivos cualquier vacío que alimente a ese monstruo que yace al final, esperando, listo para tumbarlo a una fría realidad. De manera que, el humor opera como un eficaz soporte para mitigar el peso de lidiar con un cáncer a tan temprana edad, como también, formar parte de un proyecto mayor que es el de darle un sesgo auténtico a un drama tan duro como este.

La banda sonora, debo reconocerlo, es un recurso atractivo de la película; el manejo de las escenas con las canciones, le aporta un cariz distinto a este drama, que en mi opinión, lo convierte  en un inusual representante dentro de su género (dramas de luchas contra el cáncer). Es básicamente el recurso prestado para burlarla por un momento lo que la vuelve curiosamente intensa, con estos brincos repentinos de humanidad, que por momentos nos hacen olvidar, junto a Adam, el por qué se rapó el cabello, o por qué continuamente conversa con su terapeuta; esos momentos que lo hacen pisar tierra.

50/50 apuesta por una visión particular, optimista, pero siniestramente realista del proceso que atraviesa un paciente de cáncer. Por lo general, las películas que abordan estos dramas se encargan de conmover al público con una visión paternalista y condescendiente de estas víctimas por el hecho de que no muchas logran sobrevivir. Lo que diferencia a 50/50, es que el mismo orgullo del protagonista, temperamento, y miedos, dialogan con todo el repertorio que sabemos muy bien acompaña a alguien en tales circunstancias: despedidas, llantos, frases finales, sonrisas falsas, negación de la realidad, juramentos vanos, etc., porque esos ingredientes, están dentro de la película, y es precisamente ahí donde su mérito radica, en que él no decide aceptar el trágico suplicio de sufrir, sino que las confronta a su manera, sin importar que la muerte lo tenga en sus manos, encaminando su mal, robándole a él todo rastro de vida, sin dejarle nada. Vean un ejemplo de ello cuando camina risueño por los pasillos del hospital, con una agradable banda sonora, entre las víctimas de estos callejones sin salida a los que conduce esta enfermedad.

Y para finalizar, no está demás mencionar que el sentimiento predominante en la película es el de “incipiencia”, la bisoñez con la que el ser humano afronta situaciones nuevas, buscando escarbar en lo más hondo de todos nosotros, para ser interpelado por esa parte nuestra, vulnerable a cualquier tipo de desgracia, que sigue veloz esperando nunca toparse con la pared que de seguro la vida depara para nosotros, y que todo ello, dependa de un hilo, tan simple y brutal como eso; es exponernos como personas que por más que hayamos pasado por diversas situaciones en la vida, la tragedia nos puede alcanzar, pero que solo de nosotros dependa cómo conducirla, cómo responder a esa dura improvisación que en esas condiciones, resultaría el vivir.

 

Noche de sorpresas o realización de lo esperado

Por: Alberto Luna

Estamos a poco menos de 24 horas de los Independent Spirit Awards (ISA) 2012, el año pasado fue Black Swan la película que se coronó como la multipremiada de aquella noche, y para esta edición ya corren algunos rumores sobre cuáles podrían ser aquellas que se consagrarán en el anonimato del cine independiente. Por el momento sólo me ocuparé casi completamente de aquello que sucede en la categoría de “Mejor película”, siendo ésta la que encabeza en importancia el grupo de las cinco categorías principales (mejor película, director, actor, actriz y guión). Las nominadas para este año son “The descendants”, “50/50”, “Drive”, “The artista”, “Take shelter” y “Beginners”, el problema de escribir sobre esto radica que no he tenido la oportunidad de ver por lo menos un fragmento importante de todas ellas, salvo por Take shelter y 50/50 que tuve la buena suerte de toparme con ellas hace una o dos semanas bajo circunstancias muy extrañas. Entonces es correcto suponer que este intento de artículo estará basando en intuición ya que la escasa documentación que he conseguido de las películas restantes asciende sólo a un poco más que los trailers.

Para comenzar me sorprende que las mejores producciones independientes continúen siendo de corte dramático en general, así que lo primero que jala mi atención es la película “Drive”, una especie de analogía no comercial del legendario “Transportador”, este film es el único que sale del clásico parámetro del género dominante de la categoría, eso mismo me lleva a predecir su fracaso, no porque, al igual que con los Oscars, nunca se premien a las películas de acción o terror, sino porque compite con otra película que a pesar de ser un drama replantea descaradamente la narrativa cinematográfica y sus herramientas, estoy hablando de “The artist”, una producción que no se le debe haber escapado ni al más despistado, ya que tiene toda la expectativa posada sobre ella tanto para los ISA como para los Oscars, lo mismo que podría convertirla en el fracaso de ambas noches aunque se me ocurre que la probabilidad de que esto suceda es bastante baja en comparación con lo sucedido el año anterior con Avatar. De “The descendants” no puedo decir mucho, el trailer no me dejó ver o adivinar gran cosa sobre ella, me parece que combina los matices del drama con pequeñas pinceladas de humor convirtiéndola probablemente en la más triste de las nominaciones, aunque soy consciente que sin haberla visto mi opinión no tiene sustento alguno. Como digo, estoy dejándome llevar por la intuición. “Beginner” aparece como otro drama sobre la homosexualidad reconocida en la tercera edad, nada más que decir, la pasaré por alto pero soy consciente que me podría sorprender en el futuro. Finalmente las películas que he podido revisar aunque sea muy tangencialmente, “50/50” y “Take shelter”, ambas abordan el tema de la enfermedad, la primera desde el aspecto físico para situarnos, al igual que sus competidoras, en el género predilecto de la categoría y la segunda desde el psiquiátrico, el mismo que le da un corte un poco más de thriller a la atmósfera de la cinta haciéndola más vistosa tal vez.

¿El problema? Si es que se puede llamar así sería que al parecer, y habiendo hecho solamente un análisis bastante ocioso, los ISA están adoptando ciertos cánones que los asemejan a los premios de la academia y no sólo hablo de lo expuesto, también en los otros tópico aparecen ciertas similitudes que bien podrían tratarse de meras coincidencias ya que, de género o de autor, hablamos de películas en general y existen patrones de los que no se puede escapar. Dependiendo de los resultados tal vez piense en dedicar un análisis más extenso a la ceremonia de éste año, luego de haber visto las películas por supuesto.

Mañana a esta hora las cosas ya deberían estar bastante más claras, sabremos si fue The artista o Take shelter las que confirmaron los rumores sobre las preferidas o tal vez alguna otra resulta ser la que dé una grata o infame sorpresa. Sólo espero que estos premios que nos hacen olvidar elglamour de la alfombra roja no termine comercializándose al punto de perder su esencia, no lo veo muy viable, pero el riesgo siempre permanece latente. Simplemente invito a disfrutar de la ceremonia, como dije hace un año casi, siempre será un mérito ver los Independent Spirit Awards.