El azote próximo de Lima

Slash

Hace un par de meses me vi en la obligación de escribir sobre un asunto que a mi parecer no debía pasar desapercibido: los conciertos de “Robert Plant”, y también el “Rock and Roll Alls Stars”. En esta oportunidad me tocará hacer una breve crítica hacia la publicidad (floja, dicho sea de paso) del próximo concierto a desarrollarse el 9 de marzo en el anfiteatro del Parque de la Exposición de Lima, del mítico guitarrista Slash: “SLASH. Myles Kennedy and the conspirators”. Es cierto, sí, perteneció a la (más mítica aún) banda de hard rock Guns N´ Roses (fines de los 80 hasta inicios de los 90), y que a ella le debe su apabullante popularidad, pero de eso, ya hace mucho. Así es. Esta crítica se orienta hacia el lado más aguafiestas que todo hincha de Guns pudiera leer. No sé por qué nuevamente la prensa peruana se empeña en hacer propaganda de un concierto de Guns´N Roses más que del propio material de Slash.Es cierto que está en la obligación de tocar sus clásicas canciones como “Sweet child o mine”, ” Nightrain”, “Rocket queen”, etc., para mantener un buen espectáculo y no decepcionar a sus fans, pero solo será menos del 50% del show. Confirmado. Y aunque se le sumen un par de canciones de su otra (genial) banda, Velvet Revolver, la mayoría sigue siendo repertorio del propio Slash. Si una persona viera las propagandas del concierto, pensaría que Slash llega solo para tributear a Guns, y nada más; cosa que no es así.

Otro aspecto nocivo de este tipo de “Reel promocional”, es la posición subestimada que le toca a Myles Kennedy, el cantante que lo acompañará en el concierto. Perteneciente a la brutal banda de hard rock/metal Alter brigde,  Myles Kennedy es un artista con una buena trayectoria en su oficio, y no un simple “don nadie” imitador, como suelen traer algunos músicos. Por favor, que no sea otro “brillante” concierto de Robert Plant. Es decir, no se dejen llevar por la propaganda, y no se engañen como en su momento los pobres fans de Led Zeppelin lo fueron: el concierto fue genial, para los que siguieron a Robert Plant en su actual trayectoria, no para los que esperaban un espectáculo como el de Madison Square Garden (1973); sí, sí, como en su DVD (The Song Remains the Same).

Mi recomendación: a cinco días de tener aquí a Slash, BUSQUEN su setlist, el de ahora, sí, no el de Guns N´Roses de Tokyo del 92 (!maldición!). Dense ese trabajo si de verdad quieren disfrutar de su artista con la música que AHORA viene haciendo. No estén como “giles” perdidos moviendo la cabeza solo por compromiso y despertando cada 10 ó 15 minutos cuando toquen sus “clásicas canciones”. No desperdicien esta oportunidad. Y no solo por no tener a Slash aquí todos los años, sino por su propia música; lo vale.

A continuación algunos señuelos:

Algo de Myles Kennedy (provecho):

Resistencia a la arqueología del espectáculo: ¿Led Zeppelin o Robert Plant?

Por Fausto Barragán

Lo que se nos vende

Sentado en mi escritorio, escuchando un poco de “Kashmir”, decido por fin escribir este pequeño texto, que de alguna manera condensa la (nuevamente) desilusión que siento por la difusión de los medios de comunicación, más que nada, de los spots publicitarios, surgidos a raíz de la extraordinaria noticia que nos dejó con la boca abierta a todos los admiradores de la buena música, no sólo a aquellos curtidos conocedores, sino también al más neófito aventurero dentro de los terrenos del rock: la llega a Lima de la leyenda viviente, Robert Plant.

No voy a negar, que después de la llegada de Paul McCartney el 2011, este, es el segundo arribo más esperado que registra nuestra joven historia de espectáculos musicales internacionales en Lima. Claro, para muchos admiradores de Led Zeppelin, la comparación con el Macca es inadmisible, por el mismo género musical, la tendencia de la banda, la apariencia con la que se vendían al público, etc. Pero, en cierto sentido comparten cosas en común, grandes facultades vocales, destreza en el escenario, vida llena de mitos y oscuras historias. Grandes músicos definitivamente que fueron… ¿fueron? o ¿Son? Qué podríamos decir de ambas leyendas vivientes hoy por hoy. Sin pretender restarle mérito a su trayectoria, ni siquiera cuestionarla, me permito sí hacerme la pregunta de ¿es justo que se cree la misma expectativa por Robert Plant que por bandas, como por ejemplo, la de Paul McCartney? ¿Sinceramente podemos considerar que ambos espectáculos coincidirán con lo que el público peruano desea escuchar? Yo creo que no. Pues existen diversos factores que vuelven todo el repertorio y espectro con el que está llegando el intérprete de “Black dog” y “Rock n roll”, como algo único dentro de los conciertos precedentes en nuestra capital. En estas siguientes líneas descargaré algunas ideas que pretendan centrar y tomar con agua fría la  pronta llegada del mítico Robert Plant.

Todo empieza desde que, hace algunas semanas, estando en mi habitación, en la mañana, me tomó por sorpresa la publicación en la radio (doble nueve, obviamente), que el cantante de la titánica banda Led Zeppelin, Robert Plant, vendría a nuestra capital. Inicialmente pensé que era una broma. Después reparé en la fuente, y nunca he escuchado en esta radio que se hiciesen bromas de tamaño calibre. Entonces un entusiasmo me embargó inicialmente, no lo voy negar. Hasta que, de forma rápida, sucediéndole a la noticia, una pista, una rara canción que acompañó al instante el titular, que me hizo pensar… “¿qué tiene que ver eso que estoy oyendo con Led Zeppelin?” Y fue en ese momento que recordé algo vital, y creo, fundamental tener en cuenta para toda persona que vaya a disfrutar de este espectáculo: Robert Plant no es, ni será (al menos solo) Led Zeppelin. La canción que acompañaba la noticia, era una versión de “Black dog” que Robert Plant suele tocar en sus conciertos hace algunos años. Siendo así, que en un primer momento, Radio Doble nueve fue honesta en la difusión de la noticia, algo extraña no lo voy a negar, pero honesta al fin y al cabo. Cosa que no podemos decir ahora de la misma.

Es probable que se pregunten cuál es el problema de pasar en los spots o videos promocionales del concierto las mejores canciones de la banda, interpretadas en su mejor época por sus miembros, o los temas clásicos en sus versiones originales, o cualquier muestra de lo que “fue” el cantante en cuestión. Nada. Si lo vemos de esa forma. Nada. Por ejemplo qué pasa con las bandas como Aerosmith, Kiss, Guns N roses, Iron Maiden, Deep purple, Ozzy Osbourne, entre otras. Por qué cuando llegaron estas agrupaciones sí se les puso como videos promocionales sus antiguos hits, y estuvo bien. Por la sencilla razón de que todas esas, eran las canciones que las bandas precisamente iban y debían tocar. Nada más que eso. Por eso que no hubo problemas, y es más, era un deber por parte de los organizadores crear la euforia de los conciertos con sus respectivas canciones. El caso de Plant es más complicado, ya que el público se enfrentará a una vieja figura del rock, la cual no se siente comprometida de tocar el repertorio que popularizó a su banda a finales de los años 60´s, claro está, en su forma “original”.

Para facilitar las cosas, el público debería diferenciar que la llegada de Robert Plant no significa la llegada de Led Zeppelin. Otra sería la historia claro está, si en vez de que viniera solo Plant, llegaran de gira Plant y Page. Tal es el caso que no estaría ni siquiera pensando en escribir este texto. Eso es otra cosa porque la presencia de Page, garantiza (se puede confirmar por videos) que el concierto sería exclusivamente una retrospección de la trayectoria de la banda. Pero, lamento desilusionarlos, no será así. Por ejemplo, mentando nuevamente a  Paul McCartney, su difusión coincidía con el repertorio que tocó no solo aquí, sino el todos los países del mundo desde la separación de los “cuatro de Liverpool” a inicios de los años 70´s. De esa manera se gana la vida. Pero Plant, a diferencia de él, no. Robert Plant es un artista sumamente atractivo, que siempre tiene algo que ofrecer, nunca estático, cambiando, buscando nuevas formas, asideros musicales que le sirvan para desarrollar su genio, violente y explore las culturas que se le pongan en medio. Como sabemos ya, Plant es un trotamundo, un viajero, que no cree en “Great hits”, salvo si la circunstancia lo amerita (reuniones de Led Zeppelin) pero ella, no estará la noche del 9 de noviembre, cuando pise el escenario en suelo limeño.

De esta manera, imprimo mi inconformidad para con los medios de prensa y difusión en general, creando falsas esperanzas al público; que lo único que logran es moldear una figura de barro, algo curioso que presumo si no se toman las provisiones del caso, puedan lamentar con su disconformidad. No pretendo con este texto arremeter contra Plant, pues lo considero un genio, y lo respeto musicalmente; tampoco pretendo restarle mérito a su trayectoria como solista, pues cualquier fan de Plant tranquilamente puede leer este texto y descargar su sincera indignación contra mí, ya que no soy seguidor de tal trayectoria, y mis palabras podrían herir susceptibilidades. Simplemente tomen este texto como la indignación de un fan de Led Zeppelin, que no está de acuerdo en restarle mérito a la (demás está decirlo) respetable trayectoria solista de uno de sus miembros, con falsas imposiciones de una figura que se perdió ya hace mucho, de un anacrónico ícono sexual, con el cual solo pueden encontrar consuelo en sus casas, con videos de sus gloriosos conciertos. Entonces, para los que piensas pasar una mágica noche con Robert Plant ese de octubre, no está demás darle una mirada a sus actuales conciertos. Nunca está demás conocer lo que realmente se consumirá.

Lo que será