UNE VIE DE CHAT, PROPUESTA SUTIL QUE LE VALIÓ UNA NOMINACIÓN

Por: Pedro C. Espinoza

Siendo la nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Animada, Une Vie de Chat, de los directores Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol, se le debe rescatar algunas características que -a mi parecer- la vuelven interesante y digna de la nominación. Daré algunos aspectos, en contenido y forma, porque considero que se debería, no solo darle el visto bueno a películas con una tecnología de alto nivel (tenemos el caso de Pixar y Dreamworks), sino también a una animación de no tan avanzada tecnología, que podría presentarnos algo interesante o, porqué no decirlo, impresionante.

Como primer aspecto, debo rescatar la temática, ya conocida por diversos cineastas, la clásica historia del bien y el mal, la riqueza y la pobreza, las distintas clases sociales, etcétera; historias que terminan relacionándose sentimentalmente, generando un “final feliz”. Para este caso se ha escogido a Jeanne, una comisaria de policía, y a Nico, un ladrón escurridizo. Éstos personajes al relacionarse no le agregan nada nuevo a la película, siendo una más, de la larga lista de películas con un “final feliz”. Aunque un poco carente de creatividad, se la puede enmarcar dentro de la temática policial.

Un segundo aspecto, lo ocupan los protagonistas y personajes secundarios. En el caso de los protagonistas, tenemos a Nico, ladrón experto, difícil de capturar, dedicado a trabajar de noche con Dino (el gato). Sin embargo, al ladrón nunca se le ve realizando sus “actividades” a la luz del día, además, nos trasmite aquellas características tradiciones de robos nocturnos en hogares, casas o residencias lujosas. Por otro lado, Zoe (dueña del gato), lleva una vida con diversos traumas, por el reciente asesinato de su padre y el constante abandono por parte de su madre, ya que ésta dedica la mayor parte de su tiempo a trabajar. Entonces, vemos cómo Dino por la mañana actúa de manera antagónica a su rol por la noche, ya que el día implica una manera de vivir tranquila y sin las fechorías que, según he mencionado, ocurren en las horas nocturnas. Es así, que el gato Dino presenta un aporte relevante que veremos a continuación.

Ahora, me centraré en Dino y su doble rol en la película, al relacionarse curiosamente con los ciclos del día. En primer lugar, en el día notamos a un gato nada fuera de lo normal, doméstico. Vive en una casa con su dueña, alérgica a ciertos aromas, es cariñoso con Zoe, toma leche en su tazón, entre otros aspectos. Es así que, Dino cumple un papel asignado por la naturaleza sin alteraciones del mundo ficcional, no muy lejano de la realidad. En segundo lugar, advertimos en la noche un verdadero cambio en el mismo, porque vemos a Dino siendo cómplice de Nico, ayudándolo en sus robos con maullidos de alerta, para que sea preciso en sus pasos y evite levantar sospechas. Quizás el único rasgo natural que podría tener es la actividad de trepar sobre los techos. Asimismo, puedo observar en Dino un carácter anormal, y me atrevería a decir, “humano”, que se da por medio de su compañero de noche, Nico. En tercer lugar, debo mencionar una escena que me parece de gran importancia, que es la transformación de bueno, doméstico y normal, a malo, callejero y con signos de no cumplir el rol natural en su mundo. Este cambio sucede cuando Dino sale de casa de Zoe para irse con Nico, y desempeñar el rol propio de su doble vida. Y en cuarto y último lugar, debo resaltar un rasgo común que cumple Dino con los dos protagonistas (Nico y Zoe), vendría a ser un sujeto de compañía; primero, porque Zoe se siente sola por la reciente muerte de su padre y el excesivo trabajo de su madre Jeanne; segundo, porque Nico vive solo y su única compañía es el gato, además, se ve la tristeza de aquel cuando éste se va. Observamos en Dino un doble rol, su transformación y relación con sus dos dueños, Zoe y Nico.

Con respecto a otro personaje, Víctor Costa, debo mencionar que no nos trasmite alguna novedad sobre su rol de villano, pero así, llega a cumplir con las expectativas mínimas para ello. Lo que sí debo resaltar, es la escena previa a su muerte, pues es ahí cuando entramos a su mundo imaginario que trastorna la realidad de manera absurda. Salvo aquellos minutos, el resto es su rol clásico, y que no demanda mayor importancia. Por otro lado, la participación de Claudine es fundamental para que los roles de Dino se mezclen, formándose en su mayoría la trama de la película.

He hablado sobre la temática, protagonistas y personajes. A continuación me enfocare en el aspecto formal de la película Une Vie de Chat.

Como primer aspecto, la animación es sencilla y sin excesiva tecnología. Los personajes animados son bien construidos, notándose un gran esfuerzo por presentar algo tradicional y atractivo, además, encajan para una trama parisina, puesto que, las técnicas en 3D son más enfocadas al supuesto arte hollywoodense. En un segundo aspecto, hablaré de una escena que me ha impresionado bastante. Es en la que Zoe, estando custodiada por uno de los hombres de Costa, es rescatada por Nico y Dino. Aquel, genera un apagón dentro de la guarida de Víctor Costa, con lo cual entra a tallar un fondo negro, solo limitándose a delinear la animación con un color blanco. Ésta técnica me parece una peculiaridad dentro de su naturaleza de animación, que la vuelve atractiva. Seguidamente, cuando Nico escapa con Zoe por las escaleras se aprecia en éstas cómo la oscuridad está dividida por la iluminación de la noche haciendo que los protagonista pasen de un fondo negro a color rápidamente. Este sería un detalle que no olvidaron los directores de la película, que me ha parecido de gran valor.

Para finalizar, los aspectos mencionados han dado un interés trascendental a la película, aunque debo confesar que algunos podrían haber sido explotados con mayor dimensión y ambición; sin embargo, no quita el merecimiento para que Une Vie de Chat estuviera entre las nominadas al Oscar. Aunque este certamen ha bajado considerablemente su nivel, las muestras cinematográficas que se presentan son el único fundamento para que el certamen salga de su crisis. Une Vie de Chat es un ejemplo.

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Sombras y murmullos de una Marcha silenciosa, a propósito del estreno de “Rec 3”

Por: Fausto Barragán

Max Brooks (New York, 1972) quien asoma en el mundo no sólo literario, sino ficcional, como una de las eminencias y experto en el tema que últimamente está dando de qué hablar, tanto en estrenos de películas por muchos meses esperadas, como también en la vida real (los recientemente aparecidos caníbales). Así es. Este tema sería: “el mundo Zombie”. Las diversas publicaciones de M. Brooks fueronZombie-guía de supervivencia (2003), Guerra mundial Z: Una historia oral de la guerra Zombie(2006) y Guía de supervivencia: ataques registrados (2009). Y ahora, nos sorprende con una de sus últimas entregas La marcha Zombie(2012).

Para los que gustan de las novelas detectivescas, o en el caso de este tipo de textos, la supervivencia, el atrincheramiento, la masacre y brutal carnicería, este libro, no es para ellos. Si bien La marcha Zombie está compuesto por cuatro relatos que, viéndolo de una manera entusiasta, serían cuatro posibilidades de acción al más puro estilo hollywoodense, o a las películas de culto como La noche de los muertos vivientes o El regreso de los muertes vivientes, no resulta así. Brooks apuesta por otro tipo de tensión, no por la acción de los personajes (humanos, no-vivos, etc.,) o cualquier elemento explosivo registrado en las historias. Esta tensión de la que hablo, radica en la perspectiva paisajística del caos, en la posibilidad del “y si hubiera…”, en el tiempo ido, reemplazado por un presente cruel, el cual sus personajes están obligados a respirar, y al parecer, lo hacen con una asombrosa naturalidad.

En la primera historia, El desfile hacia la extinción, vemos un panorama eclipsado por la catástrofe de la invasión zombie. Es una historia que revela a manera de diario, la travesía de los protagonistas, que curiosamente son unos turistas en la historia de la humanidad, comentando sus experiencias en diversos momentos (específicamente guerras) de la historia, y cómo es que lograron sobrevivir. Por momentos estos diálogos tienen vagas reminiscencias de Anne Rice y su Entrevista con el vampiro, que casualmente éste último (entre dos fuegos cruzados: los humanos y los zombies) no es algo ajeno en la historia.

La gran muralla, una historia de la guerra zombie, es el segundo título de los relatos aquí presentes, que instintivamente nos remite a una guerra, a trincheras, a sangre, pero para aquellos que esperan la “acción”, se topan de cara nuevamente ante un relato confesional. Esta vez, será una mujer la que nos cautive y asombre con su lúgubre testimonio de cómo llegó a formar parte de la última resistencia humana contra una infección letal que conminó a los de su especie a la desaparición. Casualmente encuentro un paralelismo entre una de estas escenas, con la de la exitosa película dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, 28 weeks later, que a nuestros lares llegó como Exterminio 2, en la que los pocos sobrevivientes atrincherados en sus casas, logran ser rescatados en helicópteros por el ejército. Claro que en la película este acto obedece a otras circunstancias, pero sería poco fructífero para el texto explicarlas.

Steve y Fred, quizás se uno de los relatos más extraños del libro, por lo mismo, que deberíamos escatimar antes de emitir cualquier comentario, que presumo por el relato, sería negativo. Por qué me atrevo a indicar esto. Por la sencilla razón de que el narrador cambia al igual que la atmósfera. Esta vez ya no estamos ante un personaje reflexivo, sino de acción. A la vieja escuela de Chuck Norris, Steve lucha contra los zombies en una moto, portando un “sable”, y a la vez con una linda acompañante. Pero dónde se encuentra lo “a escatimar”. En que se produce un vuelco ficcional, donde el buen Steve era un personaje de una historieta que leía Fred, joven atrincherado en un reducto carente de comodidades, poco espacioso, escondido y maldiciendo constantemente su infortunio tras haber elegido un lugar así para guarecerse de los no-vivos, que esperan hambrientos su salida.

Y para culminar, Punto final, S.A, una historia de la guerra mundial Z, nos hace retornar nuevamente a ese clima post-epidémico, cuando ya la plaga explotó y se ramificó en toda la extensión terrestre. Lo curioso de este relato, estriba en su atmósfera de paz y sosiego, contrastada con la Apocalipsis paralelamente desarrollada. Pero a diferencia de los otros relatos, esta paz provendrá de la “normalización” de este mal. Quiere decir, que científicos, atrincherados en un viejo depósitos de juguetes, han encontrado la manera de controlar la plaga, dándole una oportunidad de vida, de nuevo comienzo, a los afortunados que fueron seleccionados para salvarse.

Es con estas historias que Max Brooks busca impactar al lector, otorgándole reflexivos y contemplativos paisajes dentro de la (como lo menciona) “invasión Z”. Muestra así también una flexibilidad de la atmósfera en la trama, y variedad de sensibilidad de sus personajes acorde a las circunstancias en cada historia respectivamente. Sin centrarse tanto en los errores ortográficos y de edición (voy a darle la ventaja al no haberlo leído en su idioma) M. Brooks, propone lentamente con sus sagas, construir el universo Zombie, auténtico y verosímil, que todo fanático (me incluyo) de este sobrecogedor y enigmático mundo espera.

Rec 3: Una película en la que solo su estreno fue esperado

Sinceramente me apena escribir sobre un rubro que no es el mío, pero creo necesario hacerlo esta oportunidad; compartir mi experiencia tras haber sido testigo de una de las películas que más esperé a que estuviera en nuestra cartelera. Por lo mismo que una de las pocas cosas que me llevaría a escribir sobre películas, son esos personajes, esos que más me apasionan: los Zombies.

Antes de comenzar con mi comentario respectivo, debo aclarar cuál es mi posición al respecto de las dos películas que precedieron a la misma. La primera vez que vi “Rec” (Jaume Balagueró y Paco Plaza) debo confesarlo fue en la sala de mi casa, exactamente el 25 de diciembre, con mi familia –un poco bizarro-, y menciono esto, porque aún después del paisaje antedicho, creo que fue la última vez que sentí miedo, suspenso, intriga, paranoia; caí redondo en el juego de los directores. Para empezar que la propuesta me pareció original, claro, recordando un poco a La bruja de Blair, con esta idea de una cámara absoluta, a manera de reportaje. No he visto nada similar. A parte que “Rec” fue estrenada bajo el rótulo de “falso documental”.

Al verla, para mí, fue como la consumación de algo hermoso, utópico, imposible. Siempre soñé con la existencia de estos personajes, con la idea de que en algún lugar habían existido, sea como accidente, como encubrimiento de los EE.UU, de cualquier manera. Y esta película entra de la nada, logrando gráficamente este matrimonio entre la realidad del reortaje día a día, común, simplón, y de repente una epidemia zombie, incontrolable, viral; simplemente, soberbia. Fue al verla, que sentí realizado todas las expectativas. Creo que en parte se debe a que los directores jugaron bien las cartas, eligiendo cuidadosamente el contexto menos pensado para una película de zombies en pleno siglo XXI. Así es. No apostaron por ciudades inventadas, ni por aldeas alejadas de cualquier posibilidad de rescate, ni amotinamientos en supermercados, en el que los pocos sobrevivientes disparan sádicamente a lo lejos a una turba momentáneamente contenida de no-vivos. No se complicó la vida, y apostaron por el absurdo. Sinceramente, un ejemplo de cómo la cotidianidad muchas veces puede resolver los problemas de exceso de ficción. Sin contar con la tensión desde la primera aparición de los “infectados” en la película, hasta el final. Definitivamente una buena película.

Hablando ahora de la sucesora, Rec 2 (mismos directores), lamentablemente no puedo comentar nada entusiasta de ella. En primer lugar porque rompe con la lógica de la primera. Si bien intenta parchar ese desliz con la idea de cámaras conectadas entre todos los miembros del escuadrón para-militar que ingresa a la residencia, se arruina con la historia paralela de los jóvenes que irrumpen clandestinamente en la misma, cargados solamente con su cámara digital. Otro de los elementos que le intentan sumar a la película serían: el primero, la religión, pues ya no van a ser simplemente infectados sino “demonios”; y la segunda, la posibilidad de una infección masiva (recordemos que “La niña Medeiros” bajo la apariencia de la reportera, amenazaba con salir del recinto). Eso, en lo personal me pareció tan común y de mal gusto, que ya podía adivinar una tercera parte, a lo Resident Evil, que dilapidaba ese halo de intriga y novedad para caer en la trillada “película de Zombies”.

Siguiendo esta secuencia, es casi seguro que no tendría nada que decir de esta última entrega. Pero se equivocan, tengo algunas ideas que no me permiten sepultarla por completo; la idea está media viva y muerta a la vez. En el fondo, podría ser conceptual.

Cuál es el problema de Rec 3 (Paco Plaza). Si podría celebrar algo de esta película, es el gran esfuerzo del director por evitar que caiga en un rotundo fracaso. Es que, cómo mantener un monstruo de tamaña magnitud. Cómo darle vida a algo que ni siquiera debió tener una segunda parte. Pero en fin, para bien o para mal, ya se hizo.

Creo que el hecho de la deformidad de esta película, evitó que (a mi parecer) cayera en el total absurdo. Me refiero a que esta nueva entrega de Rec, se aleja totalmente del modelo realista, para optar por la “sinceridad”: una película, pomposa, sí, pero película al fin y al cabo. Eso, en primer lugar es sacrílego para la línea que marcó Rec. Y a raíz de esta ruptura (llamada violentamente por mí “sinceridad”) de Rec 3, en relación al pacto ficcional de película de “reportaje”, las licencias que se toman en esta, se encargarán de rellenar y darle forma en lo que dure. Quiero decir que sí, esta nueva entrega cuenta con “banda sonora”; “manejo arbitrario de la imagen”, que podemos verlo en las tomas panorámicas, close up, etc.; “fragmentos de comedia” que incluso colindan con el absurdo; “inverosimilitud de los personajes”, visto en el cambio de 180 grados de lo heroína… porque sí señores, ¡tuvo heroína!; y sobre todo, el final, que es definitivamente la experiencia más catártica y sorpresiva que todo asistente a ver “Rec3”, esperaba vivir.

Son estas razones la que me obligan a sospechar de la “astucia” del director. Porque se puede ver que intenta tomar a la película de muchos lados (las ya mencionadas, líneas arriba), seguro para evitar el fracaso, o para exponer algo más, claro, mediante el pasmo del espectador. La sorpresa es lo que devino de la “sinceridad” en Rec 3; nadie esperó algo así, es seguro. Nos queda ver si el tiempo enterrará lo que pudo y (a mi parecer) debió enterrarse al comienzo, pero ahora, con esa cachetada al espectador, nada se sabe.

Fight Club, novela pensada para la pantalla

Por: Alberto Luna

Con seguridad muchos habrán ido al cine con una gran expectativa al enterarse que alguno de sus libros favoritos había sido adaptado a este formato y en más de una ocasión la desilusión, la ira, las nauseas y un popurrí de sensaciones desagradables se habrá apoderado de ustedes. Es un efecto normal, definitivamente existen casos aparte, pero siempre que converso con algún crítico-fan de la obra adaptada el resultado es el mismo, disgusto en mayor o menos medida, pero disgusto después de todo. Lo que pretendo tratar hoy es sobre el éxito de una adaptación en particular. Deseo analizar cuáles son los puntos que han favorecido la fidelidad y respeto por el texto que da origen al filme mostrando de esta manera un gran trabajo al extrapolar un relato de un formato a otro.

El texto que da origen a este ensayo, estudio, artículo o como se le quiera llamar es Fight club (“El club de la pelea” para Latinoamérica y “El club de la lucha” en España), en realidad debería hablar de los textos, el libro y la película, en fin, Fight club película, de David Fincher es, desde mi punto de vista y sin miedo a equivocarme, un clásico moderno, una obra de culto justamente valorada. No hablo exclusivamente de la historia, es más que eso, es el audaz ritmo narrativo, las actuaciones que dan vida a los personajes ácidos y desencantados, la banda sonora y la perfecta contextualización de la misma a finales de los noventa, en pocas palabras, es toda una joyita del cine contemporáneo. Pero unos años antes que aparezcaFight club película existió un Fight club libro, de Chuck Palahniuk, una obra de perfil bajo y que ha llegado a mí casi 15 años después.

El problema inicial de las adaptaciones, que es similar al de los remakes en cine y televisión o covers en el ámbito musical, es la primera mirada, normalmente sin importar de que se trate, lo primero que llega a nosotros es lo que más gusta, es el efecto de la primicia, de esta manera, si alguien escucha primero Smooth criminal de Alien Ant Farm, es probable que luego le cueste adaptarse a la versión original del desaparecido Michael Jackson, sin importar los argumentos sobre lo clásico, lo original, la calidad musical, etcétera, el efecto primicia ya se disparo y es complicado contrarrestarlo. Entonces, ahora me sucede lo mismo y eso complica realizar un análisis objetivo (aunque bien podría decir “un análisis positivamente subjetivo”, pero ese es otro tema) ya que, como la mayoría, primero accedía a la película y después, mucho después, al libro de la obra que vengo citando desde el párrafo anterior. A pesar de esta suerte de conflicto investigativo me lanzaré a exponer los puntos que dan la genialidad de toda esta producción y aseguran su éxito tanto literario como cinematográfico.

1. Buena aplicación de la lógica: Es conocido que un mal guión, no genera necesariamente una mala película, también existen casos en los que un guión brillante es echado por tierra durante la filmación. Con Fight club ocurre algo muy curioso, el libro es demasiado cinematográfico, es como si estuviese escrito en planos y ángulos de cámara aunque no posee grandes descripciones de entorno, pero su agilidad para avanzar y desarrollar la historia si tiene mucho del estilo cinematográfico de la época, expuesto porTarantino años antes y que también adoptará Ritchie con su producción, como el caso de Snatch, por mencionar algún ejemplo. Entonces se trata de simple consecuencia, una transición lógica prácticamente, un libro muy cinematográfico producirá una película muy literaria.

2. Temática e impacto: El consumismo, la mediocridad en el mundo laboral, la pérdida de los conceptos primitivos sobre la masculinidad, el impulso anarquista latente dentro de todos, la frustración y la autodestrucción, la violencia explícita, son los temas que se sobreexponen a lo largo de Fight club, teniendo escaso reparo para tocar temas un tanto escabrosos como el aborto o el suicidio, todo esto tendrá la capacidad de estrellarse a gran velocidad contra el espectador-lector, el mismo que se sentirá identificado, teniendo en cuenta que a fines de los noventa los miembros de la generación X ya habían envejecido y comenzaban a notar las carencias que tenían mientras la generación Y se abría paso, la misma que arrojará jóvenes profesionales o “yupis”, hombres de éxito, es decir.

3. Excelente reparto: no puedo decir nada sobre los actores que dan vida al cínico trío Narrador (también llamado Jack de forma equivocada) – Tyler Durden – Marla Singer que pueda superar a lo que representan sus propios nombres Edward Norton – Brad Pitt – Helena Bonham Carter.

4. Escenas omitidas y giro final: La supresión de escenas es casi nula, todo lo que encontramos en el libro aparecerá en la película, incluso esta última cuenta con una nada despreciable cantidad de citas de la novela, en su mayoría todas memorables y dignas de ser pintadas en alguna pared. Sin embargo hay algo que es completamente diferente: el final. Y aquí resurge el problema de la primicia, yo vi la película primero y me encantó el final, luego que leí el texto el final me dejó completamente insatisfecho, parecía más bien un triste intento por cerrar un círculo de acción que bien pudo quedar como cabo suelto al igual que en la película, la novela finaliza con un triste intento por “ocultar” lo sucedido con el protagonista dejando una especie de pista para los “lectores atentos”, así es, todo entre comillas porque no es necesario estar muy despierto para entender lo que sucede. Por otro lado y de forma totalmente opuesta el final de la película es un poco menos que divino, las última palabras del narrador a Marla Singer, la sugerida explícita realización del plan maestro de Tyler que acarrearía el colapso de la civilización, la canción de The Pixies y el plano maravilloso de la vista panorámica de la devastación.

Creo que he resumido de manera algo torpe, pero no por eso ineficiente, los puntos que me hacen considerar a Fight club como una gran adaptación, tal vez una de las mejores que he visto, a pesar de no conocer mucho sobre estas. Para despedirme les dejo la escena que mencioné antes, el desenlace de la película. En su brillante interpretación Norton dice “You met me at a very strange time in my life.” (Me has conocido en un momento extraño de mi vida).

Noche de sorpresas o realización de lo esperado

Por: Alberto Luna

Estamos a poco menos de 24 horas de los Independent Spirit Awards (ISA) 2012, el año pasado fue Black Swan la película que se coronó como la multipremiada de aquella noche, y para esta edición ya corren algunos rumores sobre cuáles podrían ser aquellas que se consagrarán en el anonimato del cine independiente. Por el momento sólo me ocuparé casi completamente de aquello que sucede en la categoría de “Mejor película”, siendo ésta la que encabeza en importancia el grupo de las cinco categorías principales (mejor película, director, actor, actriz y guión). Las nominadas para este año son “The descendants”, “50/50”, “Drive”, “The artista”, “Take shelter” y “Beginners”, el problema de escribir sobre esto radica que no he tenido la oportunidad de ver por lo menos un fragmento importante de todas ellas, salvo por Take shelter y 50/50 que tuve la buena suerte de toparme con ellas hace una o dos semanas bajo circunstancias muy extrañas. Entonces es correcto suponer que este intento de artículo estará basando en intuición ya que la escasa documentación que he conseguido de las películas restantes asciende sólo a un poco más que los trailers.

Para comenzar me sorprende que las mejores producciones independientes continúen siendo de corte dramático en general, así que lo primero que jala mi atención es la película “Drive”, una especie de analogía no comercial del legendario “Transportador”, este film es el único que sale del clásico parámetro del género dominante de la categoría, eso mismo me lleva a predecir su fracaso, no porque, al igual que con los Oscars, nunca se premien a las películas de acción o terror, sino porque compite con otra película que a pesar de ser un drama replantea descaradamente la narrativa cinematográfica y sus herramientas, estoy hablando de “The artist”, una producción que no se le debe haber escapado ni al más despistado, ya que tiene toda la expectativa posada sobre ella tanto para los ISA como para los Oscars, lo mismo que podría convertirla en el fracaso de ambas noches aunque se me ocurre que la probabilidad de que esto suceda es bastante baja en comparación con lo sucedido el año anterior con Avatar. De “The descendants” no puedo decir mucho, el trailer no me dejó ver o adivinar gran cosa sobre ella, me parece que combina los matices del drama con pequeñas pinceladas de humor convirtiéndola probablemente en la más triste de las nominaciones, aunque soy consciente que sin haberla visto mi opinión no tiene sustento alguno. Como digo, estoy dejándome llevar por la intuición. “Beginner” aparece como otro drama sobre la homosexualidad reconocida en la tercera edad, nada más que decir, la pasaré por alto pero soy consciente que me podría sorprender en el futuro. Finalmente las películas que he podido revisar aunque sea muy tangencialmente, “50/50” y “Take shelter”, ambas abordan el tema de la enfermedad, la primera desde el aspecto físico para situarnos, al igual que sus competidoras, en el género predilecto de la categoría y la segunda desde el psiquiátrico, el mismo que le da un corte un poco más de thriller a la atmósfera de la cinta haciéndola más vistosa tal vez.

¿El problema? Si es que se puede llamar así sería que al parecer, y habiendo hecho solamente un análisis bastante ocioso, los ISA están adoptando ciertos cánones que los asemejan a los premios de la academia y no sólo hablo de lo expuesto, también en los otros tópico aparecen ciertas similitudes que bien podrían tratarse de meras coincidencias ya que, de género o de autor, hablamos de películas en general y existen patrones de los que no se puede escapar. Dependiendo de los resultados tal vez piense en dedicar un análisis más extenso a la ceremonia de éste año, luego de haber visto las películas por supuesto.

Mañana a esta hora las cosas ya deberían estar bastante más claras, sabremos si fue The artista o Take shelter las que confirmaron los rumores sobre las preferidas o tal vez alguna otra resulta ser la que dé una grata o infame sorpresa. Sólo espero que estos premios que nos hacen olvidar elglamour de la alfombra roja no termine comercializándose al punto de perder su esencia, no lo veo muy viable, pero el riesgo siempre permanece latente. Simplemente invito a disfrutar de la ceremonia, como dije hace un año casi, siempre será un mérito ver los Independent Spirit Awards.

Bienvenido fin del mundo

Por: Alberto Luna

Una vez más debo reposar mis opiniones sobre el controvertido director Lars von Trier, quien es uno de mis directores favoritos y siempre se encuentra generando controversia por su particular manera de contar historias y mostrar escenas de pesado calibre. El 2011 nos dejó con Melancholia, el más reciente film de von Trier, como la mejor película del año según la Sociedad Nacional de Críticos de Cine, título bien ganado a pulso y no por la fama o el “sensacionalismo” del que algunos lo acusan, incluso me parece una de sus películas menos alarmantes, sin imágenes fuertes o mórbidas -hablando luego de ver Antichrist-, son pocas las películas que pueden causar impresiones más fuertes, pero ese es otro tema.

Volviendo a Melancholia, en esta ocasión von Trier confirma lo que había tratado ya en algún post anterior sobre la incursión del cine independiente en el terreno de la ficción (entendiendo ficción, en este caso, como cualquier encadenamiento narrativo que en su totalidad o en alguno de sus elementos no corresponde con el mundo real inmediato[1].) y cómo éste brinda nuevas lecturas a tópicos ya bastante trillados y que incluso podían considerarse echados a perder gracias a las grandes productoras cinematográficas. En este caso en particular y muy acorde con el año que se aproximaba al momento del estreno (noviembre del 2011) el director nos presenta su visión del fin del mundo, el cual explora con precisión quirúrgica gracias a la maestría que ha alcanzado desde sus inicios en 1977, según se registra.

La película inicia con el fin, es decir la destrucción del planeta Tierra el cual es impactado por un planeta recientemente descubierto llamado Melancholia que había estado siempre al otro lado del Sol, el director comenta que decidió romper el suspenso del final para que el público ya no se concentre en lo que sucederá sino en todos los eventos previos al desenlace que ya se dio a conocer en el principio, sin embargo el final otorga unas cuantas sorpresas que dejan un poco de trabajo a ese sentido de la sospecha que nos genera (sobre todo) el cine de autor cuando al terminar una película uno medita un poco y dice “creo que me perdí de algo”. Con respecto al lugar de la acción y los personajes, este es el punto que me parece más importante porque es donde se aprecia el gran aporte que está haciendo este tipo de cine a las ya tradicionales historias hollywoodenses librándose descaradamente del cliché. Para empezar nos extrae del eje mundial del caos y la destrucción, me refiero a los gloriosos Estados Unidos de América (destruidos en múltiples ocasiones por fenómenos naturales, máquinas asesinas, amenazas espaciales de todo tipo, zombis, etc.) y nos sitúa en Ningún Lugar, lo único que veremos en todo el film es una especie de casa-castillo en el campo y salvo por algunas referencia a un pueblo y otro lugar tácito, no existe nada más; los personajes atentarán también contra la acartonada figura heroica infaltable en estas tramas, siendo las protagonistas dos hermanas (Kirsten Dunst  y Charlotte Gainsbourg) totalmente opuestas, una de ellas acepta el inevitable fin y procura estar en paz hasta que llegue el momento ya anunciado mientras la otra pretende sortear el aterrador destino que le aguarda con la gran diferencia que no cuenta con ninguna clase de conocimiento ni talento que le permita llevar a cabo su neurótico propósito (me refiero a su arduo e inútil esfuerzo por salvar a su hijo).

A pesar de lo dicho, von Trier no se aleja de la premisa principal de una película de este corte, que es la de generar desolación y/o desesperación, o algo más profundo, como sugiere el nombre de la película (y del planeta “agresor”) y demostrar que no es necesario encerrarse en determinados lugares comunes tanto en creación de historia como de personajes, para cumplir el objetivo y abofetear al espectador muy al estilo del cine indie.

Para finalizar dejo la introducción de la película para que tengan un panorama más amplio al momento de la lectura, para alguno, incluyéndome, se trata de un genial lenguaje audio-visual, para otros resulta más efectiva que una dosis de píldoras somníferas, lo dejo a su criterio.


[1] Los entendidos en el tema perdonarán mi atrevimiento pero es inevitable usar el término y definirlo como puedo.

Trabajar (a tiempo completo) en lo que uno ama

Por: Alberto Luna

 

Existen algunas combinaciones que son infalibles para mí en las películas, como por ejemplo unir naturaleza y salvajismo, con tecnología y “desarrollo” como Jurassic Park o, amalgamar hechos históricos a otros ficticios, lo que conocemos como “ucronía”, como es el caso de Inglourious Basterds oWatchmen, pero uno de los mejores combos en el cine o en el lenguaje audiovisual en general si se quiere es definitivamente el binomio de música clásica con violencia o destrucción, como en V for Vendetta o, la película de la que me ocuparé hoy, Fulltime killer, de Johnnie To y Wai Ka Fai, un film de acción que bien pudo ser un fracaso y perderse en el olvido a causa del perfil de (por lo menos) uno de sus personajes que fácilmente podía caer en lo inverosímil o lo ridículo como sucedió con el lamentable caso de Richard (Leonardo DiCaprio) en The Beach, pero me ocuparé de eso en alguna publicación próxima.

Volviendo al tema de hoy, Fulltime Killer es, como ya dije, un film de acción pero con interesantes matices, muy propios del género, que decoran la trama con algo de drama a través de un triángulo amoroso muy peculiar. La narración gira en torno a dos personajes, O, quien es el asesino número uno de toda Asia y Tok, quien aspira conseguir ese título, el primero es el sicario arquetípico, vale decir sin emociones, rápido al momento de ejecutar y solitario, mientras que el segundo es el otro polo, extremadamente apasionado con su trabajo, prefiere hacer de cada asesinato un espectáculo y aparentemente no tiene ningún problema en relacionarse con los demás, el tercer personaje que ayudará a sostener la historia y tensar aún más la relación ya existente entre los protagonistas es Chin, la chica de la video-tienda, un personaje medio insípido, totalmente ajeno al submundo en el que habitan los otros dos, el mismo ambiente que la cautivará sin llegar a absorberla y es aquí donde reposa el primer punto interesante y creo que más poderoso de la película ya que ningún personaje sufre alguna transformación antinatural a pesar del constante diálogo existente entre los dos “mundos” (el de Chin y el de ambos asesinos). Como comenté al principio el perfil de por lo menos uno de los personajes pudo ser difícil de digerir o creer, me refiero al personaje de Tok específicamente, mas a pesar de eso el coherente desarrollo de acción sostiene al personaje al punto de validarlo en determinado momento de la historia, si bien su despliegue histriónico en cada secuencia de asesinato lo hace parece una suerte de superhéroe que se encuentra por encima de cualquier clase de sistema (policial, jurídico) ayuda a la verosimilitud la facilidad asiática (sin ánimos de caer en estereotipos raciales o geográficos) para la elaboración de personajes con capacidades extraordinarias que al mismo tiempo pueden encajar en ambientes totalmente urbanos prácticamente camuflándose con el entorno haciendo creer que pertenecen al mismo.

Dejando de lado lo expuesto y para aclarar lo que dije en la introducción sobre los combos a los que se apela, no sé si intencionalmente, en el cine, creo que nunca he leído o escuchado algo sobre ese tema de manera particular, lo que quiero decir es que Fulltime Killer tiene una banda sonora maravillosa, no sólo por la calidad de la música, sino por el momento en el que se usa cada canción. Las escenas de tiros y sangre o combate, vienen espectacularmente acompañadas de piezas de ópera  que estremecen y conmueven profundamente, a mi me sucedió, puede que sea muy impresionable. ¿Lo malo de todo esto? El único problema que me parece que afronta la película con todo esto de la banda sonora es que la misma se quedó muy pequeña para usar todas las canciones prevista y en lugar de prescindir de algunas deciden incrustarlas de manera un tanto forzosa al final acabando un poco con el gusto que se le pudo exprimir a este recurso.

Por el aspecto que deseaba abordar esa sería el único punto negativo que encuentro, invitaría a que sea vista por eso, la historia es buena, pero esos pequeños fragmentos de violencia musical le dan un valor agregado importante a toda la obra.

París no se acaba nunca

Por: Lenin Pantoja Torres

 

París es una fiesta, dice Hemingway. Y no nos encontramos en el libro del mismo nombre, ni en uno de sus cuentos, tampoco en algún artículo periodístico. Nos encontramos en la última película de Woody Allen: “Midnight in Paris” (“Medianoche en París”), donde el director neoyorquino brinda una protagónica ubicación a ciertos personajes literarios. Ahora, es probable que esa vieja idea de que Allen es un cineasta demasiado europeo dé mucho pan para rebanar a los entendidos en cine, y es que a pesar de que la recepción en el último Festival de Cannes no haya sido la más propicia, esta película vuelve sobre uno de los tópicos más atractivos (y tradicionales, a la vez) del cine y la literatura: París, la ciudad donde imaginación y arte son posibles. Y, precisamente, es algo parecido a la imaginación lo que lleva a Gil Better (Owen Wilson) a construir ese mundo ideal que siempre le produjo nostalgia: París de los años veinte.

“Medianoche en París” es una película cercana a la literatura no solo por el tratamiento de su historia sino también por la estructura de la misma, una forma que desafía las tan comentadas y estudiadas teorías de la ficción o, incluso, aquellas fronteras diluidas entre realidad y ficción. Gil Better es un escritor a punto de casarse con la hija de un empresario que viaja a París para concretar unos negocios. La joven pareja aprovecha esta oportunidad para conocer el lugar que cautivó y sigue cautivando a tantos escritores. Gil es un guionista de Hollywood con una posición cómoda en el mercado cinematográfico pero ahora encuentra en París el punto de inicio para convencerse de su verdadera vocación por la literatura, es decir, dejar todo para envolverse en la magia citadina de un lugar que le estimula terminar su novela.

La nostalgia que genera un pasado mejor, la negación del presente doloroso, “el complejo de la Edad de Oro” es el punto de partida de la película. Durante poco más de hora y media Gil tratará de luchar contra este sentimiento que lo perturba, un estado de ánimo que se ve representado en dos mujeres que lo conectan con ambos mundos sobre los que debe elegir: su prometida Inez y la realidad del siglo XXI o Adriana y París de los años veinte. El punto de quiebre, la frontera de un mundo a otro es la medianoche, momento en que Gil aborda un auto de su época añorada y reconstruye un París artísticamente apetecible. Así conocerá a Scott y Zelda Fitzgerald, Ernest Hemingway, Cole Porter, Picasso, Dalí, Buñuel y hasta una sensacional Gertrude Stein protagonizada por Kathy Bates. Como dijimos, no solo esto es lo literario en la película, también este mundo alterno nos remite, de modo distinto, a la idea estructural de “Las ruinas circulares” de Borges o, para acercarnos más al cine actual, “Inception” de Christopher Nolan: una historia que se construye dentro de otra historia. Aunque la propuesta de Allen es el paralelismo, la idea es similar.

¿Puede leer mi novela?, pregunta Gil. La odio, contesta Hemingway. Pero si no la ha leído, dice Gil. Si es mala, la odiaré; si es buena, la envidiaré y, por eso, la odiaré al doble; no pida la opinión de otro escritor, sentencia Hemingway. Más adelante, Gerturde Stein le dice a Gil que la tarea del escritor no es sucumbir ante la desesperación, sino encontrar un antídoto para el vacío de la existencia. Estos son dos pequeños ejemplos de los buenos diálogos que hay en la película. Sin duda, el trabajo en el guión ha sido muy agudo al elegir las frases, así como los momentos idóneos donde colocarlos. Allen sabe que la historia del film rebasa la intención de mostrar París como la ciudad de los sueños artísticos, por eso las panorámicas del inicio, donde se registra la vida parisina, tratan de rescatar y reflejar una magia que aún hoy persiste, un encanto que Gil deberá tratar de comprender no como escape sino como realidad casi al final de la película.

Se puede acusar a Woody Allen de tratar un tema por demás trillado en el cine y la literatura, pero su perspectiva es la que posibilita un mejor resultado. Quizá lo menos positivo de las películas de Allen sean las construcciones exactas de algunos de sus personajes, delimitaciones que bordean el estereotipo. Esto no ocurre en “Medianoche en París”, pero sin duda Gil nos recuerda a esos típicos personajes de Allen que hablan y hablan, entremezclando ideas y situaciones, comentarios con argumentos, verdades con mentiras, realidad con ficción, y que ya se han convertido en una marca registrada del cineasta. Finalmente, quizá unas palabras que Hemingway le dice a Gil resuman mejor la idea de esta película: “Si eres escritor, tienes que ser el mejor escritor. Pero no lo vas a discutir aquí conmigo, ¿o prefieres que sea en el ring?” El ring es la hoja misma. Hemingway le dice a Gil que no se ponga a divagar mucho, que escriba y punto. Así era la actitud de Hemingway, clara y directa como su prosa. Asimismo, si esta película tiene un mensaje, es que la vida no es perfecta, que no nos debemos detener a reflexionar sobre sus defectos, simplemente debemos vivirlos.