Las trampas de un mundo al revés

Por: Fausto Barragán

 

 

 

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“Daniel Aparco (1974), estudió Fotografía e Historia del arte en Ginebra (Suiza), donde ha realizado numerosas exposiciones fotográficas. A su regreso al Perú obtuvo el Premio Nacional de Cuento Infantil-Juvenil “Perú mágico y Fantástico” por su antología Viajeros de Diciembre (Editorial Bruño y Municipalidad de Lima, 2009). Con esta novela reafirma su particular estilo narrativo y la singularidad de los personajes de su primer laureado opus: el pasajero perdido, híbrido y sin tiempo.”

Trampa para jóvenes escritores (Paracaídas: 2012) nos cuenta la historia de un aprendiz a escritor, Gabriel, que viaja por diversos lugares (dentro de su imaginaria y excéntrica Suiza) y tiempos en busca de fragmentos, que por instantes asoman materializándose en personajes como Pat, o su desaparecido amigo Fredo, pero que en el realidad, responden a necesidades existenciales mucho más fuertes. Los recuerdos y vicisitudes del protagonista, oscilando entre reuniones de café, bares, alcobas, la calle, la muerte y la locura, que dicho sea de paso, mantienen diálogo con una novela mayor, el clásico de Julio Cortázar, Rayuela, son los que se encargan de conformar los soportes de la narración.

La cotidianidad, mezclada con pasajes surrealistas, recorre los lugares frecuentados por almas confundidas y desoladas que por lo general resultan ser artistas, o quizás dementes que bailan sin rumbo, pero que al fin y al cabo, son los que alimentan con destellos fugaces de su presencia, esta novela. Aún así, hay momentos que le restan calidad al texto, por ejemplo, en las divagaciones de Gabriel y su “ligera” relación con los personajes a lo largo de su periplo. Si bien el autor se sirve de esta obra para explorar sus propios dominios dentro la hoja en blanco, rescato la historia de búsqueda de su protagonista, que enfrentado a situaciones adversas, aparentemente indiferentes, logran hacer mella en él.

Una constante dentro de la novela es el planteamiento inconcluso de situaciones ficcionales que al estar acompañadas de omisiones (por ejemplo, la ausencia de concreción de lugares, o la precaria descripción de personajes) y la falta de consistencia en la construcción de los espacios referidos, la vuelven imprecisa por momentos, pero que luego, al retomar la velocidad inicial a través de las acciones, logra encontrar el lenguaje preciso para sostenerse a sí mismo. Por otro lado, vemos cómo en este descubrimiento, el narrador, coincidiendo muchas veces con el protagonista, presenta al lector una tímida lucha entre contar los sucesos (con un lenguaje ágil y directo) y describir las imágenes (con un lenguaje más poético) dentro del mismo espacio. Esta pugna se da a cada instante envolviendo a la historia con un halo de sofocantes imprecisiones e imágenes surrealistas, para luego emerger aún viva, con el hilo de la narración.

En complicidad con su rótulo, Trampa para jóvenes escritores, nos sugiere que el mismo narrador deja pequeñas trampas, desde los personajes evanescentes, los monstruosos paisajes cerrados, a los diálogos infructuosos, etc., para descubrir qué caminos no tomar en su propia escritura, en la que presumo, se puede concebir como experimentación, al ser esta su primera incursión literaria. Esta prosa busca el lenguaje apropiado, que no escatima en ofrecerle al lector capítulos enteros de tal desesperación, sin guardarse nada, exponiendo el proceso de andamiaje de la novela en vivo y en directo.

Entonces, nos quedamos con el título, y con la promesa de que su próxima publicación nos devele los eslabones ocultos, los vacíos, y las “trampas” que dejó, de la fuimos testigos (algunos víctimas) en esta interesante entrega; porque sí, me quedo con la lucha perenne del lenguaje sobre-explotado por el autor, y la travesía utilizada como tema para esta novela; en el riesgo de fracaso, de no soportar mediante su prosa ornamentada una historia tan compleja y enrevesada, con diferentes caminos, los cuales algunas veces (pues nos lo indica) puede que sean sin salida.

Superhéroes y fantasmas de la Modernidad *

Por: Shéridan Medina

 

 

imagesCésar De María es autor y director de teatro desde la década de los 70’s. A ganado en 1978 el “Premio Nacional de Obras de Corto Reparto” convocado por el TUSM y CELCIT PERU, ha recibido premios y menciones en concursos de teatro y narración, entre ellos, un accésit en el “Tirso de Molina” (1992) y el primer premio del “Hermanos Machado” (1995). Entre sus publicaciones están Salidas de emergencia: El ultimo barco y Superpopper (2007), Kamikaze o la historia del Cobarde Japonés (1999), Teatro: A ver un aplauso!, Escorpiones mirando al cielo, La caja negra (1995).

 
Super Popper es un héroe de historieta que habita en dentro la mente de Brunella (una joven que asesinó a sus padres adoptivos) y que a través de ello, fue internada en un manicomio de niños. Pero, cuando conoce a Joe, el chico de la limpieza, ella lo confundirá con su personaje de ficción. Y éste, con la intención de velar por su seguridad, asumirá el papel del mentado superhéroe para buscar venganza. Mientras tanto, en el manicomio, los internos planean una fuga, incrementándose los niveles de violencia, al igual que las alucinaciones de la protagonista, y con ello, de la historia en general, presentándose así un completo mundo al revés.

En el aspecto formal, la obra es señalada por el paratexto como “tragicómic”, esto porque la caracterización de varios personajes corresponde a- valga la redundancia- personajes de cómic. No cuenta con los clásicos actos ni escenas, todo transcurre sin las habituales  pausas a las que se predispone el lector con una texto dramático. La narración es lineal, con intervenciones pertinentes que indican ciertos giros de escenario, acción o tiempo. Por otro lado, es elogiable el lirismo de los diálogos, la fuerza ilocutiva de los monólogos y la atmosfera lúgubre que se logra gracias a la locura con que se tiñen los episodiso.

Lo que se propone en el texto es una vuelta a las raíces naturales del hombre, al estado salvaje que describe, por ejemplo, Freud en El malestar de la cultura. Hay una necesidad de “limpiarse” de la locura, disfrazada de razón, de los tiempos modernos, de sustraerse de la alienación a la que la televisión, la ciencia, la religión, etc., nos han llevado.

Es capital la crítica que hace la obra de aquellos discursos y aparatos que gobiernan la civilización contemporánea, parece remitirse a lo que el psicoanálisis llama “la caída del padre” que explica como los grandes metarrelatos como Dios, la ciencia, la verdad, la razón moderna, etc., han sido relativizados hasta ser anulados. Esto se explica como que a falta de la ley del padre, que como tal regula los lazos sociales, impera la ley del superyó, que empuja a gozar al infinito, y con ella, un efecto devastador en la subjetividad de los individuos inmersos en esa sociedad.

La muerte de los personajes alegóricos y los de la fantasía del cómic no es casual, resulta de la crítica a la civilización contemporánea y culmina en la propuesta de volver a un estado de inocencia que hemos perdido en el transcurso de la historia de la cultura. En ese sentido Freud en un ensayo sobre la historia de la humanidad, El malestar en la cultura dice al respecto: “Según ella, nuestra llamada cultura llevaría gran parte de la culpa por la miseria que sufrimos, y podríamos ser mucho más felices si la abandonásemos para retornar a condiciones de vida más primitivas.” (pp.31) o cuando dice también, “(…) cualquiera que sea el sentido que se dé al concepto de cultura – es innegable que todos los recursos con los cuales intentamos defendernos contra los sufrimientos amenazantes proceden de esa cultura.” (pp.31).

En el texto, el mundo contemporáneo parece insoportablemente inefable, como para ser representado por personajes reales, adultos, en lugares y situaciones concretas y se sirve de metáforas, alegorías y espacios surreales para expresarlo en su real magnitud, como el mismo autor diría: “Es que la realidad es inasumible para muchos, y es reelaborada para soportarla.” La crítica se sirve de alegorías para representar al mundo contemporáneo, sumido en el caos y en la alienación propia de la posmodernidad, y contrastarlas con los personajes del mundo del manicomio, en el que el goce y la sinrazón imperan. Ambos mundos se confrontan y luchan por ganar el control sobre el otro, sin embargo, al final, se sugiere la victoria del héroe de cómic, quien ajusticia y asecha en el mundo real.

Superpoper es una obra de niños, para niños que habitan en hombres. Sus protagonistas son encerrados por su locura pero, curiosamente, en la obra, quienes más locos parecen estar son los de afuera. *

 

 

 

* Proviene de un trabajo mayor titulado Superhéroes y fantasmas de la Modernidad: la critica a la civilizacion contemporanea en super popper. De la misma autora.

* Bibliografía básica (textos citados):

-Freud, Sigmund El malestar en la cultura Madrid alianza editorial
1999

-De María, Cesar Salidas de emergencia: El último barco /Superpopper Lima, Edit. Sol central de proyectos
2007

-Touraine, Alain Crítica de la modernidad Edit.Fondo de Cultura Económica. Buenos aires, 1995.